Hijos resilientes, hijos felices: 10 claves para conseguirlo

Actualizado: 22 de jun de 2020


Aunque a veces se pueda pensar lo contrario, la infancia y la adolescencia no está exenta de preocupaciones y sufrimiento. Desde que nacemos estamos expuestos a gran cantidad de situaciones y problemas que ponen a prueba nuestra capacidad de adaptación, afrontamiento y superación. Y es precisamente en la infancia y en la adolescencia donde vamos llenando nuestra caja de herramientas con todos los utensilios y artilugios que necesitaremos para afrontar la vida adulta.

Una de las herramientas más importantes es la RESILIENCIA, es decir la “capacidad para hacer frente de forma eficaz a la adversidad, al trauma, las amenazas o a las fuentes estresantes”. Y la buena noticia es que la resiliencia se puede aprender y también enseñar.

La Asociación Americana de Psicología (APA) nos da los siguientes consejos para conseguirlo:

1. Crear lazos sociales

Estar en contacto con otras personas ayuda no sólo a crear grupos de apoyo sino también a fortalecer la resiliencia. Es importante que los niños y adolescentes hagan amigos, sientan que forman parte de un grupo y que desarrollen su empatía. Tampoco hay que olvidar que la familia puede convertirse en el mejor apoyo de los hijos, tanto para disfrutar de las alegrías como para ser el soporte ante los obstáculos con los que inevitablemente se irá encontrando.

2. Enseñar a ayudar

En ocasiones tendemos a proteger en exceso a nuestros hijos, intentando que no sufran ni que sean partícipes del sufrimiento de los demás. Pero se ha demostrado que ayudar a otros que están pasando por un mal momento, puede permitir que los niños y adolescentes superen la sensación de impotencia. Anima a los pequeños de la casa a participar en algún voluntariado, a ayudar a los hermanos pequeños con los deberes o en las tareas cotidianas. Se imaginativo, hay miles de cosas en las que tu hijo puede sentirse útil al mismo tiempo que ayuda a los demás.

3. Seguir una rutina

Los niños, sobre todo los más pequeños, necesitan las rutinas para establecer un orden en su mundo. Anima a tu hijo a desarrollar sus propias rutinas y ¡a cumplirlas!

4. Tomarse un respiro

Aunque las rutinas son importantes también lo es el tiempo libre. Asegúrate que tu hijo dispone de pequeños respiros para poder jugar, desarrollar su creatividad y para relajarse. Un tiempo en el que puedan dejar aparcadas las preocupaciones y el estréspara distraerse y hacer cosas de niño.

5. Enseñar con el ejemplo

Los niños, incluso los más pequeños, son como esponjas que absorben todo lo que ven y más aún si lo ven de sus padres. Somos los primeros modelos para nuestros hijos y los más importantes, por eso debemos dar buen ejemplo de hábitos saludables (comer bien, hacer deporte, descansar, relajarse, divertirse…). Todo esto les ayudará a mantenerse equilibrado y a manejar mejor los momentos de angustia y estrés.

6. Establecer objetivos

Es importante que los niños aprendan a fijarse metas y expectativas realistas, y a dar los pasos necesarios para conseguirlas. También es claveque con cada pequeño avance haya, por minúsculo que sea, se le felicite y elogie porque le ayudará a desarrollar una actitud positiva, centrándose en los logros en lugar de los fracasos, y fomentará la construcción de la capacidad de resiliencia para encarar los desafíos con optimismo y seguridad.

7. Confiar en uno mismo

A veces nuestros hijos se ven incapaces de hacer frente a los retos de su día a día. Un buen ejercicio para prevenir esta sensación de incapacidad es animar a su nuestro hijo a recordar situaciones pasadas en superó las dificultades y cómo eso le ayudó a afrontar otros retos. Anímale a confiar en sí mismo cuando tenga que resolver un problema otomar las decisiones y a ver la vida con humor siendo capaz de reírse de sí mismo.

8. Mantener las cosas en perspectiva y una actitud positiva