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Cómo convertir el divorcio en un intercambio mutuo de favores y no en una guerra sin cuartel

Cómo terminar tu matrimonio sin destruir tu familia. 


Cada vez es más fácil divorciarse y los medios de comunicación nos lo muestran como algo fácil y sin aparentes consecuencias - algo así como quitarse un par de zapatos que te molestan.  Esto influye en que muchas parejas recurran a él como  primera  solución cuando tienen problemas, sin buscar otro tipo de ayuda. 


Padres e hijos viendo el mar

Pero la triste realidad es que el divorcio tiene consecuencias serias y dolorosas tanto para los hijos como para ambos miembros de la pareja.


En algunos casos, gracias a la capacidad de adaptación del ser humano las secuelas y consecuencias sólo duran unos años.


En otros, los niños dañados psicológicamente por haber crecido  en un ambiente de batalla campal entre los padres, pueden mostrar comportamientos inadaptados y agresivos, entre otras heridas,  cuando son adultos.


Divorciarse hoy día es muy fácil, pero llevar a término un divorcio con el mínimo coste y daño emocional posible para los componentes de la familia no es tarea sencilla.


Sin embargo se pueden hacer las cosas de forma que se reduzca el dolor para los hijos y la guerra continua para los Padres.


Sabemos que no es fácil y exige un gran esfuerzo por ambas partes. Pero es posible. El resultado no te defraudara.


Conseguirlo te permitirá una nueva forma de vida diferente pero gratificante. Frente a la opción de iniciar un calvario más o menos largo, incluso a veces, para toda la vida.


Tienes derecho a decidir no seguir viviendo como pareja con el padre/madre de tus hijos,  pero ello no significa que tengas que privarles de una familia. 


Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de descubrir un divorcio como un intercambio mutuo de favores y no una guerra sin cuartel en la que sacamos los tanques por el pasillo.  Los dos adoramos a nuestros hijos y queríamos hacerles el mínimo daño posible. Sabíamos que no podíamos seguir viviendo juntos, pero no queríamos privar a nuestros hijos de las bondades de una familia. 


Crecí en un entorno  de  peleas continuas entre mis padres y cuando finalmente se separaron me sentí triste y desarraigada por mucho tiempo. Empezó una itinerancia por diversas casas, los abuelos, mi madre, mi padre…

Ello me condujo a tener claro que si me divorciaba, quería algo diferente para mis hijos, pero no sabía cómo. Los profesionales, los amigos, la familia me animaban  a adoptar actitudes hostiles y agresivas, encaminadas a sacar el máximo provecho de mi divorcio, tanto en lo económico como en lo referente a las custodia de mis hijos. 


Al final la ayuda de un psicólogo convencido de los beneficios del divorcio amistoso, en el que todos ganamos, hizo posible que aunque nos separásemos, no priváramos a nuestros hijos de una familia. No ha sido fácil, pero lo hemos conseguido y hemos crecido como personas los dos en el proceso.


 Es el testimonio de Julia que acudió a mí  para que la ayudara a no privar a sus hijos de una familia.

Julia consiguió su encomiable propósito y si te encuentras en una situación similar, tú también puedes si este es tu deseo.


Te lo repito de nuevo, NO ES FACIL, pero ES POSIBLE.  Y te aseguro que no te arrepentirás. Las ganancias para todos van a ser innumerables.


A continuación te ofrecemos algunos consejos para los que vais a romper vuestro matrimonio, pero no deseáis romper vuestra familia:


  1. Busca la ayuda de un consejero matrimonial, que dé la importancia necesaria a la familia y antes de tirar la toalla, os ayude a analizar vuestro matrimonio y ver si es posible recuperarlo. 


    Muchas veces el deseo de separarse es el resultado de no haber sabido enfocar la relación de un modo constructivo. Aprender a convivir y rehacer tu relación puede conducirte a una mayor satisfacción con la vida y evitar un terremoto emocional y vital para toda la familia.


    Son muchas las investigaciones que confirman que se puede aprender a  convivir y a cultivar un matrimonio saludable. Además, conseguirlo es una de las fuentes de felicidad para el ser humano.


    Si a pesar de ello crees que lo mejor es divorciarte, pide al consejero que os ayude a diseñar una estrategia para alcanzar un divorcio amistoso.


  2. Que no podáis seguir viviendo juntos como pareja no significa que no disfrutéis y gocéis con el oficio de ser Padres y queráis seguir dando lo mejor a vuestros hijos, manteniendo una familia dentro de lo posible.  Seguramente que piensas que esto es utópico e imposible. Todo es cuestión de tomar conciencia de su importancia, desearlo, proponérselo y utilizar las herramientas adecuadas.


    Los padres proporcionan a los hijos el apoyo y la seguridad que les permite explorar el mundo que les rodea  y el divorcio suele tirar por tierra este apoyo dejándoles en un terreno de arenas movedizas, aterrorizados, desarraigados y teniendo que   preocuparse por muchos otros problemas,  impidiéndoles explorar y conocer el mundo y, en algunos casos, robándoles la infancia.


    Los hijos no se merecen un universo diezmado porque los adultos que  les han traído a este mundo, deciden cambiar su forma de relacionarse.


    Vuestros hijos son importantes. Puedes terminar tu matrimonio pero no acabes con tu familia.


    “La familia es un lugar en nuestro corazón, no una dirección de correo”.


  3. Explora y prueba formas alternativas de familia, que os permitan separaros, pero seguir siendo unos padres y una familia para vuestros hijos, antes de tomar la decisión. 


    Descubre  y prueba otras formas de estructuración de un nuevo sistema de la familia antes de tomar cualquier decisión final.


    Quizás experimentar lo que supone vivir separados, pero manteniendo la casa familiar donde viven los hijos y turnándose en su custodia, durante unos meses os permita probar a vosotros y que los hijos se vayan acostumbrando al cambio.


    Hablad abiertamente con ellos sobre la nueva situación, desarrollad la inteligencia emocional que la nueva situación exige. Los hijos son vuestra prioridad.


    Clara y Juan mantuvieron un período de prueba de 6 meses para descubrir lo que una separación realmente significaba antes de tomar la decisión final de hacerlo. Además de ayudar a sus hijos a hacer una transición más gradual hacia la nueva situación,  les ayudó a conocer in vivo las dificultades que acarreaba y darles poco a poco solución. 


    Comprobaron que, aunque sus hijos habían sufrido, habían presentado muchísimos menos problemas escolares y de conducta que los hijos de otros amigos.


  4. Recaba ayuda psicológica y espiritual.  Este periodo es uno de los más duros, para los dos. Con independencia del que  lleve la iniciativa en la separación, debéis aprender a desarrollar enormes dosis de generosidad, inteligencia emocional, visión de futuro, creatividad, y no perder de vista que de esa forma todos ganáis y especialmente vuestros hijos.


    Un psicólogo especialista en crecimiento personal y en pareja, ha demostrado ser una ayuda eficaz. Puede acompañaros en estos difíciles momentos y ayudaros a comunicárselo a vuestros hijos de la forma menos dañina posible así como a afrontar  la nueva situación.


    Un grupo de autoayuda de matrimonios en crisis o ya separados, que te ayuden a entender lo que os está pasando y como salir de ello sin romper lo que no es necesario puede ser un apoyo esencial en estos momentos.


    La práctica del mindfulness ha demostrado ser de gran utilidad.


    Un consejero espiritual puede ayudarte a canalizar tus emociones negativas y a desarrollar en tu corazón el perdón, la paciencia, la generosidad y el altruismo, tan necesarios en estos momentos.


    Padres con su hijo
  5. Gestiona tus emociones. 


    Es absolutamente normal experimentar un torrente incontrolado de emociones negativas, estériles y destructivas: enfado, ira, celos, envidia, frustración. No eres ningún bicho raro.


    Pero no te dejes arrastrar por ellas. Si bien es normal sentir todas estas cosas en estos momento, hoy día hay muchos recursos que nos ayudan a reducirlos, a no cultivarlos e incluso a deshacernos de ellos.. Parece imposible, pero no lo es. Los límites te los impones tú mismo.


    Lo que también es perfectamente posible, aunque por desgracia raro y poco frecuente, es la sabía elección de decidir elegir aquello que es lo mejor para vosotros y vuestros hijos, que en ningún caso es dejarse arrastrar por las emociones.


    ¿Qué exige grandes dosis de inteligencia emocional y de autocontrol?. Por supuesto pero los beneficios son claros y evidentes y son para el resto de vuestros días y  para todas las partes implicadas.


  6. No critiques al otro cónyuge delante de tus hijos ( y a  ser posible nunca).


    Los hijos necesitan admirar y querer a sus Padres, y por ello suelen ser condescendientes con ellos. No destruyas este  valor precioso para la convivencia, y necesario para la seguridad  y bienestar emocional de tus hijos.


  7. Aprende a perdonar. 


    El perdón es terapéutico. Ayuda al corazón y al  alma a curar las heridas.


    Deshazte del resentimiento. Cultivar el resentimiento es como beberte un vaso de cianuro y pretender que sea el  otro el que se muera. La persona contra la que va dirigido tu odio y tu resentimiento no es la que lo sufre. No te engañes¡¡ el único perjudicado eres tú.


  1. Algunos cambian la vivienda familiar, por dos viviendas más pequeñas, cercanas entre si y que permitan a los hijos el fácil acceso a cada uno de los padres para los temas familiares o escolares. Pero por supuesto respetando la intimidad que  sus padres y sus nuevas parejas requieren.


    Clara y Juan  decidieron mantener sus casas en el mismo barrio como otra manera de hacer el cambio más gradual. Hicimos esto para evitar la creación de un sentimiento de "distancia" real para nuestros hijos y facilitarles el contacto con los dos padres.


    José, un padre que también ha emprendido la senda de la separación amistosa contaba Nuestros amigos no se lo creen, pero aunque ambos hemos rehecho nuestras vidas con otras parejas, hacemos viajes con nuestro hijos, así como otras actividades de ocio o necesarias para la vida escolar y familiar.


    Hemos aprendido que cuidando y atendiendo amorosamente a nuestros nuevos conyugues, podemos ayudarles a no cultivar sentimientos de celos destructivos y que entiendan nuestro proyecto. 


    La generosidad en algunos ex esposos ha sido tan grande que han sido capaces de mantener  la casa de vacaciones como cuartel general de los hijos y turnarse una quincena cada uno. Pensarás que es imposible. NO, pero exige un corazón grande y generoso, saber continuar enriqueciendo tu vida, a pesar de las pérdidas y saber que solo el amor y la compasión y la paz de espíritu te permiten alcanzar la verdadera libertad interior y  no ser esclavo de tus emociones.


  1. Las normas y las rutinas son importantes


    Las rutinas,  la coherencia y la  estabilidad son imprescindibles en la vida de todo niño.


    Establecer y mantener, límites claros y coherentes.


    Estableced un calendario de visitas,  una división de responsabilidades y unas normas que vosotros elegís


    Unos límites claros, firmes y coherentes son fundamentales para la buena crianza de tus hijos y la paz y el bienestar de vosotros, padres. Nada más lejos de este modelo, que el niño decida donde va a dormir y en función de qué objetivos. Sois vosotros y previo acuerdo los que decidís el establecimiento de un  calendario y de cuándo y cómo se está con cada padre. 


    Es obvio que en este modelo son tan importantes las normas como la generosidad y la flexibilidad inteligente. 


  1. Un intercambio mutuo de favores significa:


    Cultivar la idea de que tenéis una empresa y un objetivo común: criar unos hijos sanos y seguros, emocionalmente estables y que mantengan relaciones de confianza, amor y colaboración con los demás


    Supone que los hijos cuenten con dos hogares, acogedores (que no lujosos) y en los que puedan satisfacer sus necesidades de la misma forma en que lo hacían antes de la separación.


    Supone que los hijos puedan sentirse libres para ir a una casa u otra, dentro de unos horarios y límites razonables y con unas normas preestablecidas por vosotros. 


    Supone que no utilizamos a los hijos como obús contra el otro o como forma de chantaje


    Supone que si hoy tú necesitas los hijos porque tienes un compromiso familiar, no importa que hoy no sea “tu turno”, puedes hacer ese plan con ellos. Otro día seré yo quien necesite pedirte un favor.  Y por qué no ayudarnos si facilita la vida de los hijos y la idea de que aunque, ya no somos pareja, continuamos formando una familia con nuestros hijos. Hoy por ti mañana por mí.


    Supone manteneros en contacto cordial y amistoso, dispuestos a ayudaros mutuamente en esta tarea tan importante “la educación de vuestros hijos”. 


    Supone anteponer los intereses de los hijos, a los personales de los padres


    Supone participar ambos progenitores en actividades relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos, que requieran su presencia: actividades escolares, visitas al tutor, cuidados médicos, competiciones deportivas, celebraciones o eventos familiares en que los hijos son los protagonistas,……..


  2. Compartid un calendario de Google para los eventos familiares.


    Hoy día no siempre es posible conseguir comunicarse con los demás, a pesar de la era de las comunicaciones. La falta de comunicación que permita coordinar a la familia puede ser fuente de problemas y susceptibilidades. 


    Utiliza un calendario de Google para invitar al otro a cualquier tarea o evento que se relaciona con los niños. Esto nos permite evitar los correos electrónicos perdidos,  la falta de memoria y problemas de comunicación acerca de la logística, que a menudo son causa de  fricción. Estamos todos ocupados. Los propios niños tienen que hacer malabarismos para encajar sus numerosas actividades extraescolares, incluso cuando viven en la misma casa.  Aprende a utilizar el sistema que te proponemos y verás cómo las cosas resultan más sencillas.


    Como padres de estos niños maravillosos que  habéis elegido traer al mundo, es imperativo que sigáis ampliando vuestra definición de familia, y el amor que les brindáis, para que vuestros hijos se sientan como en casa, no importa dónde estén.


Esforzaros en demostrarles la constancia de vuestro cariño a pesar de los cambios en vuestras vidas. Su amor por ellos es lo que no ha cambiado¡¡ Demostrárselo¡¡¡¡

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