La importancia de la coherencia en la educación


La coherencia es una forma de actuar que sigue una serie de principios en los que se basan nuestros valores. Los niños, al igual que los adultos, deben entender y aprender que no se debe hacer lo contrario a lo que uno dice o piensa. Generar esa división o falsedad entre lo que se dice y se hace, muestran una falta de unidad en la forma de vida.



Adultos y niños debemos esforzarnos por conseguir ese equilibrio entre pensamientos y obras. La coherencia forma parte del desarrollo de la personalidad de los niños. Muchos psicólogos afirman que la coherencia es fundamental para hacer que todo fluya dentro del núcleo familiar.


Algunos consejos para enseñar a tus hijos a ser coherentes:

  • Dar importancia a los valores: Tener presente en nuestro día a día valores como la dignidad, la firmeza o la integridad del ser humano.

  • Generar un ambiente de confianza: El núcleo familiar debe ser un espacio de confianza, no de miedo o temor.

  • Cultivar la responsabilidad y el sentido de justicia: Qué los niños generen sus criterios propios. Ofrecer experiencias donde se expresen valores de solidaridad, de justicia de verdad y honestidad. Responder a sus preguntas con argumentos racionales no solo emocionales.

  • Validar las normas: Para ir formando su conciencia, es importante hablar con ellos de los límites y los principios morales.

Hay que recordar que para ser coherentes es necesario hacerlo desde el ejemplo.

Pedirles cosas a vuestros hijos con calma y paciencia, sin gritar, es coherente. Cuando les pedimos que no griten y vivimos gritando, es incoherente. También analizar si hay ocasiones en las que pedimos a los niños que hagan cosas que ni si quiera nosotros hacemos o prohibimos que hagan cosas que nosotros si hacemos. Por ejemplo, el móvil durante una cena o reunión familiar.


Estas cuatro prácticas pueden ser la clave Compartirlas sólo requiere ser congruente.

  • Lo que pedimos y lo que hacemos: Cuando decimos algo y en la práctica hacemos lo contrario, estamos mandando mensajes confusos a los niños y dificulta que podamos infundirles valores.

  • Un estilo de crianza unánime: Estar de acuerdo en la toma de decisiones dentro del núcleo familiar, es muy importante. Si los padres no están de acuerdo o se desautorizan el uno al otro, puede generar confusión en los niños.

  • Las rutinas diarias: Cuando las rutinas son claras y lógicas, aportan seguridad. Muchas veces los niños muestran malos comportamientos, esto puede ser debido a una sobreestimulación, falta de descanso o una falta de estructura general en el hogar.

  • Autoridad y la forma en la que se ejerce: Marcar límites claros en lo que está bien y lo que está mal y ser constantes en ello. La autoridad no es lo mismo que el autoritarismo.

Sabemos que cada familia es diferente y no hay una manera exclusiva de educar. Pero si hay algo que siempre funciona, es actuar y ser coherentes.


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