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Esfuerzo y responsabilidad: propuestas prácticas para menores de 6 años

September 30, 2019

 

¿Cómo explicar el valor?

 

Aunque pueda parecer una edad muy temprana, los niños de esta edad son bastante dicotómicos: las cosas están bien o están mal. Por eso, es muy sencillo hacerles ver cuál es su responsabilidad: hacer las cosas bien. Además, en estas edades los niños no tienen en cuenta otro tipo de circunstancias, por lo que su sentido de la justicia y responsabilidad es absoluto. Este es un buen punto de partida para educarles en el esfuerzo y ayudarles a ser responsables.

 

Para estas edades esforzarse y ser responsable se traduce en obedecer a los adultos y hacer las cosas bien: Obedecer a papá y a mamá, recoger el cuarto después de jugar o de cualquier otra actividad lúdica, desempeñar alguna tarea de ayuda mínima en casa o colaborar en vestirse solo y a asearse, todo ello en función de edades y sus posibilidades, pero desde el principio. Establece sencillas normas familiares explicándoles su sentido y beneficios. Conocer la utilidad de las normas y practicarlas les ayudará a cumplir con sus responsabilidades.

 

Incluso desde bebé, puedes fomentar su capacidad de esfuerzo cuando no dispones las cosas que le gustan al alcance de su mano. Si para alcanzar su juguete favorito o su sonajero más deseado le pides que se esfuerce un poco, tu bebé se volverá más activo, se esforzará por arrastrarse o gatear o agudizará su ingenio para conseguir lo que quiere. Puedes practicar el esfuerzo cuando está jugando en el suelo o sentado en su trona, siempre bajo tu cariño y supervisión. Mira un ejemplo con una bebé de 6 meses en este enlace. Su mamá deja que se esfuerce en conseguir lo que quiere y entrena así su motricidad.

 

Puedes inculcar a tu hijo el valor del esfuerzo y la responsabilidad en muchas situaciones cotidianas propias de las edades tempranas:

 

  • Respeta las actividades que elige y saben hacer por sí solo, ya que en estas edades el esfuerzo y la autonomía personal se llevan de la mano.

  • Recuerda felicitar a tu hijo cuando consigue hacer algo después de

  • mucho esfuerzo o ha estado muy cerca de conseguirlo. El truco es no ser muy exigente desde el principio, relativizar el resultado, valorar la intención y la capacidad de esfuerzo.

  • Elige tareas que sea capaz de hacer solo, aunque le lleve algo más de tiempo y trabajo.

  • Puedes ayudarte de pequeños incentivos interesantes para realizar tareas que le requieran algo de esfuerzo, pero puedan ser satisfactorias. Por ejemplo, caminar por el parque un buen rato para ir a alimentar a los peces de un estanque o presenciar una actuación al aire libre puede ser muy motivador.

  • Recuerda que la realización de tareas que requieren algo de esfuerzo puede ser también ameno y motivador: cantar con tu hijo o contarle cuentos e historias durante una tarea difícil puede tenerle entretenido y llevarle a esforzarse más. Además, puede suponer un bonito recuerdo de familia.

Ideas y actividades para fomentar el esfuerzo y la responsabilidad

 

Aunque cada niño es diferente y crece a su propio ritmo, te presentamos algunas sugerencias orientativas por edades:

 

 

1 y 2 años: el niño de esta edad puede...

 

✓ Quitarse pequeñas prendas, e intentar ponerse algunas (calcetines).

✓ Beber solo o con ayuda, (vaso, biberón).

✓ Comer solo sin usar cubiertos o con cuchara, (con ayuda).

✓ Llevar su pañal a la basura o poner su ropa sucia en el cesto o dentro de la lavadora.

✓ Manipular sus juguetes, intentar abrirlos, cerrarlos, agruparlos, ordenarlos...

 

 

3 años: el niño de esta edad puede...

 

✓ Comer solo y usar la cuchara.

✓ Desvestirse solo, ponerse pequeñas prendas.

✓ Vestirse con ayuda, (aunque aún no diferencia el derecho y el revés de la ropa).

✓ Lavarse las manos y secárselas.

✓ Participar con la familia en pequeñas rutinas como poner la mesa,

(poniendo las servilletas) o recoger sus juguetes con ayuda.

✓ Regar las plantas con ayuda.

✓ Ir a pie en trayectos en los que puede caminar sin ser transportado en silla: Andar para ir al colegio, para pasear por un parque o recorrer un pequeño sendero, o acompañarte a hacer la compra.

 

 

4 años: el niño de esta edad puede...

 

✓ Vestirse y desvestirse con poca ayuda.

✓ Abrocharse los botones y subir cremalleras.

✓ Cepillarse los dientes. Lavarse y secarse la cara.

✓ Comer de forma autónoma, usando cuchara y tenedor.

✓ Recoger su habitación, sus juguetes y objetos personales.

✓ Colaborar poniendo la mesa o quitándola.

✓ Hacer pequeños recados, (por ejemplo, traer un cuento de otra habitación).

✓ Cuidar de animales domésticos y plantas.

✓ Caminar, ir a pie.

 

 

5 años: el niño de esta edad puede...

 

✓ Vestirse y desvestirse de forma bastante autónoma, aunque puede tener problemas para atarse los cordones de los zapatos y otros detalles.

✓ Comer sin ensuciarse y usar cuchillos adaptados.

✓ Lavarse las manos antes de las comidas.

✓ Cepillarse los dientes y peinarse.

✓ Hacer recados fáciles dentro de la casa o llevar algún mensaje sencillo de la familia a la escuela.

✓ Recordarrutinasyobligaciones.

✓ Prepararse su ropa con ayuda. Recoger su habitación y enseres. Ordenar

sus cosas,

✓ Colaborar en actividades familiares como poner y quitar la mesa, lavar el coche, cuidar el jardín...

✓ Ayudar en obligaciones y rutinas familiares, como ir a la compra. Además de facilitar el cumplimiento de tareas, la colaboración de todos puede ser divertida y suponer un premio para los hijos, dejándoles elegir al final algunos de los productos de consumo habitual de la familia, como la fruta.

 

 

 

6 años: el niño de esta edad puede...

 

✓ Comer solo, vestirse solo. Elegir su ropa con ayuda.

✓ Recoger sus juguetes y cuentos.

✓ Preparar su mochila (con supervisión).

✓ Pagar en las tiendas de barrio pequeñas cantidades (acompañado).

✓ Responsabilizarse de pequeñas tareas o trabajos escolares.

✓ Hacer encargos, (le encanta).

✓ Esforzarse por agradar a la familia y participar en las rutinas cotidianas.

 

Establece rutinas sencillas. Es importante que tu hijo tenga claro lo que tiene que hacer. Comprueba que lo hace adecuadamente y pon en evidencia tu satisfacción. No le pidas muchas cosas al mismo tiempo. Es mejor ir estableciendo tareas de responsabilidad poco a poco. Recuerda que el objetivo de estas actividades no tiene que ver con que el niño ayude en casa o realice estas tareas a la perfección, sino con el desarrollo de su autonomía y responsabilidad, por lo que debes mantener una actitud de paciencia y tolerancia, relativizando los resultados. Además de elogiarle, puedes animar a tu hijo a que se recompense a sí mismo por el esfuerzo y trabajo bien hecho.

Puestas prácticas:

 

★ No des ayudas innecesarias.

 

Deja que se tome su tiempo para hacer las cosas que es capaz de realizar sin ayuda, aunque tarde un poco más: ponerse el abrigo, los calcetines... Sé paciente y respeta su ritmo (elige el momento adecuado para ello). Después felicítale. Trabajarás su capacidad de esfuerzo, al mismo tiempo que entrenas su motricidad fina. Procura no ir con prisas por las mañanas y dedica un mayor tiempo si es necesario. Recuerda que toda actividad relacionada con el movimiento y la coordinación facilita el aprendizaje y desarrollo de los niños. Los beneficios para su crecimiento personal y en la reducción del estrés familiar valen la pena.

 

★ Fomenta su iniciativa personal cuando te diga “yo lo hago”.

 

Deja que haga las cosas que estén a su alcance y respeta su disposición. Ayúdale cuando no pueda cumplir sus objetivos él solo. Refuerza consecuentemente su responsabilidad.

 

★ Dale pequeñas obligaciones.

 

Poner las servilletas en la mesa, llenar la lavadora... Las tareas sugeridas han de ser asequibles y sencillas, ya que en estas edades todavía no son capaces de retener mucha información. Esta actividad, además de ser un entrenamiento para su memoria, le hará sentirse responsable como componente de la familia.

 

 

★ Déjale que tome sus pequeñas decisiones propias y asuma las consecuencias.

Esto le ayudará a aprender de sus errores y elegir bien la próxima vez.

 

★ Muéstrale el valor de las consecuencias, pidiéndole que subsane sus errores.

Hazle ver que nadie es perfecto, (nosotros tampoco), pero que rectificar o pedir disculpas nos engrandece como personas. Supone un acto de humildad y un aprendizaje personal.

 

Recursos

 

Pueden ser útiles las fábulas tradicionales, como “La cigarra y la hormiga”, “la tortuga y la liebre”, etc. así como los cuentos clásicos, como “Los tres cerditos”.

 

Otros cuentos:

 

• “El caballero que no tenía caballo” de J.S. Pinillos.

• “Todos Menos Uno”, de Éric Battut, en Editorial Zorro Rojo.

• “Curro, un castor trabajador”, de Lola Núñez y Paz Rodero en Edelvives.

• “El huevo del erizo”, de Nozomi Takahashi en Tramuntana.

• La colección de cuentos con valores de Pedro Pablo Sacristán en su web

y su sección sobre cuentos para hablar sobre el esfuerzo.

Julia y la casa de las criaturas perdidas, de Ben Hatke en norma Editorial.

 

Películas y cortometrajes que trabajan el esfuerzo y la perseverancia, el compromiso y la responsabilidad:

 

• Buscando a Nemo (2003) Ver trailer

• “Up” (2009) Ver trailer

• Happy feet (2006) Ver trailer

Más sobre el tema...

 

Este artículo forma parte de una guía para educar en el esfuerzo y la responsabilidad. Si quieres seguir leyendo sobre el tema te invitamos a leer los artículos relacionados que encontrarás al final del artículo o a descargar la guía completa.

 

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