¿Cómo hablar con los niños sobre una guerra y cómo explicarles lo qué es?

Puede ser desalentador hablar con los niños sobre la guerra. Para los padres no es una tarea fácil porque queremos protegerles y evitarles todo el sufrimiento posible. Pero guardar silencio, no evitará que obtengan información por otros medios (internet, televisión, terceras personas...) Como padres debemos mostrar a nuestros hijos una visión real del mundo en el que viven aunque por desgracia, no siempre sea una cara amable.




¿Pero cómo hablar de algo que incluso a nosotros nos cuesta comprender?

Como ya hemos comentado, hablar de un tema tan delicado puede ser complejo por eso estas ideas pueden facilitarte la conversación:

  • Busca un momento adecuado en el que podáis hablar con tranquilidad y sin interrupciones. Crear un espacio de confianza en el que poder hablar de este tipo de temas es esencial para que tu hijo se sienta seguro y recurra a ti en el futuro.

  • Es importante que estés relajado y sin emociones intensas. Si tu hijo te percibe demasiado preocupado o tenso, puede asustarse. Si no estás preparado para hablar del tema por el motivo que sea, puedes posponerlo o delegarlo en alguien de tu confianza y de la de tu hijo.

  • Comienza la conversación averiguando qué es lo que sabe y qué es lo que le preocupa. Escúchale y a partir de lo que te diga, corrige o completa la información. No debes dar más datos de los necesarios ya que eso puede abrumarles, simplemente aclarar sus dudas y ayudarles a entender lo que está ocurriendo.

  • También es importante que la conversación tenga matices positivos. Que haya un espacio para enfocarse en actitudes y reacciones que pueden ser consideradas como buenas (solidaridad, apoyo entre naciones, esperanza…)

  • Vigila las fuentes de información a las que tienen acceso tus hijos y los mensajes que le llegan. A veces ven el telediario con nosotros, nos oyen hablar sobre el tema, los compañeros de clase…

  • Habla con un lenguaje apropiado y ajustado a las capacidades de tu hijo. Los mensajes deben ser claros y concisos. No es lo mismo hablar con un niño que con un adolescente, por eso te damos algunas claves según la edad:


Para los más pequeños

Aunque es poco probable que hagan preguntas a esta edad, lo mejor es que des explicaciones muy sencillas (“hay dos países que se están peleando”) Si ves que están angustiados, transmitir protección (mamá/papá siempre estará contigo”)



Niños de 3 a 6 años

Puedes preguntar para saber qué saben (“¿hay algo que hayas escuchado sobre lo que está pasando en otras partes del mundo?”, “¿te preocupa algo?”…) Sobre lo que te digan, dar pinceladas sobre lo que está ocurriendo sin entrar en detalles pero los suficiente para que creen una historia real (“dos países han entrado en una gran pelea porque uno quiere unos territorios y otro no quiere dárselos porque le pertenecen. Por ahora no consiguen ponerse de acuerdo y por eso seguirán peleando más tiempo pero todos están intentando ayudar para que lo resuelvan lo antes posible”) Dejar espacio para que expresen sus emociones.


Niños de 6 a 11 años

A esta edad quizás las preguntas sean más directas y necesiten información más concreta. Puede ser buena idea que saques el tema directamente para dar pie a la conversación (“Como sabes, hay una guerra entre Ucrania y Rusia. Es una situación complicada por eso puedes tener dudas o sentir preocupación. Si es así, podemos hablarlo”) No obstante, no des más información de la que te piden.


12 años en adelante

A esta edad lo importante es escuchar y que vea que sus opiniones no son juzgadas. Dejar espacio a sus emociones y preocupaciones. Puede ser un buen momento para abrir un diálogo y debate sobre este tipo de asuntos. Enseñarles a reflexionar y a desarrollar su pensamiento crítico.



Hablar sobre estos temas es importante. Son acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor y que pueden ser utilizados para educar y transmitir valores. Generosidad o el apoyo a los que están sufriendo. Enseñar a nuestros hijos buenos valores como ser amables con los demás, respetar a las personas, apoyar a los amigos o hacer frente a los acosadores. Incluso en mitad del horror hay historias de superación y de solidaridad. También nos ayuda a comprender lo importante que es el diálogo y las dosis de injusticia que hay en el mundo. En la historia de Ucrania están presentes todas esas lecciones


Criar a nuestros hijos entre algodones no es la solución. La solución es que les llevemos de la mano y que les acompañemos mientras aprenden a desenvolverse en un mundo cambiante y no exento de problemas.


Este artículo se ha basado en un fragmento de la Guía de protección psicológica elaborada por psicólogos expertos de la Universidad Complutense de Madrid en colaboración con el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.


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