Cómo hacer del colegio tu mejor aliadao
La escuela, el colegio, el instituto... en general el centro educativo... Ese es el lugar donde tus hijos van a pasar años y años de su infancia y adolescencia. Es el sitio donde a diario probablemente estén más tiempo que en casa... Se trata de una institución muy importante y en este artículo revisaremos algunos consejos para convertirla en nuestra mejor aliada y compañera en esta apasionante tarea de educar.

Quizás no te hayas planteado cómo es un colegio por dentro. A veces tenemos los recuerdos de cuando nosotros mismos fuimos estudiantes. Pero la escuela ha cambiado mucho y nuestro rol también. Ya no somos alumnos, sino padres. Y como familia hay dos aspectos que deberíamos contemplar: establecer una buena línea correcta de comunicación con el profesorado y participar en la vida escolar.
Nuestra relación con el profesorado no es una relación amistosa o casual, sino profesional y no debemos olvidarnos de cuál es su objetivo: El foco de esta relación es la responsabilidad compartida entre la familia y la escuela, indispensable para que tu hijo se desarrolle y aprenda adecuadamente durante esta etapa escolar.
Es como entrelazar los dos contextos más importantes de una persona cuando aún está en desarrollo: su familia y su escuela intercambiando información, colaborando, analizando errores y aciertos, tomando decisiones conjuntas cuando haya aspectos a mejorar…
Establecer una relación cordial pero formal con el profesorado es muy útil y beneficioso para el desarrollo de tu hijo.
¿Cómo deberíamos hacerlo?Lo primero es huir de juicios y sesgos innecesarios. A veces, tenemos en cuenta aspectos personales que pueden sesgar la relación. Por ejemplo, puede darse que conozcamos a algún profesor del colegio, o que alguno nos caiga mejor que otro.
Otras veces nuestras expectativas y creencias pueden hacernos valorar más positiva o negativamente al docente en función de su edad. Así podemos preferir su juventud, repleta de conocimientos novedosos o su edad algo avanzada, pero cargada de experiencia. Estos juicios o preferencias pueden ser altamente subjetivos y no deberían contaminar nuestra relación formal con dichos profesionales.
Para hacerlo bien es mejor centrarse en el objetivo que tiene vuestro vínculo (contribuir al mejor aprendizaje académico y personal de tu hijo) y darse tiempo para conocerse y aprender a remar juntos y en la misma dirección.
Focaliza tu relación con el centro en el tutor del grupo. Este es tu aliado. Recuerda que su misión es servir de puente entre las familias y la escuela. Quizás puedas conversar a la entrada o salida con otros docentes y recoger cierta información. Pero es importante que sepas que el centro educativo, como cualquier institución tiene una estructura y que es la responsable de canalizar todo lo relativo a la vida escolar de un alumno es la persona que ejerce la tutoría el grupo.
Luego implícate:
Asiste a las reuniones de familia para conocer las líneas generales del curso y tomar contacto con el profesorado: Reuniones, tutorías, encuentros…
Usa los canales formales y apropiados para comunicarte, (plataformas educativas, mails…). Algunas familias “aprovechan” a hablar con los profesores o explicarles sus preocupaciones en la puerta del centro, durante el trayecto en transporte público ¡e incluso en el supermercado! Por supuesto que eso fortalece el vínculo con ellos, pero no nos garantiza que nuestras sugerencias o peticiones vayan a ser recogidas. Además, para los docentes puede resultar una situación incómoda e informal, en la que no pueden anotar o gestionar lo sugerido. Tampoco se puede garantizar la discreción que al profesorado le gusta adoptar, por lo que, salvo situaciones de emergencia, nuestro consejo es que utilices los canales apropiados.
Respeta los horarios de trabajo del profesorado. Quizás escribir un correo electrónico al profesor a las once de la noche o durante el fin de semana para ti es lo más apropiado. Es el único momento en que tienes la calma para hacerlo y le quieres dedicar el tiempo y la atención que precisa. Es comprensible. Pero entiende que por conciliación familiar es probable que el profesor no te conteste hasta que estar en su horario de trabajo. Tiene todo el derecho de hacerlo y además es bueno para él cuidarse y descansar. Probablemente así hará mejor su trabajo.
Respeta las sugerencias de los docentes respecto a cómo abordar las dificultades. Combinar la experiencia y profesionalidad del profesorado con vuestra forma de educar en familia puede ser la fórmula perfecta para mejorar los problemas. Si no estás de acuerdo con las propuestas, trata de profundizar en lo que te proponen o discútelo con ellos, pero nunca lo hagas delante de tus hijos. Eso rompería su figura de autoridad.
Sé flexible cuando el profesorado te dé información sobre los progresos o dificultades de tu hijo. Huye de actitudes demasiado protectoras (por ejemplo, pretender que a tu hijo no le regañen o no le corrijan es cometer un gran error, ya que probablemente necesite ciertos fracasos para generar aprendizajes). Evita también actitudes demasiado rígidas (como la consideración de que tu hijo lo sabe todo o todo lo hace bien). Dichas posturas no le ayudan a crecer ni a mejorar.
Participa en la vida escolar. Esto contribuirá a la socialización de tus hijos y podréis encontrar familias afines a vuestros principios y valores.
Aprovecha las ocasiones que ofrece el centro para participar (en la medida de tus posibilidades) en las actividades organizadas por el centro educativo (charlas divulgativas para familias, actividades culturales o solidarias).
Puedes también proponer iniciativas novedosas e interesantes en las que tú puedas contribuir de alguna manera, (día de las familias, día de las profesiones, día de los abuelos...). En esta vida escolar podrás conocer a otras familias del mismo grupo clase con las que establecer relación.
Participa en los grupos de familias, (chats del grupo-clase, asociaciones de padres y madres...) y hazlo con una actitud positiva y constructiva, en la que podáis unificar criterios y recursos para un mejor desarrollo de vuestros hijos.

Dentro de casa:
Muestra interés por la vida escolar, por los aprendizajes y anécdotas. Pregunta por las necesidades de tus hijos y escucha sus puntos de vista.
Valora cada logro y refuerza cualquier mejora si tiene dificultades. Ya sabemos que el estudio es su obligación, pero está bien felicitarles por ello de vez en cuando.
Mantén una actitud respetuosa y afín hacia las consignas del profesorado. Recuerda que, si hubiera desacuerdo, siempre puedes hablarlo entre adultos sin que los hijos lo sepan.
Probablemente establecer estas líneas de colaboración con la escuela de tus hijos requiera una buena dosis de comunicación, confianza y esfuerzo por ambas partes. Pero el gran beneficio de todo ello es que tus hijos reciban ese mensaje de coherencia y seguridad y encuentren en un entorno más apropiado para aprender. Al final, la escuela y la familia tienen el mismo objetivo, que es educar de la mejor manera posible.







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