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Esfuerzo y responsabilidad: Propuestas prácticas para niños de 6 a 12 años

Actualizado: jun 30


¿Cómo explicar el valor?

El esfuerzo y la responsabilidad en estas edades tiene que ver con la obediencia a sus padres, el cuidado de sus pertenencias, sus tareas escolares y su contribución a la dinámica familiar: tener en orden su habitación, recoger sus libros o sus juguetes después de jugar, hacer sus tareas escolares, ayudar en familia, cuidar de los hermanos pequeños, realizar pequeños encargos familiares...

A partir de los 6 años los niños ya tienen sus obligaciones personales, propias de la escolarización y las relaciones con otros niños. Son también capaces de entender el significado de “esforzarse” y “ser responsable” en términos coloquiales. Puedes utilizar ejemplos del día a día, relatar experiencias personales o utilizar el refranero popular: “A quien madruga, Dios le ayuda”, “Un esfuerzo más es un fracaso menos”, “Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza”, “Querer es poder”, etc. Algunas familias crean su propio lema familiar y lo colocan en algún lugar visible.

Propuestas prácticas:

Utiliza los recursos que te ofrecen el juego y la fantasía infantil.

Algunas investigaciones parecen indicar que pensar en su ídolo favorito les ayuda a perseverar en el esfuerzo. Puede ser un bonito juego familiar hablar de sus ídolos y sus cualidades, (Supermán,Batman,LadyBug...). Preguntaa tu hijo sobre sus héroes y habla con él acerca de si ellos hacen esfuerzos. Puedes sugerirle que piense en ellos cuando tenga dificultades para perseverar o cuando experimenta algo de pereza...

También puedes usar personajes públicos que sean héroes para los niños: futbolistas, deportistas... para hablar sobre la capacidad de esfuerzo y la tenacidad.

¿Cómo se entrenan? ¿Cómo hacen para tener unas piernas fuertes? Entender el valor de su esfuerzo puede motivarles para esforzarse gustosamente a caminar o subir algunas escaleras para llegar a casa. Además de entrenar su esfuerzo estarás potenciando hábitos importantes, como el buen estado físico y le ayudarás a prevenir algunas consecuencias negativas de los malos hábitos, como la pereza o la obesidad.

Pide a tu hijo que participe en la organización familiar mediante pequeños gestos.

Agradece su ayuda espontánea y desinteresada, dándole autonomía también en sus demostraciones de generosidad. Podéis hacer, por ejemplo, un cartel con el reparto semanal de las tareas familiares, en el que se aprecie que todos podéis colaborar.

En ese reparto familiar, tu hijo puede responsabilizarse de aquellas labores que más le gusten, (como cuidar de la mascota), elegir las más sencillas o las que tienen que ver con sus actividades, (por ejemplo, ordenar sus pertenencias). Todo ello es un entrenamiento en responsabilidad. Tu hijo también puede participar en la elaboración de la lista de compra semanal o en la planificación de otras actividades.

Puedes encontrar algunos recursos prácticos para el reparto de tareas familiares en internet, por ejemplo en este enlace. También podéis elaborar vuestros propios carteles o listados en familia.

Hazle ver que cumplir con nuestras responsabilidades también puede ser divertido, aunque suponga un esfuerzo.

Por ejemplo, puedes poner música durante las tareas de organización familiar o en la realización de ejercicio físico.

Premia su esfuerzo, valora aquello en lo que es persistente, aunque no se le dé muy bien. Anímale desde la sinceridad y el cariño.

Reconoce sus actos de responsabilidad. Habla con él de las cosas que hacéis bien los diferentes miembros de la familia.

Permite a tu hijo que intente organizar su rutina elaborando un horario personal.

Aunque la supervises, deja que gestione su propia agenda. Eso le dará autonomía y le hará responsable.

★ Entrena su pensamiento crítico.

Habla con él del porqué de lo que hacemos. ¿Por qué somos responsables con el trabajo y nuestras obligaciones? ¿Por qué reciclamos? ¿Por qué nos esforzamos en...? Escucha sus reflexiones y permite que elabore sus propias teorías y conclusiones. Te sorprenderá.

Practica con él la toma de decisiones.

Pídele que elija entre pequeñas cosas sencillas: dos postres, dos camisetas... El ejercicio consiste en animarle a que decida una de ellas y justifique su elección.

★ A partir de los 7 u 8 años, deja que gestione una pequeña paga.

Asigna una pequeña cantidad simbólica que premie el cumplimiento de sus obligaciones (recuerda que los privilegios hay que ganárselos). Al principio tendrás que darle el dinero semanalmente, pues los niños pequeños no tienen la habilidad suficiente para gestionar su dinero en periodos más largos.

Progresivamente podrás hacerlo de forma quincenal o mensual. Supervisa que administre el dinero de forma razonada, con responsabilidad. Sé flexible y procura respetar sus criterios, pidiéndole que justifique sus gastos, ahorros e inversiones. Deja también que aprenda de sus errores. De forma excepcional, puedes incluso aumentar o reducir el importe de su paga en función de su comportamiento o su esfuerzo personal. Además de fomentar su responsabilidad, entrenarás su pensamiento lógico-matemático y será un estupendo complemento para el aprendizaje escolar.

★ Deja que se esfuerce para conseguir lo que quiere.

Si desea realizar una actividad extraescolar o hacer una visita cultural, no se lo confirmes inmediatamente. No le des inmediatamente lo que desea. Permite que se “entrene” en la espera, que se esfuerce por conseguirlo y que demuestre su interés real.

★ Dialoga con tu hijo sobre el valor del esfuerzo y la responsabilidad.

Hacer filosofía doméstica te ayudará a conocerle mejor a tu hijo y seguramente te verás sorprendido por sus reflexiones. La hora de la cena, un viaje en coche, o cualquier momento de reunión familiar es una buena oportunidad para conversar sobre qué es el esfuerzo y cómo y por qué ser responsables.

"Las tareas escolares son una de las mayores fuentes de responsabilidad en estas edades."

Pueden servir de entrenamiento en esfuerzo y dedicación. Nuestra recomendación es que empieces supervisando los procesos de trabajo del niño desde el inicio, para ir dándole autonomía de forma progresiva. Recuerda que el objetivo es que el niño sea lo suficientemente responsable como para realizar sus tareas y rutinas de manera independiente, aunque supervisada por sus padres. Puedes ayudar a tu hijo en la realización de tareas o en consultas puntuales, pero te recomendamos que lo hagas únicamente en casos excepcionales, (si ha estado enfermo y no ha podido asistir al colegio, por ejemplo). Los niños que hacen los deberes solos aprovechan más el tiempo en el colegio y ponen más atención e interés ante las explicaciones, ya que comprenden que es su responsabilidad entender y adquirir los conocimientos. Los niños que saben que sus padres se sentarán con ellos y les ayudarán en casa, volviéndoles incluso a explicar los contenidos, suelen ser más irresponsables, más dependientes del adulto y menos autónomos.

¿Y si tu hijo no es capaz de trabajar de forma independiente?

Hacer los deberes con él o darle ayuda excesiva no solucionará el problema. Puede incluso enmascararlo o complicarlo. Intenta cambiar sus hábitos y darle autonomía. Si el problema persiste, consúltalo con su tutor académico o con un psicólogo educativo que os pueda ofrecer un asesoramiento específico.

Normalmente, el objetivo de los deberes o tareas escolares que se realizan en casa, (principalmente en los primeros cursos de la educación primaria), no tiene que ver con el aprendizaje académico, sino con la adquisición de hábitos. Los niños van adquiriendo rutinas de trabajo que necesitarán más adelante: anotar en la agenda, llevar a casa los materiales necesarios, reservar un tiempo para sentarse a realizar los deberes.... Todo va encaminado a que sean responsables y autónomos en su aprendizaje. Déjale que crezca en este sentido. Supervisa únicamente lo imprescindible.

Puedes ayudar a tu hijo sugiriéndole que elabore él mismo una tabla de actividades diarias y la coloque en un sitio visible. Así podrá anticipar cada día de la semana sus obligaciones después del colegio: extraescolares, deberes específicos de cada día, tiempo lúdico o destinado a leer... También puede asignarse alguna actividad de “premio” por haber cumplido con sus tareas: hacer manualidades o invitar a un amigo a casa los viernes, por ejemplo.

Sería ideal que tu hijo (aún con supervisión) tomase progresivamente mayor protagonismo en la elaboración de su “plan de trabajo”. Esto sería interesante para fomentar, además de su responsabilidad, su autonomía y capacidad de planificación.

En los resultados escolares, valora siempre el esfuerzo que ha realizado, independientemente de los resultados alcanzados. Valorar el esfuerzo no tiene que ser un “premio de consolación”. Felicitar por ambas cosas (esfuerzo y resultados) no es incompatible.

¿Y ante la falta de responsabilidad escolar?

En ocasiones los niños olvidan los libros o las tareas que deben hacer. Algunas familias corrigen estos pequeños fallos consultando a otras familias durante la tarde mediante chats o redes sociales. Nosotros te aconsejamos que no intentes compensar sus errores. Esta solución es muy temporal y evitará que el niño desarrolle sus propias competencias.

Deja que estas faltas de responsabilidad tengan sus consecuencias naturales. Si tú le solucionas el problema, no madurará. Deja que aprenda de sus fallos: “Si te has olvidado los libros en clase, mañana tendrás que hablar con tu maestra y explicarle lo sucedido”. Esto no es incompatible con que vosotros, como padres, apliquéis vuestras propias consecuencias sobre su falta de responsabilidad, (“hoy no podrás leer tu libro favorito”). Habla con tu hijo sobre la responsabilidad, invitándole a que busque alternativas (estudiar con otros materiales o elaborar un trabajo de “compensación”) y responda ante los adultos por su falta de responsabilidad.

Recursos

Lecturas:

80 valores y virtudes que te gustará conocer. Relatos y proverbios universales. De Violeta Monreal, en Editorial San Pablo

Cuentos para educar niños felices, de Begoña Ibarrola

Cuentos por teléfono de Gianni Rodari

Novelas:

El Club de los Empollones. El fantasma del profesor de matemáticas de Brian Bones, en Loqueleo (Santillana)

El guardián entre el centeno de J. D. Salinger, en Alianza Editorial

Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach

Más sobre el tema...

Este artículo forma parte de una guía para educar en el esfuerzo y la responsabilidad. Si quieres seguir leyendo sobre el tema te invitamos a leer los artículos relacionados que encontrarás al final del artículo o a descargar la guía completa.


1. Esfuerzo y responsabilidad: ¿qué entendemos por estos valores?

2. ¿Cómo cultivar y ser ejemplo de esfuerzo y responsabilidad como padre o madre?

3. Esfuerzo y responsabilidad: Propuestas prácticas para menores de 6 años

4. Esfuerzo y responsabilidad: Propuestas prácticas para niños de 6 a 12 años (estás aquí)

5. Esfuerzo y responsabilidad: Propuestas prácticas para adolescentes



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