Mamá, soy trans (Parte 2): qué pueden hacer los padres para ayudar a su hijo adolescente
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Te aconsejamos que releas la primera parte de este artículo, ya publicada para refrescar conceptos, que pueden resultar algo técnicos.

Ante todo estar informados, en base a conocimientos científicos .
Tener muy claras las diferencias entre el enfoque exploratorio psicológico y el enfoque afirmativo. Esto es crucial, ya que representan dos modelos radicalmente diferentes para abordar los conflictos de identidad de género y la disforia de género, especialmente en adolescentes.
Los autores del libro, reconocidos catedráticos de Psicología (Universidad Oviedo) y con larga experiencia Clínica recomiendan enfáticamente un enfoque centrado en la prudencia, la sensatez y la exploración psicológica.
El libro, concebido como una guía práctica para las familias, busca dar respuesta a la difícil pregunta de "¿qué se debe hacer cuando aparece en la familia un problema de identidad de género que afecta a un adolescente?".
En resumen, el enfoque que recomiendan los autores es llevar a cabo un abordaje exploratorio y psicológico de los conflictos de género, que permita ayudar al adolescente a descubrir la verdadera causa de sus malestares.
Este abordaje se caracteriza por la prudencia a largo plazo, la coherencia familiar y solo, como último recurso, el uso de la transición médica. Y únicamente en el caso de que la exploración exhaustiva y la intervención psicológica derivada de ello no resultase efectiva.
Es muy importante que comprendas las diferencias entre los dos modelos existentes para que puedas ayudar a tu hijo y no cometer errores que pueden dañarle de forma irreversible.
Enfoque Exploratorio Psicológico
La postura exploratoria no patologiza el sufrimiento de tu hijo, pero rechaza asumir el autodiagnóstico del adolescente como verdad incuestionable. Es imprescindible una evaluación exhaustiva y rigurosa. Acepta y valida la experiencia de sufrimiento del joven, pero aplicando conocimientos científicos para explorar y entender las causas de esa experiencia. Parte de la premisa de que las personas pueden estar equivocadas al dictaminar la causa de sus problemas emocionales.
Explora las causas originales de la disforia. Ayuda a comprender y desenredar las raíces de su sufrimiento. Busca una terapia abierta al resultado de dicho examen, donde la transición médica es solo una posibilidad.
Busca aplicar la misma lógica que la intervención psicológica aplica a cualquier otro problema emocional. El profesional debe indagar acerca de la historia del problema (su aparición, evolución, y fluctuaciones), explorar posibles influencias sociales y la función que el problema está cumpliendo en la vida del joven.
Evalúa a la persona de forma integral. Evalua la posible existencia de problemas previos o concurrentes (trastornos del espectro autista, abusos sexuales, traumas emocionales, depresión, ansiedad, falta de habilidades sociales, bullying), u homosexualidad no asumida. En la primera parte vimos los múltiples factores que pueden dar lugar a un malestar en las adolescentes y como buscan salida de ellos en este fenómeno.
Prioriza la psicoterapia y la psicoeducación como primera y principal línea de ayuda. La transición médica (bloqueadores,hormonación y cirugía) debe ser el último recurso, propuesto solo si, tras una cuidadosa exploración, resulta lo más aconsejable. Retrasar el inicio de la medicación aumenta la posibilidad de que el joven desista.
Prudencia y espera ante todo. Se trata de ganar tiempo para aumentar la tasa de "desistidores" (jóvenes que superan la disforia naturalmente) y evitar daños irreversibles en el cuerpo.
Los estudios señalan que un porcentaje muy importante de adolescentes con disforia de género superan estos malestares si se permite que el desarrollo siga su curso y la adolescencia termine. La mayoría desiste (resuelve el problema sin transición médica) al inicio de su vida adulta si no se ha aplicado una intervención afirmativa.
Se alinea con el principio hipocrático de "lo primero es no hacer daño".
Países pioneros en abordar este tema (como Suecia, Finlandia y el Sistema Nacional de Salud británico –NHS–) han iniciado cambios en los protocolos de atención y se han replanteado la terapia afirmativa priorizando la prudencia, la exploración y la psicoterapia.
Enfoque Afirmativo (Terapia Afirmativa). Modelo adoptado por el movimiento woke-queer
Se basa en la afirmación inmediata de la identidad de género sentida.
Lo que el adolescente siente se toma como evidencia y autodiagnóstico que no debe cuestionarse.
Se asume que el adolescente está expresando un "yo natural, auténtico".
Afirma y acompaña al adolescente en el proceso de transición (social, farmacológica y quirúrgica), sin evaluación científica previa.
Se centra en facilitar los pasos de la transición, disfrazándolo de "acompañamiento".
Se impide la exploración, el diagnóstico diferencial y la evaluación psicológica. Cualquier problema psicológico previo (como autismo, depresión o traumas) se reinterpreta a la luz de la disforia, a la que se le da prioridad explicativa.
Intentar indagar es considerado un acto "tránsfobo".
Constituye una "cinta transportadora" de cuatro fases (transición social, bloqueo de pubertad, hormonación cruzada y cirugía).
La medicación es una rutina (más del 80% salen de la primera consulta con una receta).
Este enfoque puede ser iatrogénico.
Impide la remisión natural de la disforia, que antes ocurría en el 75-90% de los casos.
Puede abocar a intervenciones con daños irreversibles.
Fomenta el uso de la amenaza de suicidio como "arma emocional". Utilizan el argumento de evitar el suicidio del menor para justificar una intervención rápida, lo que el paso del tiempo ha demostrado que no es cierto.
Es el enfoque actualmente impuesto en España por el marco institucional escolar y sanitario.
Es promovido por activistas e intereses económicos, incluyendo la industria fármaco-quirúrgica.
Recomendamos enfáticamente el modelo exploratorio psicológico, un enfoque centrado en la prudencia, la sensatez y la exploración psicológica.
Orientación para la Familia.
La intervención familiar es crucial, enfocándose en mantener el vínculo afectivo y la coherencia parental, mientras se ejerce una influencia positiva.
¿Cómo mantener el vínculo afectivo?
Cariño a la vez que firmeza: Los padres debéis abordar la situación con tono cariñoso y lenguaje corporal pacificador, lo cual es perfectamente compatible con la firmeza en la defensa de planteamientos sensatos.
Escuchar con calma y respeto. Actitudes que conviene evitar
El pánico o la reacción impulsiva
La burla, el rechazo o la negación
Aceptar decisiones irreversibles por miedo
Validar el sufrimiento del adolescente, no la interpretación que hace de las causas de su malestar. “Nos preocupa mucho tu malestar. Vamos a pensar juntos y buscar la mejor solución. El tema es muy importante y vamos a dedicarle el tiempo que sea necesario.”
Salvar la relación familiar debe ser la prioridad, ya que los lazos familiares son más importantes que los pronombres o los nuevos nombres. Una familia acogedora puede ser un gran factor de protección.
Diálogo mediante comunicación positiva. La comunicación debe ser abierta y atenta, enfocándose en escuchar de verdad y preguntar más que afirmar.
Os puede ayudar mucho a hacerlo bien releer estos dos artículos de Educamos.
¿Qué podemos hacer?
Evitar la Transición Social Temprana: Se desaconseja vivamente cambiarse de nombre o de pronombre (él/ella) a edad temprana de forma apresurada, ya que no es una intervención neutral y compromete al menor con su nuevo estado, dificultando la posibilidad de volver atrás.
Tener paciencia y dar tiempo: el tiempo es un gran aliado.
Un vínculo familiar sólido reduce la urgencia artificial, disminuye el riesgo de decisiones irreversibles en momentos de crisis y facilita que emerjan las causas del malestar que pueden tratarse.
En caso de ser necesario, es sumamente importante acudir a profesionales con enfoque psicológico exploratorio.
Importancia de la coherencia familiar
La coherencia familiar se refiere al grado de alineación, estabilidad y consistencia entre lo que se piensa, se dice y se hace:
Lo que la familia piensa ( sus creencias y valores, la comprensión del problema). Para lo que es importante que estéis bien informados.
Lo que dice ( los mensajes explícitos e implícitos que envía a su hija/o adolescente)
Lo que hace, como se comporta: sus respuestas emocionales mostrando empatía y escucha. Los límites que pone a la hora de tomar decisiones no dando por cierto, sin exploración psicológica, lo que el adolescente afirma: “soy trans”.
Mantener la postura en el tiempo (no cambiar bruscamente según el miedo, la presión externa o la culpa)
En pocas palabras: Que el adolescente perciba un entorno familiar predecible, estable y emocionalmente seguro, incluso en medio de la confusión.
c.1 ¿Por qué es tan importante en la DGIR?
En la DGIR el adolescente suele estar atravesando:
Confusión identitaria intensa. Que se refiere a una vivencia profunda y persistente de no saber quién soy, qué me define o dónde encajo, que genera mucho malestar emocional.
Malestar emocional previo (ansiedad, depresión, baja autoestima, trauma, dificultad para tolerar el propio cuerpo o el rol social).
Alta sugestionabilidad social (los iguales, las redes, las narrativas simplificadas pueden confirmarle equivocadamente su creencia de que todo su malestar es debido a que en realidad es “trans”.).
En ese contexto, una familia incoherente aumenta la desorganización interna del menor.
c.2 ¿Cómo se manifiesta la incoherencia familiar?
Algunos ejemplos frecuentes:
Un progenitor afirma sin cuestionar la identidad trans que el menor asegura, (“Si tú dices que eres trans, yo te creo y te apoyo en todo”, mientras el otro la rechaza frontalmente (“Eso son ideas que se te han metido en la cabeza y no lo voy a aceptar”..
Padres que dicen “te apoyamos”, pero transmiten ansiedad, urgencia o miedo constante.
Cambios rápidos de postura: hoy afirmación total, mañana dudas, pasado silencio.
Mensajes contradictorios: Se afirma una cosa, pero las conductas comunican otra muy distinta. “Te queremos tal como eres”,pero se evita hablar del tema, se suspira con angustia o se cambia de conversación.
c.3 ¿Qué implica coherencia familiar en una intervención bien planteada?
La coherencia familiar implica que los adultos ofrecen al menor un marco estable, previsible y emocionalmente seguro, aunque tengan dudas, miedos o posiciones no idénticas entre ellos.
No significa “pensar todos lo mismo”, sino actuar de forma coordinada y comprensible.
Implica priorizar el bienestar global del menor, no la confirmación de una etiqueta
La familia transmite que lo importante no es definir rápidamente quién es, sino comprender qué le está pasando.“Vamos a ayudarte a entender tu malestar, sin prisas y sin empujarte a ninguna conclusión”.
Significa sostener y acompañar con firmeza y calma.
Que los adultos gestionéis vuestra ansiedad para no volcarla sobre el menor. La coherencia familiar implica que el miedo, la culpa o la urgencia no se descargan sobre el niño o adolescente.
Ejemplo:
Los padres busqueis orientación profesional si es necesaria..
Hableis entre vosotros antes de hablar con el menor.
No convirtáis cada conversación en una “decisión crucial”.
El menor no se sienta responsable de vuestras emociones.
Es importante que habléis con el menor acerca de los factores que están determinando su malestar, que explicamos en la parte 1 y 3 de esta serie de artículos: los condicionamientos de la adolescencia, el papel de las redes, etc etc. Indagando, y ayudándole a pensar, no imponiendo.
Que mantengáis límites, rutinas y expectativas acordes a la edad.
No dejéis que vuestro hijo dirija vuestras decisiones adultas por la intensidad de su malestar.
No os desautoricéis mutuamente delante de vuestro hijo.
Si hay diferencias, habladlo entre vosotros o en terapia, si necesitáis ayuda. Pero nunca a través del menor.
Si necesitáis terapia, acudid a un terapeuta con un enfoque exploratorio psicológico, no afirmativo. Estudiaros bien las diferencias entre uno y otro.
Buscad apoyo en Agrupaciones de Familias
Os recomendamos encarecidamente que las familias contactéis con otras familias o grupos que aboguen por esta visión prudente, psicológica y exploratoria.
La Agrupación Amanda, https://www.amandafamilias.org/ en España, de gran experiencia y prestigio, es considerada una fuente de consejos, documentos y recursos para combatir la medicalización precipitada y el enfoque afirmativo. Esta asociación nació en su día por iniciativa de Nagore de Arquer, estudiante de psicología y mujer desistidora de un proceso de transición de género. Tras entender qué le sucedía y los motivos que habían motivado ese deseo Nagore se dedica a concienciar y ayudar mediante su testimonio a mujeres jóvenes que expresan el deseo de transicionar.
En resumen, el enfoque que os recomendamos es un abordaje exploratorio y psicológico de los conflictos de género, caracterizado por la prudencia a largo plazo, la coherencia familiar y el uso de la transición médica únicamente como último recurso, si la exploración exhaustiva no resulta efectiva.
Creemos que es importante que conozcáis los efectos de los tratamientos, que las redes , como ya hemos explicado, suelen ocultar.
Tratamientos médicos: prudencia ante lo irreversible
Es importante que los padres conozcáis que algunos tratamientos médicos asociados a la transición no son neutros ni plenamente reversibles. Tienen efectos físicos y psicológicos a largo plazo aún en estudio.
Por eso, cada vez más países y profesionales recomiendan:
Priorizar la exploración psicológica.
Tratar primero los malestares asociados.
Reservar la intervención médica como último recurso, no como primer paso
5.1. En qué consisten los tratamientos médicos?
Bloqueadores de la pubertad
Detienen los procesos físicos normales.
Pueden tener efectos sobre:
La densidad ósea
El desarrollo cerebral
La maduración emocional
No son una “pausa sin consecuencias” como a veces se presenta.
Hormonas cruzadas
Provocan cambios físicos permanentes
Pueden afectar:
Fertilidad
Salud cardiovascular
Voz, vello, estructura corporal
Capacidad orgásmica.
Los efectos psicológicos a largo plazo aún se están estudiando
Cirugías
Son irreversibles
Conllevan riesgos físicos y emocionales
No garantizan la resolución del malestar psicológico
Por eso, muchos profesionales insisten hoy en la necesidad de máxima cautela, evaluación profunda y tiempo antes de cualquier intervención médica.
La IDENTIDAD TRANS ADOLESCENTE (DGIR) , en la mayoría de los casos, no es una realidad biológica primigenia, sino la manifestación de un contagio social masivo que puede ofrecer una etiqueta identitaria para canalizar malestares juveniles complejos y resolver el rechazo a los estereotipos de género en el contexto de una crisis social y psicológica general.
Queremos dejaros claro que somos totalmente respetuosos con la disforia de género tradicional (DG). Que a lo largo de nuestro quehacer profesional como psicólogos clínicos, hemos ayudado con inmenso amor y respeto a todo aquel que ha acudido a nosotros para conseguir ayuda para entender su problema, encontrar su identidad y conseguir su bienestar emocional.







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