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LA INVASIÓN DE LA COSMÉTICA INFANTIL: UN GRAVE PELIGRO

  • hace 4 horas
  • 6 Min. de lectura

Basta con asomarse a una juguetería o una tienda de cosmética para adultos para comprobar la invasión: estanterías repletas de maquillajes infantiles, cremas faciales, mascarillas, antiojeras, brillos labiales, tratamientos capilares... productos absolutamente innecesarios que, a pesar de las críticas, son objeto de regalo para un público demasiado pequeño. En la actualidad, niñas de menos de diez años consumen o desean consumir este tipo de productos que les acercan a un culto a la belleza inapropiado para su edad y que les puede llevar a preocupaciones sobre su aspecto físico que no debieran estar presentes ni siquiera en la adolescencia (cuánto menos en la infancia). 


Niñas usando cosméticos

Efectivamente, las niñas no necesitan “skincare”. Pero muchos de estos productos y su publicidad están pensados y dirigidos a las más pequeñas. Es evidente y algunos médicos y dermatólogos advierten de lo perjudicial para la piel que puede resultar comenzar a utilizar este tipo de cosméticos antes de tiempo. Aplicarlos en una piel tan joven y sana puede llevar a consecuencias y problemas indeseados. 


Si abrimos un poco el ángulo de mira, la situación tampoco mejora. La importancia del aspecto físico, así como del maquillaje y los “filtros”, ha invadido la apariencia de los juguetes infantiles. Echar un vistazo a los catálogos hace ver que incluso las muñecas más tradicionales han cambiado su estética y aparecen renovadas, maquilladas, con pestañas postizas, coloretes y brillos de labios. 


¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR? MODELO O INFLUENCER.


¿Qué modelos o ídolos quieres que admire tu hija? Antes de pensar en ser ingenieras, doctoras, abogadas o escritoras, muchas niñas ven en el mundo de la belleza su futuro profesional. ¿La idealización del aspecto físico les puede hace sentir que promover su belleza es más importante que cultivar otros atributos como el pensamiento crítico o su inquietud cultural? 


Ante tan compleja situación, te animamos a tomar conciencia desde la familia de los riesgos e implicaciones de incluir este tipo de regalos en celebraciones infantiles o de reforzar estos hábitos. Veamos algunos de estos peligros.  


LOS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS DE HACERSE ADULTA ANTES DE TIEMPO.


Desde el punto de vista psicológico, el universo de la cosmética infantil lleva al peligro de una sexualización prematura que, como decíamos, no es necesaria. En estas edades el cerebro no está preparado aún para esta “exposición” social, no se dispone de herramientas cognitivas suficientes para afrontar esta “adultificación”. 


Además, introducir la importancia de la belleza y del cuidado del aspecto físico puede conllevar otros problemas de autoestima y autoconcepto. El consumo de este tipo de productos es una manera de decirle a tu hija que la belleza exterior es más importante que la interior. Y que su valor como persona está en su valor físico. 


¿Será más querida a medida que se acerque a la perfección física?

  • Si tu hija le da demasiada importancia a su aspecto físico, su autoestima no se nutre de sus competencias personales reales (lo que saben hacer o pueden aprender a hacer). Sería mejor que se centrase en habilidades como, por ejemplo, practicar un deporte, bailar bien o relacionarse con otros. La cosmética infantil les da a entender que lo más importante es su aspecto sin más. 

  • Las fuentes de autoestima (tan importantes en la infancia y la adolescencia) pasan de estar en sí misma (soy capaz de lograr desarrollar una habilidad) a estar en manos de los demás: poder gustar o no a las personas de su entorno, principalmente de su edad. 

  • Distorsiona su percepción de la realidad. Muchas niñas creen que necesitan diez 10 pasos para estar lista antes de salir en una foto o “echan mano” de un filtro para aparentar mejor aspecto en un video. ¿Tenemos que estar siempre perfectas?

  • Esta moda alimenta el consumismo, que probablemente no le ayude a ser feliz. Centrarse excesivamente en el aspecto físico o fomentar este tipo de modas pasa por alto el objetivo de la buena educación familiar: una crianza fundamentada en valores como la austeridad, la sencillez, la espiritualidad, el crecimiento personal, la solidaridad, la ayuda a los demás... 

  • Si tu hija entra en la moda de las rutinas de belleza, puede asociar el uso de estos productos con la aceptación social, la popularidad y el éxito, olvidándose que estos se logran siendo una buena persona y teniendo un comportamiento ético con los demás. 

  • Al hacerles este tipo de regalos o alimentar estos intereses, sin darnos cuenta les transmitimos estereotipos poco realistas que pueden producir más adelante problemas con su imagen: miedo o rechazo a envejecer o problemas para aceptar los cambios corporales naturales del desarrollo (por ejemplo, en la adolescencia). 


Es importante distinguir entre esta fiebre consumista y el juego por imitación de las personas adultas que muchos niños y niñas realizan durante la infancia: jugar a trabajar, a “los papás y las mamás”, las niñas se pintan las uñas o los niños juegan a afeitarse. Esto ha sucedido siempre, pero poco tiene que ver con esta hipersexualización prematura a la que nos referimos ahora. 


Recuerda: la cosmética no es un juego de niñas. La piel infantil no es una versión en miniatura de la piel adulta. El uso de cosméticos “infantiles” la puede dañar. Las dermatólogas advierten de la aparición de problemas cutáneos, como la destrucción de la barrera epidérmica (a propósito del uso, por ejemplo, de exfoliantes). También se ha observado un mayor riesgo de infecciones, alergias, dermatitis, descamación severa y fotosensibilidad... En muchas ocasiones tratar una piel que no necesita tratamiento puede dar lugar a acné cosmético. 


¿POR QUÉ UNA NIÑA NO DEBERÍA ESTAR DEMASIADO PENDIENTE DE SU IMAGEN?


Este tipo de prácticas o rutinas faciales en niñas demasiado pequeñas puede resultar un juego, pero no lo es. En ocasiones, la hipersexualización puede suponer un factor de riesgo para el desarrollo psicológico sano, haciendo a las niñas más vulnerables


  • Cuando una niña está demasiado pendiente de su apariencia, trata de cuidar en exceso su aspecto físico y realizar autocuidados cosméticos, deja de prestarle atención a otros aspectos importantes de su vida, como el estudio, el aprendizaje, el desarrollo de su creatividad. Ya hay investigaciones que advierten de menor rendimiento en tareas mentales complejas. 

  • Las niñas en lugar de sentir cómo se sienten o qué son capaces de hacer, le dan mayor importancia a la opinión de los demás sobre su cuerpo. Si necesitan la opinión de otros sobre su valor, su autoestima puede resentirse. 

  • Sus relaciones sociales pueden verse invadidas por esta necesidad de gustar, cayendo en la competición y dándole menos importancia a otros aspectos de una amistad fundamentada en valores, como la lealtad, el compromiso, el cuidado e intercambio mutuo de ayuda, etc. 

  • La regulación emocional también puede verse afectada. Una niña demasiado pendiente de su aspecto puede pensar que no es suficiente y mostrar ansiedad por alcanzar la perfección. También aparecen emociones desagradables como los celos o la envidia, que afectan a su autoestima. 

  • El desarrollo afectivo sexual se puede distorsionar. En lugar de entender que las relaciones íntimas se basan en el afecto y la conexión con la otra persona, pueden llegar a pensar que se basan en su imagen. 


Si te preocupa que tu hija caiga en esta moda te recomendamos que no refuerces su interés por esos temas. Por el contrario, trata de hacerle ver que su valor personal está en el interior. 


Sin embargo, si aún así quiere cuidarse, puedes promover en ella unos hábitos sanos de higiene y autocuidados que tengan que ver con estos diez pasos saludables:


  1. Cepillarse los dientes a diario. 

  2. Llevar el cabello limpio y sano. 

  3. Acostumbrarse a la ducha diaria. 

  4. Lavarse las manos con frecuencia y llevar las uñas aseadas. 

  5. Usar en el día a día jabones y productos naturales que no sean dañinos para su salud cutánea. 

  6. Lavarse bien el rostro después de disfrazarse o maquillarse en ocasiones puntuales, como carnavales o Halloween. 

  7. Llevar una alimentación adecuada a su edad en la que limite alimentos ultraprocesados, demasiado grasos o azucarados (recuerda que somos lo que comemos). 

  8. Beber agua suficiente para cuidar su hidratación.

  9. Dormir entre 8 y 10 horas, que es lo recomendado en la infancia. 

  10. Practicar ejercicio físico a diario, tan recomendable para su desarrollo físico como emocional y psicológico. 


(Estos últimos pasos serán también fundamentales para su desarrollo intelectual).


Por último, nuestro consejo es que establezcáis en casa un diálogo abierto sobre sobre la cosmética infantil, haciéndole entender que no se trata de juguetes inocentes, sino de productos poco apropiados para su edad. Eso le ayudará a buscar fuentes de autoestima correctas respecto a su cuerpo y aspecto físico, como realizar deporte y actividades artísticas que le ayuden a quererse y estar en forma.


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