Ser longevo y feliz: La importancia del optimismo para un envejecimiento saludable
- 21 may
- 5 min de lectura
Envejecer no siempre gusta, lo sabemos. Pero se trata de un proceso natural inevitable que deberíamos abordar de la manera más sana y optimista posible. Trabajar la aceptación de las circunstancias y el compromiso con nuestros valores y propósitos, nos puede ayudar notablemente durante las últimas y tranquilas etapas de la vida.

Hay una expresión atribuida al actor Clint Eastwood que dice que “si te crees viejo, dejarás entrar al viejo” que nos recuerda la importancia de la actitud positiva hacia la vida. La vejez no solo es cuestión de años cronológicos. Es una elección de estilo de vida. Y aceptar la vejez y las limitaciones propias de la edad no está reñido con comprometerse con la vida y procurar disfrutar de ella.
¿SABÍAS QUE TENER UNA ACTITUD POSITIVA ANTE LA VEJEZ MEJORA TU TIEMPO Y CALIDAD DE VIDA?
Se han hecho muchas investigaciones con las personas más longevas del planeta y se ha descubierto que la mayoría de ellas tienen una actitud positiva y saben afrontar mejor las adversidades del día a día. Eso probablemente les conlleva tener menos disgustos. Saber convertir los problemas en oportunidades para crecer interiormente les ayuda a superarse. También se ha visto que este optimismo necesariamente se tiene que combinar con una disciplina férrea que ayude a la persona a perseguir sus propósitos.
Si bien es cierto estas habilidades y actitudes se desarrollan a lo largo de la vida, también se pueden entrenar en con cualquier edad. Seguro que te interesa profundizar un poco más en cómo hacerlo.
La psicóloga social Becca Levy, de la Universidad de Yale, lo advierte: tener un estereotipo negativo sobre el envejecimiento se convierte en una profecía autocumplida, es decir, que afecta nuestra salud. Si pensamos que vamos a envejecer mal, probablemente lo haremos.
Por el contrario, según esta autora, adoptar una actitud positiva aumenta en un 30% la posibilidad de frenar o ralentizar el deterioro cognitivo.
Si aprovechamos esta etapa de la vida para estar ocupados, disfrutar de aficiones, practicar deporte y relacionarnos con amigos, familiares y personas de nuestra misma edad, probablemente cultivemos altos niveles de bienestar. Esta búsqueda en ocasiones parte de hacer actividades agradables que, aunque con poca gana, puedan derivar en hábitos saludables que nos hagan sentir mejor.
Una buena actitud ante el hecho de envejecer afecta positivamente a los genes, provoca cambios químicos en el cerebro y tiene un impacto en la salud y longevidad.
El asunto de la actitud positiva se ha tratado también en otras investigaciones, como la de David Snowdon con monjas de clausura. Este investigador confirma la importancia de tener una buena actitud, no solo para vivir más sino también para desarrollar menos enfermedades físicas y mentales, como el deterioro cognitivo.
Curiosamente aquellas monjas que en sus autobiografías expresaron un mayor número de emociones positivas tuvieron una vida hasta 10 años más larga que el resto. Los datos recogidos sobre su estilo de vida y su actitud indicaron un dato relevante y esperanzador: A los 85 años seguía vivo el 90% del grupo más alegre, mientras que solo el 34% del grupo menos alegre. A los 94 años seguía vivo el 54% del grupo más alegre, pero solo el 11% del grupo menos alegre.
Parece que un cambio de actitud puede resultar fundamental. La vejez es un momento vital en el que probablemente haya menos estrés que en otras épocas de la vida, por lo que puedes aprovechar para realizar actividades que alimenten tus gustos y promuevan el optimismo.
¿Cómo hacerlo?
EVITA EL APAGÓN EMOCIONAL Y MANTÉN LA MOTIVACIÓN POR LA VIDA.
Recuerda: si el objetivo es envejecer de forma plena y la actitud optimista ante la vida es una de las claves
Mantener una visión positiva te ayudará a encontrar la motivación para participar en actividades significativas y mantenerte activo.
Por el contrario, si te dejas llevar por pensamientos negativos como “si salgo puedo caerme o romperme algo” o “es peligroso intentar algo nuevo”, es probable que reduzcas actividades muy beneficiosas para ti y tu estado de ánimo decaiga.
Es muy importante centrarse en lo positivo y mantener una actitud dinámica, buscando en el entorno motivaciones que te hagan sentirte útil y activo.
OPTIMISMO Y LONGEVIDAD
Alice Herz-Sommer, sobrevivió al Holocausto y vivió hasta los 108 años. Ella atribuía su longevidad a mantener siempre una actitud optimista y centrarse en lo positivo, a diferencia de su hermana, que era pesimista y falleció mucho antes.
"Mi hermana gemela era una pesimista terrible. Nunca, se reía, y murió antes de cumplir los 70 años", "Yo soy optimista. Para mí lo único que cuenta son las cosas buenas, nunca los malos pensamientos"
¿Cómo hacerlo?
El quid de la cuestión es estar activo y ocupado.
Ya se sabe que las personas mayores que tienen tareas que cumplir, obligaciones, ocupaciones o aficiones, se encuentran mejor.
En un estudio en residencias de mayores, se vio que aquellas personas a las que se les había asignado una responsabilidad, (por ejemplo, cuidar una planta) se mostraban más motivadas y despiertas. Su autoestima era más elevada, aquejaban menos problemas físicos e incluso habían disminuido su mortalidad en un 15%.

Por eso, nuestro consejo es que busques algo que te motive hacer y no suponga un gran esfuerzo físico, como cuidar tus plantas o cultivar tu pequeño huerto. Tener una mascota puede suponer también una estimulante compañía que te mantenga activo y que te ayude a tener rutinas. Algunas personas enfermas mejoran notablemente con su cuidado ya que también suponen una inagotable fuente de amor.
Cualquier actividad dinámica en tu rutina diaria te ayudará a sentirte mejor físicamente. Y será bueno también para tu salud emocional.
CUIDAR TU SALUD EMOCIONAL TAMBIÉN AYUDA.
Es sorprendente pero cierto. Cuidar tu salud emocional es uno de los aspectos que más repercuten en tu salud mental y física. Cuidar tu salud emocional y mantener una actitud positiva mejorará tu salud, fortaleciendo el sistema inmune y manteniendo a raya las enfermedades.
Pero no consiste únicamente en experimentar sensaciones y vivencias agradables cada día, aunque eso ya de por sí nos hace más felices. La búsqueda de emociones agradables va más allá y parece la clave del bienestar. En el día a día son muchas las emociones desagradables que aparecen sin salir a buscarlas: enfado, tristeza, preocupaciones… Por eso, procurar ponerle cierto interés a la búsqueda de emociones agradables como la alegría, la calma o la ilusión, puede compensar nuestro saldo emocional diario.
Esta idea se refleja en numerosos estudios neuropsicológicos que asocian estas experiencias y vivencias felices con la actividad de algunos neurotransmisores en nuestro cerebro. Se ha descubierto que algunas de estas sustancias químicas (conocidas como “el cuarteto de la felicidad”) son capaces de promover sensaciones de alegría, placer, tranquilidad y alivio tanto físico como emocional. Si quieres leer algo más sobre cómo favorecer su estimulación, consulta el artículo en el que desarrollamos este asunto con más detalle.
La búsqueda de emociones agradables y vivencias placenteras juega un papel importantísimo en la regulación de nuestras emociones y en la actitud con la que afrontamos la vida. Así que, si quieres envejecer más y mejor, búscalos con interés. Su equilibrio te ayudará a afrontar con resiliencia los retos asociados a irte haciendo mayor progresivamente, promoviendo en ti una actitud mucho más positiva y de aceptación.
"En lugar de añadir años a la vida, es mejor añadir vida a los años."
Rita Levi-MontalciniEn nuestros próximos artículos te daremos múltiples recursos útiles y de comprobada eficacia para promover un envejecimiento activo.
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