Amor y Generosidad: Propuestas prácticas para menores de 6 años

Actualizado: 6 de jul de 2020


Ya hemos hablado sobre Cómo enseñar a los hijos el valor del amor, la bondad y la generosidad y Cómo cultivar y ser ejemplo de amor y generosidad como padre o madre, ahora es momento de poner en marcha actividades prácticas y sencillas que puedes llevar a cabo con tus hijos de hasta 6 años.

Definición del valor a esta edad: ser buenos con los demás, compartir con ellos nuestras cosas y ayudarles si están tristes o se sienten mal.

Actividades

1. Las gafas de la empatía

El objetivo del juego es detectar emociones, pensamiento o actitudes en diferentes personajes. Para ello puedes ayudarte de fotografías, imágenes de revistas o escenas concretas de películas. Te recomendamos que escojas situaciones cotidianas como pueden ser una persona jugando a fútbol, una niña acariciando a su perro o un niño comiendo un helado.

Pídele a tu hijo que describa lo que ve. Podéis comenzar hablando sobre qué puede ver, oír u oler, si tiene hambre, si parece cómodo o incómodo en esa posición... Después anímale para que indague más y se centre en qué está sintiendo, si parece contento o no... Deja que tu hijo imagine libremente para hacer el esfuerzo de ponerse en el lugar del otro.

2. Yo me siento y tú te sientes

El objetivo de este juego es que tus hijos aprendan a detectar y hablar de sus sentimientos y que empiecen a detectar emociones en los demás.

Primera parte: Haz una lista con situaciones cotidianas. Después, utiliza esa lista para hacer la pregunta: ¿Cómo te sientes...?

Por ejemplo: ¿Cómo te sientes cuando tienes que comer algo que no te gusta?, ¿cómo te sientes cuando te riñe papá o mamá?, ¿cómo te sientes cuando un niño no quiere jugar contigo o no te quiere prestar sus juguetes?, ¿cómo te sientes cuando montas en bicicleta?... ¿Cómo te sentirías si no tienes una cama para dormir o nada que comer?

Segunda parte: Ahora escoge situaciones, cotidianas o inventadas, en las que el protagonista de la escena no sea tu hijo. Puede ser alguien desconocido, un hermano, un compañero de clase, tú mismo... y hazle la pregunta: ¿Cómo se siente...?

Por ejemplo: ¿Cómo se siente el vecino cuando gritamos por el pasillo?, ¿cómo se siente Pedrito cuando no quieres jugar con él?, ¿cómo se siente mamá cuando le das un abrazo?...¿Cómo crees que se siente el pobre o indigente cuando consigue unas monedas para comprarse un bocadillo? Esta actividad es muy interesante para realizarla en familia. Aunque los más pequeños pueden tener alguna dificultad para identificar los sentimientos de otra persona, es una forma amena de ayudarles a desarrollar su empatía.

3. Aprendamos a compartir

Una buena forma de enseñar a ser generosos es animando a nuestros hijos a compartir. El problema es que normalmente a los pequeños les cuesta mucho compartir sus cosas. Para superar este obstáculo hay varios aspectos que tenemos que tener en cuenta:

  • No debemos obligarles a compartir cosas que no quieren para que no asocien el compartir con obligación o malestar. Es mejor que utilicemos la estrategia de los turnos. Consiste en establecer turnos, más o menos consensuados, sobre el tiempo de uso del juguete, libro… Pasado ese tiempo, se compartiría con la otra persona. Esta es una forma más natural de compartir ya que no lo viven como una imposición. Si comparten una vez que han disfrutado del juguete, podrán experimentar satisfacción en lugar de rechazo.

  • Presentar el compartir como algo temporal. A veces les cuesta dejar sus cosas porque piensan que lo perderán. Hay que dejar claro que simplemente se desprenderá del juguete por un tiempo y luego podrán volver a tenerlo.

  • Permitir que haya cosas que no se compartan. Los niños, igual que nos ocurre a los adultos, tenemos algunos objetos que no nos gusta compartir. Si tu hijo se resiste a compartir algo en concreto es mejor permitírselo y no obligarle, aunque le animemos a hacerlo con otras cosas.

  • Apoyar abiertamente la generosidad “En casa todos compartimos las cosas con los demás. Deja espacio a tu hermano en el sofá.”

  • Alaba los actos de generosidad. “Me ha encantado que hayáis jugado juntos y que hayáis puesto en común vuestros juguetes.” “Me gusta mucho que compartas con los demás tu merienda.”

Actividad: La cesta para compartir

Es muy sencillo. Ponemos en un lugar visible una cesta en la que todos dejamos cosas nuestras que nos gustaría compartir. Un libro, colores, algún juguete, ropa… Las cosas que depositemos en la cesta podemos quitarlas cuando queramos y quien lo utilice debe devolverlo en perfecto estado. Al final de la semana se puede hablar qué hemos dejado en la cesta, si hemos cogido algo, cómo de importante es eso para mí y para el otro…