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Cómo los medios de comunicación influyen en tu bienestar

  • 2 jun
  • 5 min de lectura

Muchas son las críticas y quejas en torno al uso y selección de las temáticas y contenidos que se abordan en los telediarios y boletines informativos. ¿Te has planteado alguna vez cómo influyen las noticias y sucesos del día a día en tu bienestar personal y familiar?


Padres viendo noticias con su hija

LO QUE PASA EN EL MUNDO...


Basta con encender el televisor y analizar las noticias de cualquier canal o cadena para darse cuenta. La ciudadanía se ve expuesta a minutos extensos de malas noticias que suelen guardar relación con los grandes problemas del momento sociopolítico por el que atravesamos: las guerras, los casos de corrupción, las consecuencias del cambio climático...


A esto se le añade diariamente un toque de pequeños sucesos y acontecimientos desagradables (en ocasiones aleatorios o a veces por “modas”): asesinatos en cualquier punto de la geografía española, impactantes accidentes de tráfico, bandas callejeras, fallecimientos fortuitos o inesperados... ¡Incluso la sección de deportes suele focalizar su atención en espectaculares lesiones o accidentes deportivos, por muy lejanos que sean! 


También el tono y el énfasis que el periodismo otorga a la transmisión de dicha información parece cargado de sensacionalismo, pesimismo y tremendismo. 


Miedo, tristeza, frustración, ansiedad o desesperanza... son las emociones más habituales vinculadas a la exposición a noticias y sucesos cotidianos. 

Si bien es cierto que el panorama nacional e internacional no es muy esperanzador y parece necesario tener acceso a esa información, en ocasiones parece que poner énfasis en todas estas desdichas, sin acompañarlas de “buenas noticias” tiene una repercusión negativa en el estado de ánimo de las personas.  Y no solamente el contenido parece devastador. 



EL SENTIDO DE LA INFORMACIÓN 


Algunas personas consideran que muchas veces las noticias seleccionadas por los medios de comunicación obedecen a otros criterios, como pueden ser la manipulación o la influencia en la información política como principales objetivos.


Ante esta situación, parece necesario hacer uso de una mirada crítica y plantearse algunas cuestiones:

  • ¿Cuál es el objetivo de todo ello?

  • ¿Por qué la selección de contenidos no tiene en cuenta novedades de otra índole? 

  • ¿Se aplica un principio de objetividad en las redacciones de los noticiarios? ¿O se busca intencionadamente la desdicha y una visión del mundo cargada de desgracias?

  • ¿Existe manipulación y selección de la información? 

  • ¿Es que nada bueno, bondadoso, generoso, interesante, optimista sucede en el mundo cada día? 


Algunos expertos en psicología advierten de la repercusión negativa de adoptar una visión del mundo tan pesimista y parcializada. Entendiendo que, por supuesto es fundamental estar informados, también parece oportuno que los medios contribuyan a la promoción del bienestar, las iniciativas culturales y de ocio, la divulgación científica y otros contenidos amables, didácticos y/o motivadores. 


¿DÓNDE ESTÁN LOS VALORES?


Por otro lado, poco o nada se refleja en las noticias que guarde relación con la educación en valores. Se echan en falta sucesos que puedan resultar inspiradores para comentar en familia la importancia, por ejemplo, del compromiso, la solidaridad o la compasión.


Ni siquiera se destacan en los noticieros aspectos relacionados con la cultura y la ciencia, como pueden ser inventos, descubrimientos médicos, publicaciones y obras musicales, exitosos libros, actividades culturales interesantes o propuestas de ocio.


Queda claro que durante estos días están pasando cosas muy desagradables en el mundo. Aunque poco podamos hacer por evitarlo, existen guerras, desastres naturales y otras desgracias. Pero creemos que todas estas noticias pueden combinarse con otras de tipo más amable, con hechos que alimenten la esperanza y la ilusión, que nos animen a comportarnos como buenos ciudadanos, que nos hagan creer en nuestros principios y valores... Que nos ayuden a educar en familia de la mejor manera posible.


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL BIENESTAR EMOCIONAL. 


Estar expuestos a información desagradable de forma permanente puede afectar al bienestar de forma negativa. Este tipo de noticias inciden en el estrés, el miedo, la ansiedad y la tensión. “Consumir” noticias alarmantes de forma excesiva puede hacer mella en el malestar emocional, generando una sensación de alerta o amenaza constante. 


EDUCAR EN FAMILIA 

Sin embargo, siempre se puede hacer un uso razonable de la información, fomentando el pensamiento crítico, los valores y el diálogo en familia. Veamos cómo. 


Estos son algunos consejos que queremos dar desde la Fundación podemos ofrecer:

  • Estar al día de lo que ocurre mejora la cultura general y contribuye a estar informados sobre asuntos prácticos y sociales importantes. Sin embargo, conviene limitar la exposición a las noticias desagradables y a los desastres, sin alimentar esos malos hábitos que utilizan los medios de comunicación. 

Faltan esperanza, compasión, ilusión, curiosidad, admiración...¿Cómo podemos añadir estas emociones positivas a los medios de comunicación?

  • También se puede compensar esta falta de noticias agradables, culturales, lúdicas o motivadoras con otras fuentes en las que podamos rescatar aquellos acontecimientos agradables e importantes que suceden en el mundo cada día y que puedan servir de ejemplo para nuestro comportamiento. Esto mejorará nuestra motivación para mantener una actitud positiva ante la vida.

  • Ver o leer noticias de actualidad puede ayudar a que las personas de diferentes edades que componen la familia promuevan un intercambio intergeneracional, conversen, aporten diferentes puntos de vista y compartan historias y experiencias personales. 

  • Siempre es fundamental intentar establecer un diálogo crítico en familia que utilice las noticias como herramienta didáctica e instrumento para transmitir nuestro punto de vista sobre lo sucedido.


En familia, te animamos a comentar con tus hijos aquellas noticias que sean apropiadas a su edad, hablándoles de valores como la honestidad, la solidaridad... ¿Cómo?

  • Decide a partir de qué edad pueden los hijos ver las noticias cotidianas, protegiéndoles de información innecesaria o vulnerable. 

  • Limita el tiempo de exposición a noticias, especialmente si son muy repetitivas o alarmistas. Evita telediarios durante comidas y antes de dormir, para preservar momentos de calma y conexión. Esto también abrirá el diálogo y el intercambio de experiencias cotidianas entre vosotros. 

  • Busca alternativas razonables para estar al día y acceder a la cultura. 

  • Trabaja el espíritu crítico y ayúdales a contrastar la información que reciben. 

  • Fomenta el diálogo en familia. 

  • Promueve actividades culturales que se puedan considerar didácticas. (Talleres, cursos para niños, actividades musicales...) que les ayuden a conectarse con su entorno. 

  • Promueve la lectura de ficción y también la divulgativa. 

  • Elije programas y documentales de calidad.

  • Promueve sus valores, compensando lo que leen o ven en la televisión con modelos comunicativos correctos, educando desde el ejemplo. 


Con adolescentes:

  • Habla con ellos sobre la objetividad o no objetividad de los medios.

  • Enséñales a consultar varias fuentes de información antes de tomar opinión para escuchar diferentes versiones de la misma noticia. 

  • Anímales a buscar explicaciones alternativas. 


Como ves, la cuestión va más allá de ver telediarios o no hacerlo. Como cualquier otro recurso, el acceso a la información puede ser beneficioso o no para el bienestar familiar. Todo depende de cómo se aborde e incluyan dentro de las dinámicas familiares. 


Padres dialogando con sus hijos sobre las noticias que vieron

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