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La queja crónica

  • hace 10 minutos
  • 9 Min. de lectura

Para aquellas personas que están, con mucha frecuencia, quejándose de su vida y lamentándose de su situación. 


Persona en su mueble mirando hacia la nada

Te preguntarás ¿el porqué de este artículo en una página sobre Educación y Familia?.


Porque este hábito, mucho más frecuente de lo que imaginas, (es posible que conozcas a algún quejoso), además de hacer sufrir al que lo practica, tiene fuertes implicaciones en la familia.


Como más adelante veremos, ocasiona un ambiente enrarecido, sufrimiento, dificultad para disfrutar de la vida, pérdida de tiempo y de la energía que es necesaria para educar bien a nuestros hijos y ocuparnos de nuestros seres queridos,  cometidos  todos ellos importantes para la familia.


Este artículo analiza el fenómeno de la queja crónica, un patrón de comportamiento en el que la expresión de insatisfacción se convierte en una respuesta automática ante la vida. A diferencia de la ventilación emocional saludable, la queja crónica tiene efectos neurobiológicos y sociales negativos y profundos.


Veamos qué nos dicen las Investigaciones.


  1. El Impacto en la Salud Mental y el Cerebro


  • Quejarse reprograma el cerebro: Cuando nos quejamos repetidamente, el cerebro construye puentes de comunicación más eficientes para los pensamientos negativos. Esto hace que, con el tiempo, sea más fácil tener pensamientos pesimistas que optimistas.

  • Daño al Hipocampo: Investigaciones de la Universidad de Stanford han demostrado que el estrés crónico (que produce la queja) eleva los niveles de cortisol, lo que puede reducir el tamaño del hipocampo, el área del cerebro responsable de la memoria y la resolución de problemas.

  • Sesgo Cognitivo: El quejoso crónico desarrolla un "sesgo de negatividad" severo, filtrando la realidad para encontrar fallos incluso en situaciones positivas.


  1. Impacto en la Salud Física


    La queja no se queda en las palabras; tiene una manifestación somática mediada por el sistema endocrino:

    • Cortisol Elevado:  Un nivel constante de cortisol en sangre debilita el sistema inmunológico, aumenta la presión arterial y eleva el riesgo de enfermedades cardíacas.

    • Fatiga Crónica: El esfuerzo mental de mantener un estado de insatisfacción consume grandes cantidades de glucosa y energía metabólica, derivando en cansancio físico.

  2. Afecta a nuestras relaciones sociales: De la atención (Refuerzo) al aislamiento

    La queja crónica sigue un ciclo social predecible que explica por qué el comportamiento se mantiene a pesar de ser dañino.


    1. Fase de Refuerzo Inicial. (Validación)

      Al principio, cuando una persona se queja, el entorno suele reaccionar con empatía y validación.

      • Refuerzo Positivo: El quejoso recibe atención, consuelo y, a veces, ayuda para resolver sus problemas.

      • Co-rrumiación: A menudo, el entorno se une a la queja para generar cohesión social ("Sí, el jefe es terrible"), lo que normaliza el comportamiento.


    2. Fase de Evitación (Desgaste Empático)

      Con el tiempo, las personas de su alrededor acaban cansándose y evitando al quejoso por diversas razones. 


      • Inducción de Estrés en los demás: Al escuchar las quejas activas las neuronas espejo de los demás, les hacen sentir el estrés del quejoso.

      • Ineficacia: Al ver que el quejoso no busca soluciones, sino solo descargar, el entorno siente frustración e impotencia.

      • El Aislamiento: Para proteger su propia salud mental, las personas comienzan a evitar al quejoso, lo que refuerza en este la idea de que "el mundo es injusto" o "nadie me entiende", cerrando el círculo vicioso.


  3. La queja crónica y la hipocondría: cómo se refuerzan y cómo intervenir


    Uno de los ámbitos donde la queja es más habitual es en el comportamiento hipocondríaco.


    1. ¿Qué es la hipocondría (ansiedad por la salud)?


      La hipocondría —actualmente denominada trastorno de ansiedad por la enfermedad— se caracteriza por:


      • Preocupación persistente por la salud. Hay personas, que nada más levantarse chequean su cuerpo para ver cómo están sus síntomas. Este simple comportamiento los hace aparecer o aumentar.

      • Interpretación catastrófica de las sensaciones corporales normales.

      • Dificultad para tranquilizarse incluso tras pruebas médicas normales.

      •  Suelen recorrer diversos especialistas, buscando confirmación, alivio o atención de sus temores, terminando por no encontrar una solución médica. Los tratamientos psicológicos con profesionales preparados suelen dar buen resultados.

      • Consultan con frecuencia chats sobre el tema, formados por personas no profesionales, que, aunque en un primer momento les alivie, a la larga aumentan sus temores o ansiedad.

      • Leen noticias relacionadas con su “problema” y en la actualidad, dado el creciente uso de la IA, consultan con esta con frecuencia, lo que conduce a una mayor aprensión y preocupación por sus “síntomas físicos”.


      No se trata de que  “imaginen” síntomas, sino de una hiperactivación del sistema de alarma corporal y mental.


    2. El papel central de la queja crónica en la hipocondría


      En las personas hipocondríacas, la queja crónica actúa como un amplificador del malestar.


      La queja como forma de regulación emocional

      • La persona verbaliza constantemente síntomas, miedos o malestares.

      • La queja alivia momentáneamente la ansiedad, al recibir atención, validación o tranquilidad.

      • Pero ese alivio es breve y refuerza el hábito.


      El cerebro aprende. Quejarse reduce la ansiedad (por un momento) y tiende a repetir la queja.


    3. Impacto neuropsicológico: el cerebro entra en modo hipervigilancia


      Amígdala hiperactiva

      • El cerebro interpreta señales corporales normales como amenazas.

      • Aumentan el miedo, la anticipación y la vigilancia constante del cuerpo.


      Hipocampo debilitado

      • Dificultad para poner los síntomas en contexto (“ya me pasó antes y no fue grave”).

      • La experiencia previa tranquilizadora no se consolida y vuelve a necesitar quejarse.


      Corteza prefrontal menos eficaz

      • Menor capacidad para razonar con calma.

      • Dificultad para aceptar explicaciones médicas racionales.

      • Predominio de pensamientos tipo: “¿y si esta vez es distinto y de verdad tengo algo?”


      Resultado: el cuerpo se convierte en el centro constante de atención.


    4. El cuerpo entra en el círculo del dolor y del síntoma


      La hipocondría no solo es mental; se somatiza con facilidad:

      • El estrés produce tensión muscular y esta termina en dolor real.

      • El dolor genera preocupación y ésta ocasiona  más estrés.

      • El estrés produce  alteraciones digestivas, palpitaciones, mareos, fatiga.

      • El síntoma real confirma el miedo. 

      • La persona siente un síntoma de verdad, no lo inventa ni lo imagina

      • Ese síntoma refuerza su miedo (“ves, algo malo me pasa”)


      Pero la causa no es una enfermedad grave, sino una reacción del cuerpo al miedo, al estrés o a la atención excesiva al cuerpo


      La persona siente síntomas reales, pero los interpreta desde el miedo.


      Un ejemplo muy claro

      Una persona tiene miedo a tener un problema cardíaco.

      • Empieza a estar muy pendiente de su corazón

      • Se pone nerviosa

      • El sistema nervioso se activa

      • Aparecen palpitaciones reales, que le asustan más y confirman su miedo


      Pero, no vienen de un problema del corazón sino de la ansiedad y la activación del cuerpo.

      • El corazón funciona

      • No hay lesión

      • El problema está en cómo se activa y se interpreta la señal corporal


      Desde el punto de vista psicológico el círculo es este:

      Miedo → activación corporal → síntoma → más miedo

      Y así el síntoma, aunque no sea peligroso, mantiene vivo el miedo.


  4. La dinámica social: la compasión y validación de los demás mantienen el problema


    Fase inicial: apoyo y cuidado

    • Familia y entorno escuchan, tranquilizan, acompañan.

    • El hipocondríaco se siente comprendido.


    Fase de desgaste

    • Repetición constante de las mismas quejas.

    • Las explicaciones y pruebas no calman.

    • El entorno se cansa, se distancia o se irrita.


    Consecuencia

    • Aumento de la sensación de incomprensión y soledad.

    • Refuerzo del pensamiento: “Si sigo insistiendo, quizá esta vez me crean”.


  5. Cómo acompañar a un familiar con hipocondría. 

    Es un reto emocional enorme, ya que su necesidad de reafirmación parece insaciable, pero  puedes ayudarle mucho si sigues estas orientaciones.


    Aquí tienes una guía específica para aplicarla  a la Gestión del Entorno Familiar de forma que puedas ayudarle sin que tu propia salud mental se vea afectada:


    1. Establecer "Límites de Tiempo de Escucha"

      La persona con hipocondría usa la queja para aliviar su ansiedad momentáneamente. Si escuchas durante horas, estás reforzando ese ciclo.

      • La técnica: Dile con cariño: "Entiendo que hoy te sientes mal y quiero escucharte, pero vamos a hablar de tus síntomas solo 10 minutos. Después, vamos a centrarnos en otra actividad o en otro tema de conversación".

      • Por qué funciona: Ayudas a que su cerebro no se quede atrapado en el bucle de rumiación.


    2. Validar la Emoción, no el Síntoma

      No discutas sobre si el dolor es real o no (para ellos es real). El error común es intentar convencerles con lógica de que "no tienen nada".

      • Qué decir: En lugar de "No te pasa nada, los médicos ya dijeron que estás bien", prueba con: "Veo que estás muy asustado y que esa sensación te genera mucha angustia. Siento mucho que te sientas así".

      • Por qué funciona: Al validar su miedo (la emoción), la persona se siente comprendida y su nivel de alerta baja, sin que tú tengas que confirmar su interpretación catastrófica del síntoma.


    3. Evitar la "Reaseguración" Infinita

      El hipocondríaco busca que le digas "estás bien" una y otra vez. Esto es como una droga: el alivio dura segundos y luego necesitan más.

      • La técnica: Cuando te pregunten por décima vez si crees que su mancha es peligrosa, devuelve la pregunta: "Ya lo consultamos con el médico y nos dio una respuesta. ¿Qué crees que te está diciendo tu ansiedad ahora mismo?".

      • Por qué funciona: Fomentas que la persona identifique su ansiedad como la causa de la duda, en lugar de buscar la respuesta fuera.


    4. Fomentar la "Atención Externa"

      La hipocondría es una hipervigilancia del cuerpo. Ayúdale a sacar el foco de sí mismo  y dirigirlo hacia el entorno.

      • Actividades: Propón actividades que requieran atención plena como la práctica del Mindfulness, cocinar juntos, un juego de mesa, caminar observando la naturaleza o detalles del paisaje.

      • Evidencia: el cerebro no puede procesar dos flujos de atención intensos a la vez. Si se concentra en una tarea externa, la señal del síntoma se debilita.


    5. Cuidar al Cuidador (Tu Autocuidado)

      Tú no puedes ser su médico ni su terapeuta.

      • Acción: Si sientes que la queja te está agotando (fatiga por compasión), retírate físicamente un momento. Di: "Ahora mismo me siento un poco saturado y necesito un descanso para poder seguir acompañándote bien".

      • Modelado: Al cuidar tus límites, les estás enseñando a ellos a gestionar sus propias emociones de forma más autónoma.


      Recuérdale con frecuencia que su sistema nervioso está en "modo alarma" y que, aunque los síntomas se sientan reales, no es así.


  6. Guía práctica de 7 días para transformar el hábito de la queja en una actitud de resolución y bienestar, basada en la evidencia. 


    Plan de Acción: "De la Queja a la Acción"

    Este entrenamiento se basa en la plasticidad cerebral: la capacidad del cerebro para reaprender y crear nuevas rutas neuronales más saludables.


    1. El Semáforo del Desahogo (Autoconocimiento)

      • Diferencia el desahogo de la rumiación: El desahogo sano busca comprensión puntual; la rumiación es repetir el malestar sin avanzar.

      • Identifica tus "disparadores": Observa qué situaciones o personas activan tu impulso de queja automática.


    2. La Regla de los 3 Minutos

      • Limita el tiempo: Si necesitas quejarte, hazlo de forma consciente durante un máximo de 3 minutos.

      • Cambio de foco: Al terminar el tiempo, oblígate a proponer una solución pequeña o a cambiar de tema radicalmente. También puedes implicarte  en alguna actividad distractora e importante para ti.


    3. Entrenamiento en Gratitud Realista

      • El ejercicio de los 3 hallazgos: Antes de dormir, busca tres cosas positivas que te hayan ocurrido en el día.

      • Impacto biológico: Practicar la gratitud puede reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) en un 23%.

      • Gratitud corporal: Si sufres de hipocondría, agradece lo que tu cuerpo  ha podido hacer hoy (caminar, respirar, hablar), en lugar de centrarte solo en el síntoma.


    4. Reentrenamiento del Lenguaje Interno

      • Detecta distorsiones: Identifica cuando estés magnificando un problema.

      • Transforma la frase: Cambia el "Todo es horrible" por "Esto es difícil, pero puedo hacer algo al respecto".


    5. Mindfulness y respiración

      • Observación sin juicio: Cuando sientas una molestia física, obsérvala sin convertirla en una historia de peligro o enfermedad. Evita empezar a observar tu cuerpo y chequear tus males nada más levantarte.

      • Pausa respiratoria: Ante el impulso de queja, respira profundamente para calmar la amígdala (el centro de alarma del cerebro).


    6. Gestión del Entorno Familiar

      • Modelado: Recuerda que los niños aprenden más de cómo gestionas tú el estrés, el dolor y la frustración que de tus palabras.

      • Cuidar sin reforzar: Si alguien en casa se queja con mucha frecuencia, escucha con empatía pero no alimentes la rumiación infinita.


      Un recordatorio importante: Romper este círculo no significa reprimir tus emociones, sino transformarlas en conciencia y acción para proteger tu salud física y tus relaciones.


      Si no te ayudan estas sugerencias busca un profesional y pide ayuda.


  7. Sugerencias de Tratamiento basadas en la Evidencia


    El tratamiento busca romper el hábito neuronal y el ciclo de refuerzo social.


    • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Es el estándar de oro. Ayuda al paciente a identificar sus distorsiones cognitivas (como la magnificación, la atención a lo negativo) y sustituir la queja por otra forma de ver la realidad, a controlar sus quejas y a resolver aquello que puede y a aceptar lo que no está en su mano cambiar.

    • Analiza otros motivos subyacentes a la queja y reorganiza tu vida enriqueciéndola: dándole propósito y sentido, aumentando las  actividades gratificantes (en las que hayas comprobado que te sientes mejor) , rodéate de personas con las que te sientas bien (pero no por hablar de tus síntomas),haz cosas por los demás y apúntate a una organización de ayuda voluntaria, te ayudará a sentirte privilegiado y a disfrutar de las endorfinas que produce ayudar a otros y un largo etcétera… 

    • Mindfulness (Atención Plena): Ayuda a observar el impulso de quejarse sin actuar sobre él, permitiendo que la emoción pase sin convertirse en discurso.


    La queja crónica es un hábito que erosiona literalmente la estructura cerebral y las relaciones familiares y sociales. Sin embargo, gracias a la plasticidad cerebral, es posible revertir estos efectos mediante el entrenamiento consciente de la atención y la conducta.


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