Los valores meten gol
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El Mundial de Fútbol ha sido uno de los grandes acontecimientos del verano, suponiendo también una gran oportunidad para disfrutar juntos. Nos guste más o menos este deporte, su gran repercusión mediática y social nos ha animado a muchos seguir la competición y disfrutarla en familia. Reuniones multitudinarias alrededor de una pantalla, comida ligera y bebidas refrescantes: el ambiente ideal para compartir la tensión de la competición y el torbellino de emociones derivadas del lance deportivo: esperanza, ilusión, alegría e incluso euforia.

Hemos podido ver familias enteras uniformadas con la equipación de su país, disfrutando de la victoria de su equipo. Nos hemos sorprendido festejando después de un partido ganador con nuestros amigos y vecinos, e incluso con personas desconocidas. O en el peor de los casos, expresando nuestra tristeza y decepción, ya que la decepción siempre es menos mala cuando se comparte con otros.
Pero ¿podemos hacer un análisis más profundo de todo lo vivido en este mundial? ¿Hay algo que aprender? ¿Algo que compartir en familia?
Efectivamente el Mundial de fútbol nos deja historias personales maravillosas y ejemplos estupendos de valores personales. Rescatamos algunas que nos han llamado la atención y que probablemente se pueden comentar en familia para fortalecer la educación en valores.
TRABAJO EN EQUIPO Y VALORES PERSONALES QUE SIRVEN DE EJEMPLO.
Incluso para los menos entendidos, se puede apreciar la importancia del trabajo en equipo. Para jugar bien, para ganar, los talentos individuales no hacen más que juntarse, priorizando el bien compartido al éxito individual. La coordinación, el compañerismo, la ayuda mutua… todo suma si se quiere llegar a una final.
Pero, además, hay jugadores concretos que suponen un modelo a seguir. Si quieres poner un buen ejemplo de valores personales a tus hijos, puedes utilizar algunos de estos que citamos, aunque seguro que existen muchos más.
El esfuerzo y la disciplina acompañan a la mayoría de los deportistas de élite. En ocasiones solo se ve el lujo, las ganancias o la buena vida que llevan muchos deportistas, pero detrás de un buen resultado hay muchas horas de entrenamiento y sacrificio y no deberíamos olvidarnos de ello.
La perseverancia es lo que ha llevado a algunos jugadores de clase muy humilde a alcanzar sus sueños profesionales. Algunos, como Cristiano Ronaldo (nacido en una familia muy pobre), Luka Modric (refugiado de la guerra de los Balcanes), Nico Williams (español de padres inmigrantes), Lamin Yamal (también de familia humilde) ... nos ayudan a entender que el esfuerzo y la motivación son los compañeros del talento natural y que los sueños solo de cumplen con disciplina y perseverancia.
¿Sabías que…?
La deportividad es un valor muy de moda en el fútbol. Abogar por el juego limpio (o el “fair play”, como dicen los más jóvenes) se ha convertido en algo bien reconocido por los seguidores de este deporte.
Carles Puyol fue un jugador de fútbol ejemplo de respeto y educación en el campo. Nunca entró en polémica, contribuyendo además a que sus compañeros tampoco lo hicieran.
Miroslav Klose es un jugador polaco-alemán que se convirtió en abanderado de la honestidad y juego limpio, cuando renunció a la ventaja de su equipo admitiendo haber marcado un gol con la mano. Primar la justicia y la honestidad le hizo ganar el respeto de todos.
También el fútbol nos recuerda valores como la lealtad y la humanidad. Andrés Iniesta fue un ejemplo de ello, al recordar a un compañero fallecido justo después de marcar el gol de la victoria en el Mundial de Sudáfrica, resaltando así el valor de la amistad.
A la hora de reconocer los éxitos, muchos también recuerdan el apoyo familiar que tuvieron desde niños. Es el caso del futbolista Lautaro Martínez, quien emocionado tras el éxito recordaba cómo su padre le regaló sus primeras botas de fútbol. O la admiración y el respeto a los mayores del goleador Mikel Merino, que celebra los goles tal y como lo hacía su padre, ya retirado.

VIVIR CON PROPÓSITO.
No todo alrededor de los futbolistas son coches deportivos y grandes mansiones. Algunos jugadores han utilizado su fama y fortuna para vivir una vida con propósito, practicar el altruismo social y ayudar a otras personas.
¿Sabías que…?
Sadio Mané es un futbolista senegalés que ha decidido utilizar sus grandes ingresos económicos para transformar su pueblo natal. Ha construido un hospital y una escuela, mensualmente ayuda a las familias más necesitadas y costea internet para todo el pueblo.
Marcus Rashford es un jugador inglés que lucha intensamente contra la pobreza infantil sufragando ayudas de sus propios fondos y tratando de convencer al gobierno para que tome medidas de apoyo a las familias vulnerables.
Cristiano Ronaldo, quizás por sus orígenes humildes, también es un abanderado de la solidaridad. Son conocidas sus donaciones millonarias ante desastres naturales y su contribución a la investigación de enfermedades infantiles.
El futbolista español Juan Mata ha ido más allá. Pensando que le debía devolver algo más a la sociedad fundó un proyecto denominado “Common Goal”, invitando a profesionales del fútbol se unieran a él. El reto fue conseguir que donaran el 1% de sus sueldos para generar cambios sociales. Actualmente más de 200 futbolistas, entrenadores y directivos contribuyen con su porcentaje a proyectos que tratan de mejorar la vida de las personas en los cinco continentes.
Aquellos que tienen la oportunidad de hacer el bien y lo aprovechan, pueden servirnos de ejemplo:
Kylian Mbappé es un jugador francés ejemplo de solidaridad y generosidad. Donó todas sus ganancias del Mundial de 2018 a un hospital que ayuda a niños con discapacidad. Ya en el mundial de 2014 el alemán Mesut Özil había renunciado a su dinero para financiar tratamientos médicos infantiles. También Leo Messi tiene una fundación que apoya a adolescentes en riesgo de exclusión y colabora en hospitales contra el cáncer infantil.
Si hay un futbolista que destaca en los últimos años por sus valores personales, respeto, disciplina, humildad y compañerismo es el noruego Erling Haaland. Fuera del terreno de juego su filantropía le llevó a adquirir (y posteriormente donar al pueblo noruego) una de las obras literarias medievales más importantes de la historia de su país y que, desde entonces se encuentra en una biblioteca pública.
Todos ellos son un ejemplo de altruismo y compromiso que nos animan a creer que un mundo mejor es posible y nos recuerdan que todos y cada uno de nosotros, en función de nuestras posibilidades, somos capaces de actuar con un propósito.
¿Se te ocurre algún otro ejemplo de valores en el fútbol? ¡¡Déjalo en los comentarios!!







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