Duelo infantil: consejos para dar la noticia

Actualizado: 6 de jul de 2020


Como hemos visto en el artículo Duelo infantil: Cuidar mi duelo para poder cuidar el primer y principal consejo que queremos ofrecerte es que cuides tu propio proceso de duelo. En éste artículo te daremos pautas para poder comunicar la noticia y gestionar la reacción de los niños.

¿Cómo hablar de la muerte con los hijos cuando nosotros mismos estamos inmersos en el dolor? Puede ser difícil encontrar la manera más adecuada. ¿Nos deben ver llorar? ¿Y si no nos sentimos tristes? ¿Y si nuestros sentimientos son otros? ¿Deben conocer nuestras emociones más intensas? ¿Es razonable compartir con ellos todo este torbellino de sentimientos?

La respuesta es afirmativa. Es importante compartir con los hijos, de forma adaptada a su edad, la situación por la que atraviesa la familia. Esto les hará sentir que forman parte de ella, no se sentirán aislados. Piensa que, incluso desde antes de la muerte de un ser querido, y de forma inevitable, las rutinas cotidianas se alteran durante unos días. Los mayores van y vienen a los hospitales. Los niños son cuidados a veces por personas muy cercanas pero que no son las habituales. En el ambiente de los adultos se respira silencio y preocupación. Tras la muerte, viene el tanatorio, el funeral, las despedidas… Situaciones que siguen modificando de forma sustancial lo cotidiano. Intentar mantenerles al margen de todo ello es inevitable. Por el contrario, hablar con ellos, explicarles la difícil situación en su justa medida, aliviará nuestros sentimientos de culpa. Y lo más importante: contribuirá a que ellos se sientan menos confusos y más preparados para elaborar su duelo.

No existen recetas mágicas ni fórmulas precisas, pero si hay una cosa que los expertos tienen claro es quién ha de hacerlo. La noticia la tiene que dar una persona muy cercana al niño, preferiblemente sus padres. Son ellos los que mejor le conocen, los más preparados para acoger al niño en su dolor y darle soporte emocional.

Muchas personas pueden no sentirse preparadas para ello. Sobre todo, en algunos casos especiales, como el fallecimiento de uno de los progenitores o muertes muy traumáticas o inesperadas. En estas situaciones los familiares a veces pueden estar acompañados por psicólogos especializados. Pero sin olvidar que son ellos, las personas importantes para el niño, las más apropiadas para acoger su dolor y ofrecerle consuelo.

  • ¿Cuál es el momento más adecuado?

Si bien es verdad que puedes tomarse algo de tiempo para buscar las palabras y encontrar el momento más propicio, es recomendable no demorarlo más de lo imprescindible. Piensa, tal y como decíamos más arriba, que el desconocimiento, la incertidumbre, los cambios de rutina y la confusión del niño pueden ser aún más perjudiciales que conocer lo que ha ocurrido.

En ocasiones, cuando pienses en cómo informar de un fallecimiento a un menor, sentirás miedo de su reacción emocional.

"Tristemente, no podremos evitar que la noticia sea dolorosa para el niño. Pero podemos estar a su lado para consolarles y compartir su dolor."

Ten en cuenta que evitarle el sufrimiento no va a ser posible. La muerte de un ser querido inevitablemente le causará dolor. Céntrate en como validar ese dolor, ya que se trata de una reacción natural, y en acompañarle en el mismo.

  • Preparar para la noticia

Algunas veces, cuando la muerte es predecible, es posible ir preparando al niño para la mala noticia. “El abuelito está muy enfermo”. “Es posible que ya no pueda volver a casa con nosotros” … Se trata de mensajes que, además de informar a los niños de la situación familiar, les preparan para un fatal desenlace.

Esta es una estrategia que muchos padres utilizan para ajustar las expectativas de los hijos. Es una acción muy útil también para evitar que el impacto emocional sea mayor. Otros padres no se atreven a ir “adelantando” alguna información realista por miedo a las reacciones de los pequeños. Intentemos reflexionar sobre ello mediante un ejemplo.

Preparar a los hijos para un fallecimiento cercano en la familia implica darles también la oportunidad de que comiencen a elaborar algunas tareas del duelo de forma anticipada, o al menos, que se vayan planteando algunas preguntas. Siguiendo nuestro ejemplo, e imaginando que hemos decidido adelantar alguna información, ¿qué puedes hacer si tu hijo te pregunta si el abuelito se va a morir? En estos casos se recomienda ser sincero, decirle que es probable, que no se sabe a ciencia cierta. Resumir de forma adecuada a su edad la información disponible, acompañando el mensaje con las emociones que nos genera. “No lo sé, pero estoy un poco preocupado”, “Es probable, y todos nos sentimos bastante tristes”. Estarás así dándole un modelo de cómo comunicar sus preocupaciones.

Llegado el momento del fallecimiento, ¿cómo debería darse la noticia? He aquí algunas recomendaciones sencillas, pero que pueden ayudarnos a que la comunicación sea más eficaz.

¿Cómo dar una mala noticia en 8 pasos?

Seguro que con estas recomendaciones te va a resultar más sencillo. Aun así, te aconsejamos que tengas en cuenta algunas cosas que deberías evitar y que, incluso, pueden llegar a ser contraproducentes o dificultar la comprensión del hecho.

En primer lugar, piensa bien el término que vas a usar para referirte al fallecimiento. Considera que debería ser concreto y específico, cuanto más pequeño sea tu hijo. Los niños pequeños son muy literales. Si les decimos “el abuelito se ha ido” quizás no comprendan dónde ha ido ni el motivo. Lo mismo sucede con expresiones del tipo “ya no está con nosotros” o “ha sucedido lo peor”. Los niños mayores y los adolescentes pueden comprenderlo, más si tienen información previa de la situación. Pero un niño pequeño no. La expresión “el abuelito se ha muerto” puede ser un punto de partida para niños de cualquier edad. No tengas miedo de utilizarla. Puedes hacerlo de forma tierna.

Por otro lado, los niños tienen que entender que la persona fallecida no va a volver. La muerte es irreversible. Por eso, utilizar eufemismos o metáforas como “es un ángel”, “ahora vive en una estrella” puede llevarles a confusión, princip