10 Claves para la educación en valores

Actualizado: 10 de jul de 2020


Como ya vimos en el artículo "Los valores: verdaderas piedras preciosas para tus hijos", tener unos valores morales y comportarnos de acuerdo a ellos se relaciona estrechamente con nuestra felicidad personal y de las personas que nos rodean, como lo son nuestros hijos. A continuación os dejamos algunas claves para educar en valores.

¿Cuándo empezamos? La educación en valores comienza desde el día uno. ¿Cómo? Te ofrecemos a continuación 10 consejos básicos que te ayudarán. Se trata de recomendaciones que van acompañadas de actividades prácticas que te invitarán a la reflexión. Si quieres saber más sobre cómo trabajar algún valor concreto, consulta nuestro listado de guías. En ellas encontrarás recursos prácticos para todas las edades.

1. Antes de nada, identifica aquellos valores que deseas inculcar en tu familia

Esto te ayudará a educar con objetivos y le dará un sentido a tu paternidad. Tener una visión clara de los valores que queremos inculcar a nuestros hijos (y desarrollar también nosotros como padres) es importante para poder establecer metas. Los valores nos sirven de guía y nos ayudan a distinguir si nos acercamos o alejamos de ellos. A veces tener claros nuestros valores no es sencillo. Algunos de ellos podemos defenderlos con absoluta seguridad, pero en otras ocasiones tenemos dudas y es normal que pasemos por alto algún principio importante.

¿Y en la práctica? ¿Te has planteado por dónde empezar? Te sugerimos que realices la siguiente actividad de pareja.

Ejercicio: los valores de mi familia

Siéntate con tu cónyuge y haz una lluvia de ideas sobre los valores más importantes que quieres inculcar a tus hijos, las tradiciones y creencias que más te importan y las reglas familiares que consideras básicas. Es importante que desde el respeto y el cariño resolváis los posibles puntos de vista distintos que encontréis.

Haz una lista final con lo que hayáis elegido en conjunto.

Ahora, escribe el tipo de conductas que necesitáis tener para reflejar congruencia con los ítems de la lista. ¡Es momento de apoyaros mutuamente! Es importante no juzgar al otro o criticarle de manera negativa. Para crecer y mejorar es necesario hacerlo desde la humildad y la intención de ayudarnos mutuamente. Finalmente, haz una lista general de los valores que quieres que guíen e identifiquen a tu familia. Escríbelos en orden de importancia y de manera positiva. Mantén esta lista en un sitio visible o revísala de vez en cuando. También es importante que la compartas con tus hijos y que en familia discutáis sobre la importancia de estos valores y sobre cómo ponerlos en marcha. Si tus hijos son mayores, invítales a participar. Podéis buscar momentos especiales o destinados a ello: cenas en familia, “asambleas familiares” u otros momentos en los que estéis todos juntos.

2. Aplica tus valores más relevantes en la vida diaria mediante metas y acciones valiosas concretas

Recuerda: lo que no se utiliza se pierde. De igual manera un valor se queda en teoría hasta que se comienza a practicar. Retoma tu lista de valores y pregúntate con sinceridad si están reflejados en la vida de vuestra familia:

¿Somos honestos con otras personas? ¿Faltamos al trabajo o a clase a la menor oportunidad? ¿Cumplimos con nuestros compromisos? ¿Procuramos comportarnos con rectitud y corrección, aunque nos suponga un esfuerzo?¿Criticamos a otras personas delante de los hijos o permitimos que ellos lo hagan? ¿Preferimos el gasto comedido e incluso austero antes que el derroche? ¿Actuamos con generosidad? ¿Somos humildes?

3. Asegúrate de ser coherente, ¿qué tipo de modelo eres?

Recuerda: que tu ejemplo servirá de modelo para tus hijos. Asegúrate deque tu modo de comportarte sea correcto y acorde con los valores que les transmites: ¿Tratas a tus hijos con empatía y compasión? ¿tratas a tu pareja con amor? ¿muestras respeto por otros adultos?

Sé cuidadoso en tu comportamiento. Nuestros hijos nos imitan. Esto, que en muchas ocasiones resulta tan gratificante, puede ser también una contrariedad cuando de manera descuidada nos descubren “traicionando”los valores que pretendemos inculcarles. Así que ten cuidado de presumir ante ellos, por ejemplo, de haber superado los límites de velocidad con el coche o haber obtenido en un comercio un producto a menor precio por equivocación de la dependienta. ¡Se enteran de todo!

A medida que crecen tus hijos, su forma de ver el mundo se verá influida por otros: (los amigos, los medios de comunicación, las redes sociales, la comunidad en la que se desarrollan…), pero la influencia de la familia es la más relevante y la que más persiste en el tiempo. Todos estamos influidos por lo que aprendimos de niños, debido al gran vínculo afectivo que suponen las relaciones familiares. Este hecho, estudiado por los psicólogos desde hace tiempo, supone en los padres cierta responsabilidad y en ocasiones preocupación por educar correctamente a los hijos. Al mismo tiempo supone también una oportunidad maravillosa.

Cuando educamos, lo hacemos más con nuestros comportamientos que con lo que decimos. ¿Sabías que más de la mitad de las cosas que sabemos hacer las aprendemos observando a otros? Si un niño ve a sus padres ayudar a los demás, socorrer a alguien que lo necesita, ser honestos cuando les devuelven más dinero del que te corresponde en un comercio… aprenderá valores diferentes a los que puede aprender si ve a sus padres poniendo excusas a su jefe para no ir al trabajo o mintiendo a un familiar para eludir un compromiso. Esto sucede con todos los comportamientos. Si nos ven perdonar, aprenderán a perdonar ellos mismos. Si les tratamos con respeto, aprenderán a respetar. ¿Y cómo vamos a enseñar a perdonar si no es disculpándonos con nuestros hij