Valentía y pensamiento crítico: Propuestas prácticas para niños de 6 a 12 años

Actualizado: 10 de jul de 2020


¿Cómo entienden este valor?

En estas edades ya podemos hablar con los hijos del concepto de valentía más asociado a principios y valores personales. De forma progresiva, (y salvando las distancias que hay entre niños de 6 y de 12 años), los niños de estas edades pueden comprender perfectamente que la valentía es atreverse a hacer lo correcto.

Ser valiente es:

✓ Hacer algo que te preocupa o produce miedo, pero que es lo que tienes que hacer.

✓ Preguntar dudas en clase, aunque los demás crean que es estúpido hacerlo.

✓ Invitar, saludar, acompañar al nuevo compañero de clase que aún no tiene amigos.

✓ Saber decir que no cuando los amigos te presionan para hacer algo que no quieres hacer.

✓ Informar a las personas mayores de hechos injustos que suceden entre niños, denunciarlos según los cauces adecuados.

Propuestas prácticas: valentía

Refuerza sus acciones valientes. Habla con tu hijo de sus acciones de valentía, analizando las circunstancias y por qué se puede considerar que el comportamiento que tuvo fue valiente. Esto ayudará a consolidar su capacidad de sacrificio y empatía. Podemos aprovechar, por ejemplo, su esfuerzo y afrontamiento a una situación difícil e inevitable, como el cambio de colegio o la necesidad de hacer amigos nuevos para valorar sus habilidades.

Continúa verbalizando tu satisfacción. Aunque poco a poco tu hijos erá capaz de felicitarse a sí mismo, aún necesita la aprobación de los demás para sentir que está haciendo las cosas bien. Valora sus progresos: “estoy muy orgulloso de ti por haberlo hecho. Te costó hacerlo, pero fuiste muy valiente ya que sabías que era tu obligación”. Relativiza sus fracasos, animándole a superarse, (“seguro que más adelante podrás conseguirlo”).

Sigue animándole a probar cosas nuevas, le motivará a seguir “creciendo”. Recuerda las propuestas progresivas de la etapa anterior, “¿te atreverías a ir un poco más allá en esta actividad?”, “te propongo que pruebes tú solo. Yo estaré aquí para apoyarte. ¿cómo lo ves?”.

Ayuda a tu hijo a encontrar su “héroe interior”. Habla con él sobre acciones valientes que están a su alcance y, lo más importante, ensaya la mejor manera de proceder:

  • Dándole ejemplos sencillos de cómo ayudar a los demás a través de la valentía, (ayudando al que más lo necesita, reconociendo su culpa en pequeños conflictos...).

  • Enséñale a decir que no de forma asertiva mediante frases amables, (“lo siento pero no me interesa”, “esto no me gusta”, “no creo que deba hacerlo”, “no es mi responsabilidad”, “no me parece correcto”...) o repetitivas, (“lo siento pero no lo voy a hacer, lo siento pero no lo voy a hacer”).

  • Pídele que deje de ser observador frente a las injusticias o la crueldad y busque ayuda de forma sensata, (hablando con vosotros, con el profesor, etc.). Puedes usar, por ejemplo, el video de “Se buscan Valientes” para hablar sobre ello en casa, (enlace).

Narra historias de familia: relatos desde el ejemplo concreto. En estas edades se pueden relacionar con más facilidad con los valores familiares. Por ejemplo: “Recuerdo un verano de vacaciones en la isla. Estábamos en la piscina del hotel cuando, de repente, mi padre, (tu abuelo), se dio​ cuenta de que alguien estaba teniendo dificultades para salir del agua. El nadador extranjero pedía socorro en otro idioma y todo el mundo se agolpaba alrededor de la piscina. El abuelo sopesó la situación y valoró sus habilidades para nadar. Sabía que podía hacerlo. Se descalzó y decididamente se lanzó al agua entre los sollozos de miedo de la abuela. Sacó al hombre de la piscina en pocos minutos tras el fuerte aplauso de la multitud. Este acto fue muy valiente”.

El legado de los abuelos puede resultar una fuente importante de aprendizaje. Sus vidas, en muchas ocasiones, están repletas de acciones que enseñan a los más pequeños valentía y coraje a través de anécdotas de amor, sacrificios y lucha. Conversar sobre ellos puede ser muy ameno y entretenido, además de didáctico. Preguntarles sobre sus vidas y anécdotas, además de ser ejemplarizante, contribuye también al sentido de la biografía y al desarrollo del espíritu crítico a través de la historia.

Inspírate en modelos infantiles que puedan resultar ejemplo de valentía. Los actuales superhéroes son más “humanos” y muestran sus debilidades. En ocasiones son un ejemplo de superación de las mismas, en beneficio de un bien común. Desde el talón de Aquiles hasta los problemas de Supermán con la criptonita, Linterna verde no puede acercarse a la madera, Thor no puede estar separado de su martillo más de algunos segundos... Todos tenemos puntos débiles, incluso los más poderosos. Conocerlos y aún así realizar acciones nobles nos hace más valientes todavía.

Propuestas prácticas: desarrollo de pensamiento crítico

Tal y como indicábamos en el apartado anterior, desarrollar esta habilidad es importante para ayudar a los niños a saber qué es lo correcto. Estas son algunas sugerencias para estas edades:

Estimula su lenguaje y pensamiento. Permite que participe en algunas conversaciones con adultos que sean apropiadas a su edad, en las que pueda aportar su opinión o participar en el diálogo. Plantea actividades familiares lúdicas que supongan leer, imaginar, crear o inventar objetos, hacer visitas culturales, artísticas... En muchas ciudades hay multitud de actividades para niños, muchas de ellas gratuitas, que pueden suponer buenos momentos en familia y una buena oportunidad para aprender.

✓ Acompaña a tu hijo cuando ve la televisión. Sé selectivo y cuidadoso con estos momentos televisivos para que sean didácticos. Puedes acompañarle en la visualización de películas, series e incluso anuncios para después comentar y reflexionar sobre su mensaje, intenciones, enseñanzas...

✓ Facilita su toma de decisiones. Déjale elegir entre dos opciones sencillas y apropiadas para su edad, pidiéndole que justifique su respuesta. Que elija, por ejemplo, entre dos prendas de vestir de su armario y explique por qué ha tomado esa decisión. Puede decidir y justificar el postre familiar, un sendero para caminar, una película...siempre entre dos opciones cerradas planteadas por el adulto.

✓ Deja que explique a sus hermanos o a otros niños. Esta estrategia es, según algunos psicólogos, la mejor manera de aprender y reorganizar nuestro pensamiento y por lo tanto, de poner nuestra mente a funcionar.

✓ Fomenta su empatía y compasión. Acompáñale en el análisis de lecturas, películas, situaciones reales en las que sea importante ponerse en el lugar de los demás para descubrir sus necesidades e intereses. Por ejemplo, si habéis visto una película en la que un niño discutió con su hermano, ayúdale a profundizar en el problema: ¿por qué discutieron? ¿qué necesita uno? ¿y el otro? ¿cómo se sienten? Este análisis le ayudará a desarrollar su capacidad empática.

✓ Juega con él a resolver pequeños dilemas o misterios. Trabaja su pensamiento lateral o divergente, es decir, su capacidad de resolver problemas de manera ingeniosa y creativa a través de diferentes soluciones. Existen muchos recursos sobre pensamiento lateral y acertijos lógicos, muchos de ellos disponibles en libros específicos o en internet. Te proponemos un conocido ejemplo para empezar a pensar.