¿Cómo educar en una vida de propósito desde el ejemplo?

Actualizado: sep 9



Nuestra primera recomendación para educar en una vida con propósito tiene que ver, como siempre, con educar desde el ejemplo. Por eso, te proponemos que te tomes algo de tiempo para reflexionar sobre tus propósitos nobles, para indagar sobre tu sistema de valores a partir de algunas preguntas que hemos rescatado del libro “La trampa de la felicidad”. Están elaboradas por su autor, el psicólogo Russ Harris, que nos presenta una útil guía de reflexión. Te sugerimos que tomes unos minutos para responder a las cuestiones que Harris propone, ya que pueden ayudarte a clarificar tus principios personales y familiares. Puedes encontrar el cuestionario al final de nuestra guía.


¿Cómo puedes aprovechar esta enriquecedora actividad reflexiva? Podéis responder a las preguntas ambos padres por separado y luego poner las respuestas en común. Os ayudará a conocer mejor vuestras inquietudes y objetivos personales y de familia.


Una vez clarificados tus valores y habiendo reflexionado sobre tus propósitos personales y familiares, estarás más preparado para lograr compartirlos y educar a los hijos en función de ellos. Te mostramos algunas claves a continuación.



Respecto a tu propósito de crecimiento personal…


1. Ejercita tus valores, aquellos sobre los que acabas de reflexionar, y dirígelos a tus objetivos. Pon en práctica el esfuerzo de actuar conforme a ellos cada día. Practica la gratitud, la admiración y el perdón. Su desarrollo puede tener beneficios sorprendentes en tu vida, ayudándote a ser una persona más feliz y compasiva. Orientarte a ellos te ayudará a entender que la vida es como un viaje en el que podemos dirigirnos paso a paso hacia nuestros mejores objetivos personales, pero disfrutando del camino y sus adversidades, que no son sino una oportunidad de aprendizaje. Te animamos a reflexionar sobre el mensaje que (en relación al sentido de la vida) nos proporciona el conocido poema de K. Kavafis, “Viaje a Ítaca”.


2. Establécete metas personales que te ayuden a mantener buenos hábitos, incluso después de haberlas alcanzado. Piensa en tu vida como ese viaje cargado de oportunidades de crecimiento personal, cambio y aprendizaje. Durante el trayecto, date permiso para equivocarte y para buscar alternativas a tus problemas.


3. ¿Conoces las ventajas de la meditación? Su práctica, en especial en algunos formatos como la meditación basada en la compasión (CBI) o la meditación de bondad amorosa (LKM), ayuda a cultivar emociones positivas hacia uno mismo y hacia los demás. Algunos estudios científicos han valorado su relación con el envejecimiento, encontrando que estas prácticas ralentizan el acortamiento de los telómeros, responsables del envejecimiento cerebral, contribuyendo también a aliviar algunos problemas psicológicos como la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático.



Respecto al propósito de ser mejor padre y compañero…


1. Cuida de tus hijos. Dedícale tu tiempo y esfuerzo a la fascinante tarea de educar conscientemente. Puede ser muy gratificante y enriquecedor.


2. Practica la admiración y el asombro. ¿Cómo podemos mejorar nuestra conexión con el mundo y disfrutar de él? ¿Verdad que en ocasiones nos dejamos llevar demasiado por nuestras preocupaciones puntuales, desatendiendo lo importante y trascendente? Una buena manera de sentirnos más conectados con el mundo y menos enfocados en nuestras necesidades personales puntuales es practicar la admiración y el asombro. Algunos estudios demuestran que las personas que se sienten cautivadas y admiradas por su entorno, por la naturaleza, por la música, las obras de arte o incluso por las personas que les rodean, experimentan cambios muy positivos en sus estructuras cerebrales, y estos cambios los llevan a tener un mejor estado de ánimo. Practicar la admiración nos ayuda a trascender los problemas cotidianos y a reducir nuestros niveles de estrés. A través de la admiración somos capaces de salir de nuestro propio enfoque e involucrarnos más con el mundo exterior, con lo realmente importante. ¿Has probado a practicar la admiración hacia tus hijos?


3. Cuida tus relaciones personales y familiares. Una de las claves fundamentales para el bienestar y la felicidad es la conexión social con otras personas de nuestro entorno. Cuidar nuestras relaciones íntimas es una fuente de realización personal. Ya desde la filosofía griega se reconoce la naturaleza social del ser humano y el cultivo de la amistad como una gran fuente de realización personal. La psicología actual también reconoce su importancia. Son muchos los autores que reconocen que cultivar nuestras relaciones íntimas, de pareja, de amistad, de familia son una de las claves importantes para tener una vida plena y feliz. Cultivar relaciones de amistad fomenta nuestra empatía y hace que pongamos en práctica nuestros mejores valores. La amistad limita la arrogancia y nos ayuda a desarrollar nuestra conciencia de lo que somos y lo que queremos llegar a ser. Por ello uno de nuestros consejos es que como padres cultivemos nuestras relaciones personales, además de animar a nuestros hijos hacerlo. ¿Sabías que se necesitan al menos 120 horas para cultivar una amistad verdadera? Encontrar tiempo para dedicarle a nuestros amigos a veces no es tan sencillo, pero siempre vale la pena.


Respecto al propósito de dedicarte a los demás y dar lo mejor de ti…

1. Cultívate a ti mismo y compártelo. Dedica tiempo a cuidar de ti mismo y cultivar tu interior. Alimenta aquello que te apasiona y da sentido a tu vida. Enfréntate al mundo con una actitud de aprendizaje, con apertura y humildad que te ayuden a crecer. Busca la manera de compartir tus habilidades y conocimientos con los demás, en especial con tu familia y los más cercanos.


2. Aprovecha tu tiempo de forma sabia y dedícalo a los demás y a ti mismo. Para muchos psicólogos, el tiempo es uno de los bienes más preciosos que puede tener un ser humano. Se trata del mejor regalo, tanto si lo entregas como si lo recibes.


3. Dedícate a los que te rodean. Dar a los demás y a este mundo lo mejor de ti mismo te ayudará a sentirte más satisfecho con la vida y por lo tanto a ser más feliz. Contribuir a la felicidad de las personas cercanas puede ser nuestro pequeño granito de arena para cambiar el mundo. Además, practicar la bondad, hacer cosas amables por otros contribuye a dar un mayor sentido a nuestro propósito en la vida. Esta actitud de entrega mejora nuestra salud mental e incluso nuestra salud física.


4. Implícate en una causa y comprométete con ella en la medida de tus posibilidades. Practica el activismo y el voluntariado. Servir o ayudar a los demás es una manera de reconocer nuestro lugar en el mundo y de dotar de sentido a nuestras vidas. Muchas personas ilustres, brillantes y creativas de nuestra época son un ejemplo de ello. Bill Gates, por ejemplo, es conocido por sus actividades filantrópicas y su contribución económica para erradicar problemas muy graves, como la malaria o la polio. Está tan concienciado del legado que pretende dejar que en 2009 creó una organización llamada “The Giving Pledge” (La Promesa de Dar) en la que, junto a otras personas poderosas, busca que los multimillonarios del mundo donen a causas benéficas al menos la mitad de su fortuna. El actor Kirk Douglas, fallecido a la edad de 103 años, donó prácticamente la totalidad de su fortuna a causas benéficas. En España, el empresario Amancio Ortega es muy conocido por su dedicación a causas altruistas relacionadas con las enfermedades graves y la salud, así como por sus espléndidas aportaciones a la Sanidad Pública. Por ejemplo, en la reciente crisis del coronavirus su generosidad ha permitido a muchos sanitarios y pacientes disponer de recursos indispensables.


Con todos estos consejos puede que hayas conseguido ya un hermoso propósito: ser buen padre, dar lo mejor de ti mismo a los demás y aportar tu granito de arena a este mundo (cultivando tu crecimiento personal). Ahora te preguntarás cómo transmitir todos estos valores a los hijos y cómo practicar este valor en familia. He aquí algunas recomendaciones más concretas que te pueden ayudar a no alejarte de tus propósitos y a conducir a tus hijos en su búsqueda y realización personal.