¿Conoces las 7 reglas para vivir felizmente en pareja?



En ocasiones las relaciones de pareja se pueden hacer cuesta arriba. Esto no significa que se haya escogido a la persona equivocada o que el amor se haya acabado, sino más bien que, para que una relación se mantenga y sea satisfactoria, el amor es necesario pero no suficiente. Es decir, puedo querer mucho a mi pareja y mi pareja quererme a mí, pero si no cuido mi relación, ésta se acabará marchitando como una planta que hemos dejamos de regar.


John Gottman y Nan Silver, expertos en terapia de pareja, nos proponen 7 principios infalibles para cuidar nuestra relación. Veamos a continuación uno por uno:



1. CONOCE BIEN A TU PAREJA


Sin duda este punto es fundamental para que una relación funcione. Se suele pensar que al llevar mucho tiempo de relación sabemos todo de la otra persona, pero no siempre es así. Debemos asegurarnos de que nuestros mapas del amor, como los llaman los autores, están bien actualizados. ¿Qué son los mapas del amor? Son los gustos, ilusiones, miedos o preocupaciones tiene mi pareja en este momento.

Si quieres conocer mejor a tu pareja te proponemos estos dos divertidos ejercicios para conocer mejor a tu pareja:

  • El juego de las 20 preguntas. Descárgalo aquí

  • ¿Cuánto conozco a mi pareja? Realiza el cuestionario


2. CULTIVA EL CARIÑO Y LA ADMIRACIÓN


Son dos de los principales componentes para que una relación sea gratificante y duradera. Esto es así porque cuando hay discusiones o conflictos, si sentimos admiración y afecto por nuestra pareja, es poco probable que aparezcan, en esos momentos difíciles, emociones como el desprecio o la indiferencia. Además, estas emociones favorecen que veamos al otro como un aliado y no como un rival.

Al principio estas actitudes afectuosas nos salen prácticamente solas pero con el paso del tiempo, y a medida que la relación va evolucionando, es importante que las cultivemos para que no desaparezcan.

Si sientes que necesitas trabajar este punto, te recomendamos estos ejercicios:

  • Haz una lista de las cosas que te enamoraron al principio de la relación. Intenta recordar acontecimientos positivos y significativos de esos primeros momentos.

  • Haz una lista de las cosas que te gustan actualmente de tu pareja y escribe una anécdota de una situación que refleje esa característica.

  • Prepara un ambiente relajado y hablad sobre cómo os conocisteis, qué os gustó del otro, cuándo os distéis cuenta de que queríais una relación seria, qué momentos recodáis como los más felices de vuestra historia, qué dificultades habéis pasado, cómo os fortalecieron esos problemas…

Tómate tu tiempo para pensar cómo está tu relación, cómo ha evolucionado, qué cosas habéis dejado de hacer… La información es poder y te puede ayudar a poner a punto tu relación.



3. ACÉRCATE AL OTRO


Las parejas que emocionalmente se han distanciado, tienen más riesgo de ver deteriorada su relación o de llegar a una ruptura. Este alejamiento muchas veces es el resultado de las prisas, la rutina o del cansancio. El tiempo es limitado y podemos caer en el error de no dedicarle demasiado a la pareja. Si vamos descuidando la relación, el distanciamiento aparece sin apenas darnos cuenta.

Para evitar ese distanciamiento, os proponemos que llenéis vuestra cuenta bancaria emocional cada día para que cuando aparezcan las fricciones propias de la convivencia, estéis bien preparados y así podáis hacerles frente. Aquí tenéis algunas ideas para hacerlo:

  • Antes de ir a dormir, charlad sobre cómo ha ido el día.

  • Haced alguna actividad en pareja, al menos una vez en semana (cena, cine…)

  • Tened una conversación intrascendental pero de calidad. Política, sucesos…

  • Haced cosas para agradar al otro (comida favorita, masaje, muestras de afecto…) y que podáis disfrutar juntos.

  • Id de la mano mientras se pasea u otros gestos físicos que sabemos que el orto aprecia. El roce hace el cariño, y su ausencia hace la distancia.

Hay cientos de formas de acercarte a tu pareja. Te animamos a que todos los días lleves a cabo alguna de ellas porque algo tan sencillo como esto, puede marcar la diferencia.



4. DÉJATE INFLUIR POR TU PAREJA


Se ha comprobado que uno de los requisitos para estar bien en una relación es llegar a acuerdos y dejarse influir por el otro. Es decir, estar abierto a otras opiniones. Ante un conflicto contemplar las distintas alternativas, ceder si es necesario, tomar decisiones de forma conjunta…

No tengas miedo y aprende a compartir el poder. Quizás no siempre te saldrás con la tuya pero estarás contribuyendo a que tu relación vaya viento en popa.



5. APRENDE A RESOLVER PROBLEMAS


La capacidad para resolver problemas suele ser uno de los puntos débiles en las parejas en crisis.

Lo primero que debéis tener en cuenta, como apuntábamos en el punto 4, es que habrá cosas en que tengamos que aceptar y ceder.Nos referimos en concreto a temas por los que no merece la pena discutir pero que, con frecuencia, acaban provocando fuertes discusiones (despistes, malos entendidos…). Decide sabiamente que batallas merece la pena pelear.


En segundo lugar, asumir que en un conflicto no hay una verdad absoluta sino dos subjetivas. Si tienes clara esta idea cuando estéis ante una disputa, se rebajará un poco la intensidad de las emociones y gestionaréis mucho mejor el conflicto.


En tercer y último lugar, te recomendamos tomar estas tres actitudes:


1. Sé amable en tus planteamientos. Para que esto sea posible, habla cuando tu emoción no sea muy intensa. Ya sabes que cuando la emoción es demasiado fuerte somos más agresivos, juzgamos y generalizamos empeorando considerablemente la situación.

Algunas maneras para ser amable en una discusión son:

  • Compartir la responsabilidad (no echar toda la culpa al otro),

  • Hablar de tus emociones en primera persona (“Me he sentido…”)

  • Centrarte en lo positivo (“valoro que hayas hecho…” o “sé que te esfuerzas mucho por…”) y en las opciones de cambio (“¿Qué se te ocurre que podríamos hacer para mejorar/ solucionarlo”?)

2. Frena cuando veas que la situación se os está yendo de las manos. Saber parar a tiempo es importantísimo porque cuando estamos descontrolados podemos hacer o decir cosas de las que luego nos arrepentimos. Ayudaos y pedid un “descanso de la discusión” cuando lo necesitéis. Cuando los ánimos se hayan relajado, retomad el tema de forma pacífica y amable.


3. Recuerda siempre tus objetivos. ¿Es tu objetivo sentirte insatisfecho, que tu pareja sufra o que tu relación se deteriore? No lo creemos. Si tienes claro dónde quieres llegar, te resultará más sencillo controlar tus emociones y resolver los problemas exitosamente.



6. NO TE ESTANQUES


Cuando sientas que te has estancado, descubre cuál es la causa. Quizá notes que hay alguna necesidad no cubierta (escucha, afecto, atención, tiempo libre…) No tengas miedo ni te resignes y comunícate con tu pareja. Y de la misma forma, si presientes que tu pareja puede estar mal por algún malentendido o situación concreta háblalo con él o ella y buscad juntos una solución.



7. CREA UN SENTIDO DE TRASCENDENCIA


Si los seis puntos anteriores están cubiertos es muy probable que tu relación sea satisfactoria, pero si quieres que lo sea aún más, la mejor forma de hacerlo es compartiendo valores, creencias, rituales, sueños y proyectos.


Estos sencillos hábitos te ayudaran a conseguirlo: despídete de tu pareja de forma afectuosa, reserva un rato por la noche para hablar de vosotros, cread espacios de afecto y admiración mutua, compartid tiempo de ocio a solas y no os olvidéis del contacto físico.


Estos siete elementos se influyen mutuamente cuanto más trabajes cada uno de ellos, más mejoría notarás en los demás.


Te animamos a que leas este artículo con tu pareja, lo comentéis y saquéis vuestras propias conclusiones. El objetivo no es ser la “pareja perfecta” pero si disfrutar y sacar el máximo potencial que tiene vuestra relación.


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