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Duelo infantil: consejos para dar la noticia

July 30, 2019

 

Como hemos visto en el artículo Duelo infantil: Cuidar mi duelo para poder cuidar el primer y principal consejo que queremos ofrecerte es que cuides tu propio proceso de duelo. En éste artículo te daremos pautas para poder comunicar la noticia y gestionar la reacción de los niños.

 

¿Cómo hablar de la muerte con los hijos cuando nosotros mismos estamos inmersos en el dolor? Puede ser difícil encontrar la manera más adecuada. ¿Nos deben ver llorar? ¿Y si no nos sentimos tristes? ¿Y si nuestros sentimientos son otros? ¿Deben conocer nuestras emociones más intensas? ¿Es razonable compartir con ellos todo este torbellino de sentimientos?  

 

La respuesta es afirmativa. Es importante compartir con los hijos, de forma adaptada a su edad, la situación por la que atraviesa la familia. Esto les hará sentir que forman parte de ella, no se sentirán aislados. Piensa que, incluso desde antes de la muerte de un ser querido, y de forma inevitable, las rutinas cotidianas se alteran durante unos días. Los mayores van y vienen a los hospitales. Los niños son cuidados a veces por personas muy cercanas pero que no son las habituales. En el ambiente de los adultos se respira silencio y preocupación. Tras la muerte, viene el tanatorio, el funeral, las despedidas… Situaciones que siguen modificando de forma sustancial lo cotidiano. Intentar mantenerles al margen de todo ello es inevitable. Por el contrario, hablar con ellos, explicarles la difícil situación en su justa medida, aliviará nuestros sentimientos de culpa. Y lo más importante: contribuirá a que ellos se sientan menos confusos y más preparados para elaborar su duelo.

 

No existen recetas mágicas ni fórmulas precisas, pero si hay una cosa que los expertos tienen claro es quién ha de hacerlo. La noticia la tiene que dar una persona muy cercana al niño, preferiblemente sus padres. Son ellos los que mejor le conocen, los más preparados para acoger al niño en su dolor y darle soporte emocional. 

 

Muchas personas pueden no sentirse preparadas para ello. Sobre todo, en algunos casos especiales, como el fallecimiento de uno de los progenitores o muertes muy traumáticas o inesperadas. En estas situaciones los familiares a veces pueden estar acompañados por psicólogos especializados. Pero sin olvidar que son ellos, las personas importantes para el niño, las más apropiadas para acoger su dolor y ofrecerle consuelo.

 

  • ¿Cuál es el momento más adecuado?

 

Si bien es verdad que puedes tomarse algo de tiempo para buscar las palabras y encontrar el momento más propicio, es recomendable no demorarlo más de lo imprescindible. Piensa, tal y como decíamos más arriba, que el desconocimiento, la incertidumbre, los cambios de rutina y la confusión del niño pueden ser aún más perjudiciales que conocer lo que ha ocurrido. 

 

En ocasiones, cuando pienses en cómo informar de un fallecimiento a un menor, sentirás miedo de su reacción emocional.

 

 

"Tristemente, no podremos evitar que la noticia sea dolorosa para el niño. Pero podemos estar a su lado para consolarles y compartir su dolor."

 

 

 

Ten en cuenta que evitarle el sufrimiento no va a ser posible. La muerte de un ser querido inevitablemente le causará dolor. Céntrate en como validar ese dolor, ya que se trata de una reacción natural, y en acompañarle en el mismo.

 

  • Preparar para la noticia

 

Algunas veces, cuando la muerte es predecible, es posible ir preparando al niño para la mala noticia. “El abuelito está muy enfermo”. “Es posible que ya no pueda volver a casa con nosotros” … Se trata de mensajes que, además de informar a los niños de la situación familiar, les preparan para un fatal desenlace. 

 

Esta es una estrategia que muchos padres utilizan para ajustar las expectativas de los hijos. Es una acción muy útil también para evitar que el impacto emocional sea mayor. Otros padres no se atreven a ir “adelantando” alguna información realista por miedo a las reacciones de los pequeños. Intentemos reflexionar sobre ello mediante un ejemplo.

 

 

Preparar a los hijos para un fallecimiento cercano en la familia implica darles también la oportunidad de que comiencen a elaborar algunas tareas del duelo de forma anticipada, o al menos, que se vayan planteando algunas preguntas. Siguiendo nuestro ejemplo, e imaginando que hemos decidido adelantar alguna información, ¿qué puedes hacer si tu hijo te pregunta si el abuelito se va a morir? En estos casos se recomienda ser sincero, decirle que es probable, que no se sabe a ciencia cierta. Resumir de forma adecuada a su edad la información disponible, acompañando el mensaje con las emociones que nos genera. “No lo sé, pero estoy un poco preocupado”, “Es probable, y todos nos sentimos bastante tristes”. Estarás así dándole un modelo de cómo comunicar sus preocupaciones.  

 

Llegado el momento del fallecimiento, ¿cómo debería darse la noticia? He aquí algunas recomendaciones sencillas, pero que pueden ayudarnos a que la comunicación sea más eficaz.

¿Cómo dar una mala noticia en 8 pasos?

 

 

 

Seguro que con estas recomendaciones te va a resultar más sencillo. Aun así, te aconsejamos que tengas en cuenta algunas cosas que deberías evitar y que, incluso, pueden llegar a ser contraproducentes o dificultar la comprensión del hecho.

 

En primer lugar, piensa bien el término que vas a usar para referirte al fallecimiento. Considera que debería ser concreto y específico, cuanto más pequeño sea tu hijo. Los niños pequeños son muy literales. Si les decimos “el abuelito se ha ido” quizás no comprendan dónde ha ido ni el motivo. Lo mismo sucede con expresiones del tipo “ya no está con nosotros” o “ha sucedido lo peor”. Los niños mayores y los adolescentes pueden comprenderlo, más si tienen información previa de la situación. Pero un niño pequeño no. La expresión “el abuelito se ha muerto” puede ser un punto de partida para niños de cualquier edad. No tengas miedo de utilizarla. Puedes hacerlo de forma tierna.

 

Por otro lado, los niños tienen que entender que la persona fallecida no va a volver. La muerte es irreversible. Por eso, utilizar eufemismos o metáforas como “es un ángel”, “ahora vive en una estrella” puede llevarles a confusión, principalmente a los más pequeños, que son muy literales. Es más adecuado recurrir a las creencias familiares si el niño necesita recibir una explicación más extensa.

 

Para terminar, es aconsejable no asociar la muerte con detalles físicos. Decirle a un niño que a nuestro familiar “se le ha parado el corazón”, “dejó de respirar”, “se quedó dormido” … puede despertar en él miedos innecesarios. Es más recomendable que asociemos la muerte a una causa general, del tipo “estaba muy enfermo”. Lo fundamental que debe comprender es que, simplemente, el cuerpo ha dejado de funcionar. La causa de la muerte es el cese de las funciones vitales. No es necesario, al principio, dar detalles más concretos. 

 

Estas ideas, sin embargo, no necesariamente se tienen que matizar en el primer momento, cuando comuniques la mala noticia. Primeramente, es importante atender a lo emocional. Después, estos son conceptos le tendrán que ir quedando claros con el paso de los días, en conversaciones sucesivas. 

¿Cómo comunicarlo en la escuela?

 

Si tu familia está atravesando por una situación tan difícil como esta, nos parece importante que lo comuniques en el colegio o instituto de tu hijo. Ellos sabrán observar su comportamiento, comprender que en ocasiones se encuentre disperso o acoger su estado emocional en momentos concretos.

 

En algunas circunstancias especiales, como la muerte de un progenitor o un hermano, la situación de tu hijo deberá ser tenida en cuenta por el grupo de profesores y también de compañeros. 

 

 

 

 

"El centro educativo puede resultar una importante fuente de apoyo y ayuda en estos momentos difíciles."

 

 

                                              

 

Nuestra recomendación es que hables con el tutor y el psicólogo escolar. Ponemos aquí el ejemplo de un niño de 10 años que perdió a su madre tras una larga enfermedad. El apoyo, el amor, la comprensión de sus compañeros de clase fueron una ayuda inestimable, sin menospreciar el apoyo de las otras familias a su padre, en esos momentos tan difíciles y confusos para él. 

 

Por todo esto, te recomendamos que, si vuestra familia ha perdido a alguien importante, o está a punto de hacerlo, lo comuniques cuanto antes en el centro escolar. Al fin y al cabo, es (después de la familia) la segunda institución más importante para los niños. Y donde más tiempo pasan.

 

Si tus hijos se están educando en un colegio religioso, te sugerimos esta guía elaborada por Escuelas Católicas que propone algunos recursos para el tratamiento del duelo en la escuela. La puedes descargar en este enlace.

¿Y después de la noticia?

 

No está claro el tiempo que dura el duelo, depende mucho de la persona y de las circunstancias. Algunos autores hablan de un proceso de aproximadamente un año o algo más, aunque este dato es solo orientativo. Depende de las tareas que cada persona vaya haciendo y de su esfuerzo para acomodarse a la nueva situación. En cualquier caso, los niños pasan por las mismas fases del duelo que las personas adultas y precisarán su tiempo para ir asimilando poco a poco la pérdida. 

 

Algunos niños necesitarán conversar sobre lo que ha sucedido. Muchos tienen la necesidad de comprender lo que ha pasado, cómo ha pasado… A veces necesitan, una vez superado el primer impacto, recomponer la información, encontrar explicaciones. Te recomendamos que hables con tu hijo desde la sinceridad, contándole siempre la verdad de manera ajustada a su edad. Escucha a tu hijo. Es importante que cuente, diga y pregunte. Seguramente con el paso de los días necesite hablar de ello en repetidas ocasiones. Esto, aunque puede ser doloroso para los adultos, es muy recomendable para los pequeños, que podrán sobrellevar un proceso de duelo normalizado. 

 

Otros niños necesitan algo de tiempo para poder hablar de ello. En estos casos evita las preguntas “interrogatorias” y no insistas en hablar del tema cuando aún no están preparados para ello. 

 

Llegado el momento, responde a sus preguntas asegurándote de que entiende las respuestas o explicaciones. Actúa con honestidad. No mientas en las explicaciones si no sabes cómo explicar algo. Es mejor decir simplemente “no lo sé“.

 

 

Algunos estudios indican que los niños educados en familias religiosas tienen más facilidad para resolver un duelo de forma saludable. No obstante, también en algunas ocasiones un fallecimiento poco esperado o crítico puede hacer que los ideales religiosos de los niños y adolescentes se resientan durante un tiempo.  Sé paciente. Es posible que tus hijos necesiten que les expliques o repitas las cosas varias veces. Esto te estará indicando su necesidad de conversar sobre lo sucedido y de etiquetar lo que están sintiendo.

 

Otro consejo: actúa como un modelo de expresión emocional. Comparte tus sentimientos acerca de la pérdida. Pídele al niño que también lo haga. Se trata de momentos que forman parte de la intimidad familiar y hablar de ello puede ser muy saludable  para tu hijo y para ti mismo. Muchos estudios evidencian el valor de las lágrimas. Poner palabras al dolor les ayudará a comprender lo que les ocurre y a avanzar en este proceso con naturalidad.

 

 

Puedes ayudarle a verbalizar lo que siente mediante la realización de dibujos, (en los que él exprese libremente cómo se siente, cómo es ahora su familia, lo que ha sucedido…) o a través de juegos simbólicos (con muñecos o juguetes del niño que interaccionen entre sí o se cuenten lo que ha pasado y cómo se sienten. También puedes utilizar algunos de los recursos didácticos que te proponemos en la sección “Recursos interesantes para el duelo infantil”, que desarrollamos más abajo.

 

Más sobre el tema...

 

Este artículo forma parte de una guía para tratar el duelo. Si quieres seguir leyendo sobre el tema te invitamos a leer los artículos relacionados que encontrarás al final del artículo o descargar la guía completa.

Recursos interesantes para el duelo infantil 

 

Libros sobre duelo para niños de hasta 6 años

 

NO ES FÁCIL PEQUEÑA ARDILLA

de Elisa Ramón y Rosa Osuna.

 

Habla sobre las diferentes fases del duelo de una niña ante la muerte de su madre, así como del importante papel que desempeña su padre en todo el proceso. (De 0 a 4 años)

 

COMO TODO LO QUE NACE de Elisabeth Brami.

 

Explica el ciclo de la vida de plantas y animales, ayudando a comprender las diferentes etapas del mismo. (De 0 a 4 años)

 

¿DÓNDE ESTÁ EL ABUELO? de Mar Cortina.

 

Cuento en el que, a propósito de la muerte de un abuelo, se habla de cómo entender la muerte como una parte más de la vida. (A partir de 3 años)

 

GRACIAS TEJÓN de Susan Varley.

 

Tiene como protagonista un anciano tejón. Trata el tema de la despedida al final de la vida y el legado que dejan los que ya no están. (De 5 a 8 años)

 

Libros sobre duelo para niños de 6 a 12 años

 

GRACIAS TEJÓN de Susan Varley.

 

Tiene como protagonista un anciano tejón. Trata el tema de la despedida al final de la vida y el legado que dejan los que ya no están. (De 5 a 8 años)

 

NO ES FÁCIL PEQUEÑA ARDILLA de Elisa Ramón y Rosa Osuna.

 

Habla sobre las diferentes fases del duelo de una niña ante la muerte de su madre y del importante papel que desempeña su padre en todo el proceso. (Aunque está indicado para niños de 0 a 4 años, puede ser útil hasta los 6 años)

 

COMO TODO LO QUE NACE de Elisabeth Brami.

 

El libro explica el ciclo de la vida de plantas y animales, ayudando a comprender las diferentes etapas del mismo. (Aunque está indicado para niños de 0 a 4 años, puede ser útil hasta los 8 años)

 

LA ISLA DEL ABUELO de Benji Davies.

 

Trata del vínculo con nuestros seres queridos, aunque ya no estén. (Para niños de hasta 8 años).

 

CUANDO FALLECE UN SER QUERIDO: GUÍA PARA NIÑOS ANTE LA MUERTE DE ALGUIEN de Michaelene Mundy.

 

Ayuda a explicar a los niños los funerales y otras maneras de expresar nuestras emociones cuando fallece una persona a la que queremos. (De 5 a 8 años)

 

MI ABUELO Y YO: CUENTO SOBRE EL DUELO de Nuria Parera y Almudena Suarez.

 

El cuento, a través de la relación entre un abuelo y su nieta, trata de cómo las situaciones difíciles se pueden hacer más llevaderas. (De 5 a 8 años)

 

UN PELLIZCO EN LA BARRIGA. GUIA PARA EXPLICAR EL DUELO A NIÑOS de Alma Serra.

 

Aborda el duelo infantil y sus fases en todas sus manifestaciones. Repleto de comprensión hacia el proceso infantil y de ideas para los adultos a la hora de abordar cada momento. Para niños hasta 8 años. 

 

JACK Y LA MUERTE de Tim Bowley.

 

Cuento para niños mayores, trata sobre la vida y la muerte sobre dos caras de la misma moneda. Intenta transmitir la necesidad ambas, ya que la una sin la otra no podrían existir. (Para niños entre 9 a 12 años.)

Otros libros más generales, pero también interesantes (para tratar el duelo y otros temas):

 

EL TALISMÁN DE LUNA. CUENTO PARA ABORDAR EL TRAUMA, EL DUELO Y LA RESILIENCIA de Maryorie Dantagnan y Jorge Barudy.

 

Es un cuento escrito por dos psicólogos especializados en trauma. Habla de la necesidad de los niños de recibir apoyo, cariño, seguridad y comprensión de su entorno en los momentos difíciles. Facilita la interacción del niño pidiéndole que dibuje y elija pegatinas. Apropiado para niños de 5 a 8 años. 

 

VACÍO de Anna Llenas.

 

Trata de una niña feliz que, tras sufrir una inesperada pérdida, descubre en su interior un gran vacío. Trabaja sobre las diferentes emociones y necesidades que se pueden sentir ante situaciones difíciles en la vida, ofreciendo alternativas para “rellenar” ese vacío. Apropiado para niños desde los 5 años y hasta cualquier edad. Tiene material fotocopiable, con sugerencias de actividades artísticas para realizar en familia que puedes encontrar en este enlace.

 

Libros sobre duelo para adolescentes y adultos: 

 

DONDE ESTÉ MI CORAZÓN de Jordi Serra y Fabra. Narra la emotiva historia de una adolescente que salva su vida gracias a un trasplante de corazón. (A partir de 12 años).

 

MI HERMANA VIVE SOBRE LA REPISA DE LA CHIMENEA de Annabel Pitcher. Trata sobre el proceso de superación de un adolescente que pierde a su hermana en un atentado terrorista, hecho que cambia la vida de toda la familia. (A partir de 14 años)

 

EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS de Jorge Bucay. A través de historias y metáforas trata de cómo el duelo forma parte de la vida. Aporta indicaciones para una actitud abierta hacia este proceso y los cambios que implica. (A partir de 16 años)

 

POSDATA: TE QUIERO de Cecelia Ahern. Novela romántica que refleja bien las fases de duelo por las que atraviesa una joven que ha perdido a su novio. (A partir de 18 años).

 

Películas para ver en familia

 

 (TP) “BIG HERO 6” (2014)

 

Cuenta la historia de un adolescente en duelo con una mascota muy especial. Nos enseña sobre cómo continuar con el legado y principios de las personas queridas que ya no están. Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=DJianyAmqjw 

 

(TP) “UP” (2009)

 

El protagonista es un anciano que ha perdido a su mujer. La película es emotiva, pero nos enseña que tras las adversidades siempre se pueden encontrar nuevas situaciones que nos pueden ayudar a recuperar la ilusión. Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=qoZo9MiICo0 

 

(TP) “HERMANO OSO” (2003)

 

Aunque algo más antigua, puede ayudar a los más pequeños a comprender la pérdida de un ser querido. Ayuda también a trabajar el sentimiento de culpa. Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=s0_6pJUGchg 

 

(TP) “EL REY LEÓN” (2019)

 

La muerte del padre de Simba hace que este cachorro tenga que madurar y aprender a vivir en una situación diferente, en la que deberá honrar los valores y enseñanzas de su padre. Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=mb79ctR-E-c 

 

(TP) “LA VIDA DE CALABACÍN” (2017)

 

Cuenta la historia de un niño que pierde a su familia y debe adaptarse a una nueva vida en un orfanato. La película trabaja la búsqueda de la felicidad frente a la adversidad. https://www.youtube.com/watch?v=M7APLWzzVZE 

 

(TP) Tiana y el Sapo (2009)

 

En forma de musical, puede ayudar a responder algunas dudas y preguntas que tienen los niños sobre la muerte, sobre todo en edades tempranas. Tráiler en: https://www.youtube.com/watch?v=QIB5xThGLcU 

 

(+7) “FRANKENWEENIE” (2012)

 

Utilizando la historia de Frankenstein, nos enseña sobre la mejor manera de gestionar la pérdida, (en este caso de una mascota). Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=mqNgy8uuJy0 

 

(+ 7) “MÁS ALLÁ DE LA VIDA” (2010)

 

Emotiva película que nos habla sobre la vida, la muerte, la espiritualidad y la búsqueda personal de significados, generando un espacio para la reflexión. Tráiler https://www.youtube.com/watch?v=wrmY77ENiEQ 

(+12) “MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS” (1998)

 

Se analiza la vida en familia tras el fallecimiento de varios de sus componentes. Trata sobre la vida después de la muerte y puede ser útil para tratar temas relacionados con la muerte con los hijos adolescentes. Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=uEnewBfUfwE

 

(+12) “UN MONSTRUO VIENE A VERME” (1998)

 

Drama fantástico que narra la complicada vida de un niño de 12 años cuya madre está muy enferma. Apropiada para comentar su mensaje en familia. Tráiler en https://www.youtube.com/watch?v=alQnfJBiHvw

 

(+12) “BELLEZA OCULTA” (2016)

 

Además de analizar la situación de un padre que pierde a una hija, nos enseña a manejar aspectos importantes sobre el sentido de la vida y de la muerte. Tráiler https://www.youtube.com/watch?v=Ggb81I92M4M

Nota del autor

 

Esperamos haberte ayudado, aunque queremos que entiendas que nuestra guía pretende únicamente aportarte algunos consejos generales para gestionar 

situaciones difíciles.

 

Si tu hijo tiene reacciones muy intensas, si éstas no desaparecen en un tiempo prudencial, o simplemente tu intuición te dice que algo no funciona como debería, te animamos a consultar con un psicólogo especializado en duelo que te pueda asesorar de forma más individualizada.

 

 

 

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