Esfuerzo y responsabilidad: Propuestas prácticas para adolescentes

Actualizado: 30 de jun de 2020


¿Cómo explicar el valor?

Los niños a partir de 12 años son capaces de entender el valor del esfuerzo y la responsabilidad prácticamente como los adultos. Lo importante en estas edades es que tu hijo adquiera autonomía en su buen hacer, ya que tendrás menos oportunidades para supervisarle.

Los adolescentes pueden distinguir también diferentes tipos de responsabilidad y esfuerzo: hacia uno mismo, (dormir bien, llevar una dieta equilibrada, no fumar o tomar alcohol...) hacia su desempeño, (estudiar, trabajar), hacia el consumo, (hacer un consumo responsable y racional) hacia la sociedad (actuar con honestidad y legalidad, cumplir las normas, etc.).

Propuestas prácticas:

Permítele que experimente las consecuencias de sus errores, sin sobre protegerle.

Por ejemplo, si no ha realizado correctamente sus tareas escolares, deberá asumir los resultados de su falta de trabajo y analizar los motivos que le han llevado a ello. Habla con él sobre alternativas o soluciones para “reparar” su falta de responsabilidad: elaborar un horario de recuperación, realizar tareas alternativas que compensen sus errores... Analiza sus posibles dificultades y hazle ver los resultados de cumplir con sus obligaciones, (tendrá, por ejemplo, que afrontar el presentarse ante el profesor sin los deberes).

Enseñarle a cumplir con su palabra, aunque le suponga un esfuerzo.

Si se ha comprometido a participar en un equipo deportivo, anímale a cumplir con el equipo, aunque en ocasiones le suponga un esfuerzo. No permitas que abandone por falta de motivación o interés a mitad de temporada. Pídele que cumpla con su compromiso. Esto le ayudará a reflexionar sobre sus obligaciones y la importancia de su cumplimiento.

★ Entrena su responsabilidad, analizando también qué situaciones están a su alcance, (y por lo tanto forman parte de su responsabilidad), y cuáles no.

Muchos adolescentes son idealistas y defienden sus principios con firmeza. Saber hasta dónde llega su responsabilidad evitará que se sienta frustrado o culpable por aquello que no puede cambiar. Ayúdale a saber qué cambios están a su alcance y a distinguir entre sus responsabilidades y las de los demás.

Utiliza las noticias o circunstancias del entorno para hablar en familia sobre el esfuerzo y la responsabilidad.

Habla, por ejemplo, de la necesidad de denunciar una situación de acoso entre iguales o cualquier otra situación de desigualdad. Discute con él la diferencia entre “chivarse” y pedir ayuda. Buscad juntos los recursos más apropiados para hacer lo correcto en función de la gravedad del problema, (hablar con la dirección del centro o con el psicólogo, denunciar la situación...).

★ Ayúdale a decidir.

Los adolescentes suelen tener con frecuencia conflictos o dilemas morales que ponen a prueba sus valores. A veces esto ocurre cuando conocen o se relacionan con personas diferentes a las habituales o que piensan de manera diferente a ellos. Lejos de suponer un problema, esta situación puede ser una oportunidad para aprender a buscar alternativas responsables ante conflictos personales. Aprovéchalo para dialogar, aprender y consolidar los principios personales.

★ Orienta a tu hijo, ayudándole a tener un proyecto de vida.

Anímale a que potencie su talento. Tener una meta le motivará. Habla con él sobre qué quiere ser de mayor. Planea su futuro académico y laboral. Busca información y la ayuda de un asesor si se siente confuso o necesita consejo profesional.

En las tareas y proyectos escolares, valora su planificación y capacidad de sacrificio, reforzando siempre sus rasgos de responsabilidad y autonomía.

Ayúdale a que prepare su entorno de manera responsable para evitar distracciones y tentaciones que puedan desviar su trabajo. Hay muchas cosas que puede hacer: planificar su horario de trabajo y descansos siguiendo un orden lógico, organizar su cuarto para eliminar distractores, decidir ir a la biblioteca... Es interesante que habléis, por ejemplo, sobre el uso del móvil durante el estudio y que le ayudes a decidir la mejor opción para maximizar su esfuerzo y aprovechar sus horas de estudio, (apagarlo, silenciarlo o dejarlo en otra estancia pueden ser buenas opciones). Para trabajar todos estos aspectos te proponemos que utilices, por ejemplo, la ilustrativa historia de Ulises y las sirenas, que aparece en la Odisea de Homero y narra las aventuras del héroe (también conocido como Odiseo) en su viaje a Ítaca.

Habla con tu hijo de consecuencias a corto y largo plazo y de sus diferencias.

Por ejemplo, imagina que tu hijo pospone sus obligaciones escolares por la realización de actividades lúdicas. Será capaz de analizar contigo la diferencia entre la felicidad instantánea y la angustia o culpa posteriores por no haber estudiado lo suficiente. Sé bondadoso y ayúdale a mejorar en su persistencia y tenacidad en el trabajo. Habla con él sobre el caso contrario: posponer ciertas actividades lúdicas hasta finalizar con sus obligaciones académicas. Analizad juntos la tranquilidad de divertirse sin pensar en que no hizo las tareas y la satisfacción que supone saber que se ha cumplido con las obligaciones.

★ Fomenta sus responsabilidades en casa: recoger la mesa, sacar al perro...

Cada hermano puede tener roles o ser responsables semanales de determinadas tareas, como poner la mesa o sacar la basura. Estos cargos se pueden compartir, favoreciendo la colaboración y la responsabilidad colectiva.

Entrena su responsabilidad social colectiva colaborando en familia en situaciones que supongan un esfuerzo, un sacrificio, pero que tengan como resultado una actuación responsable y un compromiso con la sociedad: vivir en paz, ayudar a los demás, cuidar de los que lo necesitan...

★ Colabora junto a tu hijo en alguna fundación o asociación que promueva campañas solidarias. Puede ser una buena idea para dar ejemplo, pasar más tiempo juntos y enseñarle la responsabilidad social que todo ciudadano debe tener.

★ ¿Y ante problemas ocasionados por la falta de responsabilidad o esfuerzo?

Ayuda a tu hijo a asumir las consecuencias de sus errores. Estas situaciones son fantásticas oportunidades para madurar. Invítale a pedir disculpas si no cumplió con sus compromisos, a reparar los daños causados por su irresponsabilidad, (limpiar o arreglar los desperfectos, compensar a las personas afectadas...). Actuar de forma responsable le aliviará en su sent