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Campamentos de verano: una gran idea


Si has inscrito a tus hijos a un campamento de verano o estás pensando hacerlo, este artículo te interesa. En él intentaremos explicarte cuáles son las principales ventajas de esta actividad educativa y lúdica. Intentaremos relacionar esta experiencia con las necesidades que tienen nuestros niños y adolescentes en el momento actual.


En la actualidad existen muchos tipos de experiencias distintas que pueden vivir los niños y adolescentes que asisten a un campamento de verano. Haciendo una sencilla búsqueda podemos encontrar campamentos de todo tipo: de montaña, náuticos, urbanos, multiaventura, deportivos, militares. También existen multitud de campamentos temáticos, por ejemplo, están de moda los campamentos culinarios o artísticos.


Un campamento de verano siempre es una gran oportunidad para atender las necesidades de toda la familia. Muchas veces los hijos disponen de un periodo vacacional más extenso que sus padres y en ocasiones la organización de esas semanas con actividades complementarias a su formación resulta imprescindible. Sin embargo, si analizamos con detalle las actividades que nuestros hijos pueden realizar en un campamento, descubrimos que los niños pueden desarrollar o estimular numerosas cualidades a través de las actividades propias de un campamento.


¿Qué ventajas tiene para un niño asistir a un campamento?

la experiencia de pasar algunos días alejados de la familia y durmiendo fuera de casa hace que los niños desarrollen y pongan en práctica sus habilidades para afrontar situaciones nuevas y adaptarse a ellas. En este sentido tendrán numerosas oportunidades para cooperar con otros niños, aprender tareas de la vida cotidiana que pueden hacer por sí solos y sentirse seguros de sí mismos aspecto muy importante para superar pequeños miedos, desarrollar su autoestima y confianza personal. Adoptar las nuevas rutinas propias de un campamento de verano le hagan desarrollar el respeto por las normas y horarios compartidos con sus compañeros.


Por otro lado, los niños que pasan pequeñas temporadas alejados del entorno familiar se sienten más seguros para afrontar situaciones nuevas y confían más en sí mismos adquiriendo importantes destrezas en su autocuidado personal y físico. Es posible que, incluso, puedan enfrentarse a pequeños miedos, aprender a autorregularse y superar algunos hábitos inadecuados a través de nuevas experiencias.


En un campamento al aire libre los niños trabajarán el respeto por el medio ambiente y los entornos naturales. Tendrá la posibilidad de explorar un entorno diferente para ellos, aspecto importante en el caso de los niños y adolescentes que crecen en entornos urbanos, para los que los campamentos suelen ser una gran oportunidad para estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de ella.


Desde el punto de vista de las relaciones sociales, aprender a relacionarse con niños de otros entornos les ayudará a poner en práctica sus habilidades para la socialización, su tolerancia y su capacidad de aceptación de la diversidad a través del respeto hacia otras personas que, si bien pueden ser desconocidas, pueden enriquecerlos al tener que relacionarse necesariamente con ellos.


Desde nuestra Fundación, notablemente implicada en aportar recomendaciones a las familias para una crianza respetuosa y fundamentada en los valores, no podemos obviar que la elección de un buen campamento contribuirá a la labor de los padres en la apasionante transmitir valores familiares como el compromiso, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad, la generosidad… No olvidemos que la educación en estos valores será el faro que dirija el desarrollo de nuestros hijos y les oriente a ser mejores personas.


Además, el contexto de un campamento de verano puede ayudar a niños y adolescentes al desarrollo de talentos muy particulares, como el gusto por el arte o el deporte, que en su escolarización cotidiana desarrollan de forma más discreta.


No se nos puede olvidar que, desde el punto de vista lúdico, un campamento puede suponer un entorno notablemente enriquecedor si se orienta a la realización de actividades culturales y de ocio, suponiendo hacer nuevos amigos y tener experiencias nuevas. Tendrán vivencias de todo tipo: algunas complejas que tendrán que aprender a afrontar, otras divertidas que compartirán con sus compañeros de aventura y que supondrán recuerdos inolvidables el día de mañana.


Además, no podemos olvidarnos de que muchos padres encuentran en este periodo vacacional de sus hijos el tiempo necesario para estar en calma, reencontrarse con la pareja y dedicarse actividades gratificantes para los adultos, por lo que en definitiva es un tiempo beneficioso para todos y que a muchos padres les ayuda a cuidarse para poder educar y cuidar mejor a sus hijos durante el resto del año. No te preocupes mucho si por algunos días vuestro hijo os echa de menos. ¡Luego os encontraréis con más ganas!


Nuestra recomendación es que busques el más apropiado a los gustos y los centros de interés de tu hijo, de modo que suponga una experiencia didáctica y gratificante. Toma algo de tiempo para elegir el más adecuado. Elegir un buen campamento es importante y en ello influyen aspectos como tener la posibilidad de conocer su proyecto, hablar con otros padres que ya hayan hecho uso de él y escuchar sus opiniones, buscar referencias y conocer su proyecto e ideario… en definitiva disponer de datos fiables que te ayuden a elegir bien.


No lo dudes. Llevar a tus hijos a un campamento de verano es una gran idea lo mires por donde lo mires.


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