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Cómo crecer, como padres en el valor de la humildad.

  • hace 3 minutos
  • 4 Min. de lectura

Te recordamos que en nuestra página te ofrecemos una guía estupenda sobre cómo enseñar a nuestros hijos el valor de la humildad, con todo tipo de recursos y por edades, como hacemos habitualmente.


En este breve artículo queremos recordarte el valor de la humildad como virtud  y algunas sugerencias para crecer en ella y por lo tanto ayudarte a disfrutar de paz interior y mejorar tus relaciones con los demás.


Padres educando a sus hijos en el valor de la humildad

¿Qué es la humildad?


La humildad es una de esas virtudes que a menudo se confunde con la timidez o la falta de ambición, pero en realidad es un superpoder emocional. 


La humildad es una de las virtudes más importantes para el crecimiento personal, la convivencia familiar y la madurez emocional. No significa rebajarse ni pensar mal de uno mismo, sino vivir en la verdad sobre quién soy: con mis capacidades y mis límites, mis luces y mis sombras.


La humildad es honestidad intelectual y emocional. Es el reconocimiento de que, por muy capaces que seamos, no somos el centro del universo ni lo sabemos todo.


Humildad no es sumisión: Ser humilde no significa dejar que otros pasen por encima de ti.


Tampoco es baja autoestima: Al contrario, requiere una autoestima muy sólida para poder admitir un error sin sentir que tu valor personal se destruye.


La humildad es la capacidad de:

  • reconocer la propia realidad sin exagerarla ni negarla, 

  • aceptar que necesitamos a los demás, 

  • aprender continuamente, 

  • actuar sin buscar protagonismo ni superioridad. 


Santo Tomás de Aquino la definía como:

“Vivir en la verdad sobre uno mismo”.

Y la psicología actual coincide bastante con esta idea: la humildad está asociada a autoconocimiento, apertura al aprendizaje y relaciones sanas.


 ¿Cómo se manifiesta la humildad? 


La  persona humilde:


En relación consigo misma

  • Reconoce sus errores sin justificarse 

  • Acepta sus limitaciones personales con serenidad 

  • Agradece sus talentos sin orgullo 

  • No necesita demostrar constantemente su valor 


En relación con los demás

  • Escucha activamente con interés real. Da importancia a las ideas de los demás, sin importar su jerarquía o estatus.

  •  Sabe pedir ayuda: Entiende que no es autosuficiente y que necesita de los demás para crecer.

  • Acepta consejos de los demás

  • No tiene problemas en reconocer los méritos ajenos 

  • Pide perdón cuando se equivoca 

  • No busca imponerse 


En el aprendizaje

  • Sabe decir “no lo sé” 

  • Está abierta a cambiar de opinión 

  • Aprende de cualquiera 

  • No se siente amenazada por quien sabe más 


Comportamientos contrarios a la humildad


La falta de humildad puede aparecer de dos formas: orgullo visible o falsa humildad.


El orgullo, la soberbia y la arrogancia se caracterizan por :

  • Necesidad de tener siempre razón 

  • Despreciar las  opiniones ajenas, como si no tuvieras nada que aprender. 

  • Hablar constantemente de uno mismo 

  • Dificultad para pedir perdón o disculparse. Ver el perdón como una señal de debilidad en lugar de valentía

  • Compararse para sentirse superior .

  • Corregir continuamente a otros 

  • No aceptar críticas 

  • Necesitar constantemente aplausos o reconocimiento por cada logro.

  • Mostrar superioridad moral y juzgar a los demás desde una posición de "perfección" o santidad.

  • Interrumpir constantemente en las conversaciones, creyendo que la opinión de uno es más valiosa.


Falsa humildad 

  • Minusvalorarse continuamente 

  • Rechazar elogios sinceros 

  • Decir “no valgo para nada”

  • Esconder talentos por miedo 

  • Depender excesivamente de aprobación externa 


Esto no es humildad, más bien puede indicar inseguridad y la búsqueda de reconocimiento.


Lo que dicen las investigaciones


Diversas investigaciones relacionan la humildad con:

  • Mayor bienestar emocional 

  • Mejores relaciones familiares 

  • Mayor capacidad de aprendizaje 

  • Menos agresividad interpersonal 

  • Mayor resiliencia 

  • Liderazgo más eficaz 


Diversos estudios muestran que las personas humildes presentan:

  • Mayor empatía 

  • Menor narcisismo 

  • Mayor cooperación 

  • Mejor regulación emocional 

 

Cómo desarrollar y cultivar la humildad


La humildad no es un rasgo innato: es un hábito que se entrena a diario..


Aquí tienes algunas estrategias prácticas.


  1. Adopta la "Mentalidad de Aprendiz": Trata a cada persona con la que hables como si tuviera algo que enseñarte (porque probablemente sea así).


  2. Sal de tu burbuja: Exponte a críticas constructivas. Pide feedback honesto a personas en las que confíes y, en lugar de defenderte, escucha y analiza.


  3. Ríete de ti mismo: No te tomes tan en serio. El humor sobre los propios fallos es el antídoto más rápido contra la arrogancia.


  4. Practica el autoconocimiento. ¿Sientes que hay algún área de tu vida donde el ego te esté ganando la partida últimamente o buscas cultivarlo por un deseo real de crecimiento personal general?

    Pregúntate con frecuencia:

    • ¿En qué puedo mejorar? 

    • ¿Qué me cuesta reconocer? 

    • ¿Qué hago bien sin atribuirme todo el mérito? 


  1. Aprende a aceptar correcciones

    Un ejercicio sencillo:

    Cuando alguien te corrija:

    • Escucha sin defenderte 

    • Piensa antes de responder 

    • Agradece la observación 


  1. Reconoce errores con naturalidad

    Frases que desarrollan humildad:

    • “Me equivoqué” 

    • “No lo sabía” 

    • “Gracias por decírmelo” 

    • “Voy a pensarlo” 


  1. Agradece los propios talentos sin apropiarte de ellos

    La humildad no niega capacidades.

    Ten en cuenta que lo que tienes es un don que puedes poner al servicio de los demás..


  2. Escuchar más que hablar

    Una regla clásica:

    Habla para aportar. Escucha para comprender y aprender


  1. Alégrate sinceramente del bien de los demás

    Esto combate la comparación y la rivalidad.

    Un buen ejercicio para practicar con frecuencia es felicitar a menudo a los demás por sus logros. Estate atento a ello, te permitirá salir de tu ego y  enriquecerá tus relaciones.

 

  1. Sirve sin buscar reconocimiento

    Haz algo por los demás. El servicio desinteresado silencia al ego de forma inmediata.

    Pequeños actos invisibles  que fortalecen la humildad:

    • ayudar sin anunciarlo 

    • colaborar sin protagonismo 

    • apoyar sin esperar recompensa 


  1. Practica la gratitud: Al final del día, agradece no solo lo que lograste, sino a las personas que lo hicieron posible. 


Niños abrazándose formando un circulo

Cómo enseñar la humildad a los hijos 

En nuestra guía  encontrarás numeroso recursos y sugerencias para aplicar por edades.


Los niños no aprenden humildad con discursos, sino con modelos.


Cómo ser un padre/madre, modelo de humildad:

  • Reconoce tus errores delante de tus hijos 

  • Pide perdón 

  • Escucha con atención sus opiniones infantiles 

  • Agradece su ayuda 

  • Valora su esfuerzo más que su éxito. 

  • Evita las comparaciones.  

  • Enséñales que todos tenemos algo que aprender y algo que aportar.


Señales de que una persona está creciendo en humildad

  • Necesita menos aprobación externa 

  • Se defiende menos 

  • Escucha más 

  • Aprende más rápido 

  • Juzga menos 

  • Agradece más 

  • Vive con mayor serenidad interior 


La humildad no nos empequeñece:  nos hace crecer.



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