Ideas para que la crianza sea más sencilla y gratificante

Porque sabemos que la educación de los hijos no es fácil, te animamos a que eches un vistazo a estos puntos tan interesantes.



1. Céntrate en lo que pueden hacer en lugar de señalar lo que NO deben hacer.


Nos pasamos el día diciendo “no pegues a tu hermano”, “no dejes nada en el plato”, “no corras por la calle”… Tantos “noes” pueden saturar a cualquiera ¿no crees?


Nuestra propuesta es que pruebes a decir lo que si pueden hacer, por ejemplo: “trata con cariño y respeto a tu hermano”, “cómete todo lo del plato y estarás fuerte y sano”, “ve despacio por la calle y cuando lleguemos al parque podrás correr todo lo que quieras”

Aunque puede parecer una diferencia sutil, los resultados son muy distintos. Con la segunda opción, no sólo ponemos límites sino que mostramos los comportamientos alternativos que esperamos de ellos y ellos se sienten mejor. Sin duda, mucho más constructivo.



2. Crea un clima divertido en casa


Fomenta un ambiente cálido y en el que lo paséis bien. ¿Sabías que reírse en familia tiene muchos beneficios? Disminuye el estrés, favorece la unión y la cooperación e incluso se duerme mejor.


Si quieres ideas para conseguirlo no te pierdas nuestros artículos sobre cómo fomentar un ambiente positivo en casa.



3. Utiliza un lenguaje más positivo y amable


Los padres a veces hablamos de una forma tajante o dictatorial. Nos pasamos el día dando órdenes o señalando lo que hay que mejorar. Acomodarnos en este estilo de comunicación puede distanciarnos de nuestros hijos porque damos la imagen de severos y poco accesibles. Aunque en ocasiones debemos mostrarnos firmes y estrictos, podemos hacerlo sin renunciar a un lenguaje afectuoso y cercano. Por ejemplo, en lugar de decir “¡Vete a tu cuarto ahora mismo!” podrías decir “Sé que tu hermano te ha molestado, pero sabes que no está permitido pegar a los demás. Por favor, vete a un cuarto un rato e intenta pensar en lo que ha ocurrido”


Recuerda, como ya hemos comentado, que para que esto sea posible es esencial que tú estés sereno y tranquilo. Te recomendamos que primero te calmes y después te comuniques. Encuentra formas para calmarte en “Aprender a mantener la calma para ser mejores padres”


Por otro lado, te animamos a que utilices un lenguaje más afectuoso en general. Es importante que a tus hijos les impacte tus mensajes y para ello es más probable si lo haces de forma amable.



4. No te olvides del tiempo especial con cada hijo


Compartir tiempo cada día es un gran regalo tanto para los hijos como para los padres. Es un momento de unión y un espacio para conocerse mejor. No tienes que programarlo pero si reservar todos los días unos minutos con cada uno de tus hijos por separado. Puede ser el rato de la ducha, mientras merienda, antes de dormir o el paseo de vuelta a casa después del colegio. Durante ese ratito céntrate únicamente en vosotros, vuestra conversación, inquietudes, anécdotas... Sin duda, se convertirá en uno de los momentos más especiales del día.



5. Mantén la calma


También somos ejemplo de gestión emocional. Si observan que nos descontrolamos cuando estamos enfadados, cansados o frustrados es probable que hagan lo mismo cuando se sientan mal.


Si quieres saber cómo mantener la calma, te animamos a que veas esta sesión de nuestra escuela de familias.



6. Promueve una convivencia consciente y presente


Cuidado con los ladrones de tiempo (móvil, ordenador, televisión…) que pueden alejarte de lo que realmente importa. Tus hijos están en pleno crecimiento y hay etapas a las que no van a volver. Intenta ponerte en “modo avión” cuando llegues a casa para vivir plenamente la educación y crianza de tus hijos.



7. Sé creativo con los planes


No caigas en la rutina y el aburrimiento y busca actividades que se vayan adaptando a los gustos de cada uno. Es más sencillo que tus hijos, sobre todo los adolescentes, quieran pasar tiempo en familia si el plan es atractivo. Involúcrales a la hora de buscar opciones.


Las actividades al aire libre, excursiones, experiencias, deportes… suelen tener muy buena acogida entre los más jóvenes y son una manera perfecta de desconectar de la rutina.



8. Establece límites pero no te olvides del afecto


Aunque los límites y las normas son totalmente necesarios para el correcto desarrollo de tus hijos, debes validar sus emociones y sintonizar con ellos. Sabemos que no siempre es fácil pero es la mejor forma de que tú puedas enseñar y ellos, aprender.



9. No te olvides de empatizar


La empatía es un bálsamo en las relaciones. Hace que todo fluya mejor y que haya menos confrontación. Ponerte en el lugar de tus hijos favorecerá que el clima familiar sea mejor y que ellos se sientan entendidos y queridos.



10. El autocuidado es importantísimo


Si no estás bien, a la larga, la familia tampoco lo estará. No te olvides de dormir lo suficiente, dedicar tiempo para tus aficiones, quedar con amigos, pasar tiempo a solas con tu pareja… Sabemos que no es fácil pero es tan beneficioso que merece la pena encontrar esos espacios para el autocuidado.



Este artículo está inspirado en el original que puedes ver en este enlace.


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