¿Qué es el perdón?



Perdonar es una capacidad humana con enormes beneficios, ya que en la mayoría de las ocasiones supone un alivio para la persona que perdona. Es un modo de alcanzar la paz interior y mejorar nuestras relaciones con los demás, nuestra salud y nuestra forma de estar en el mundo.


Mediante el proceso del perdón, la persona se libera de sus sentimientos de rencor y resentimiento, aceptándolos conscientemente y dejándolos marchar. Emociones como el enfado, la decepción o la tristeza se nos aparecen de manera natural e incluso pueden llegar a invadirnos después de un conflicto, una ofensa o un malentendido. Independientemente de que consideremos que el responsable merezca nuestro perdón o no, dejar pasar nuestros pensamientos de venganza y malestar representa una liberación y nos ayuda a romper el vínculo con esa situación que tanto daño nos ha hecho.


La conceptualización del perdón está estrechamente ligada al cristianismo, aunque se trata de un valor que se contempla en todas las religiones como algo beneficioso y recomendable. El budismo, por ejemplo, lo considera necesario para mantener el equilibrio personal interno y eliminar pensamientos que hacen peligrar nuestro bienestar. En el judaísmo el Talmud considera cruel a la persona que no es capaz de perdonar. El islam habla de la misericordia de Alá y su capacidad para perdonar. También en el Antiguo Testamento Cristiano se hace referencia al perdón como llave para la convivencia entre los hombres, y es con la figura de Jesús que el perdón supone un testimonio de que el bien y el amor son superiores al mal y a los errores. La tradición cristiana utiliza el término griego “metanoia” para referirse al cambio o conversión del corazón de la persona que perdona y supone una evolución personal en un sentido profundo.

Sin embargo, no es necesario ser una persona religiosa para adquirir el valor del perdón. Es posible aprender a perdonar entendiendo las enormes ventajas que tiene desde el punto de vista científico y para el bienestar físico y psicológico.


Pero ¿qué es exactamente el perdón? A pesar de conocer su significado, comprender el perdón no es tarea sencilla. Existen muchas ideas preconcebidas, en ocasiones erróneas, alrededor del perdón que nos impiden ver sus grandes virtudes. Por ello, nos parece interesante comenzar nuestro análisis procurando entender lo que no es el perdón:


Perdonar no es olvidar. Pero ayuda a dejar ir el dolor. Kathy Hedberg

  • Perdonar no significa olvidar, sino cambiar el tinte de nuestros recuerdos de manera que no revivamos una y otra vez el suceso con la misma intensidad emocional.

  • Perdonar no es cambiar nuestras creencias o renunciar a lo que consideramos justo.

  • Perdonar no es renunciar a nuestras necesidades o deseos. Podemos perdonar al mismo tiempo que establecemos consecuencias (alejarnos de una persona que nos hace daño, cambiar un hábito que no nos hace bien, etc.).

  • Perdonar no es negar nuestro dolor. Todo lo contrario. Aceptar nuestro dolor es un paso indispensable para perdonar y también lo es para seguir adelante.

  • Perdonar no es justificar un comportamiento negativo o inadecuado ya que no significa que estés de acuerdo con la manera de actuar del otro.

  • Perdonar no es un signo de debilidad, es una muestra de valentía.


Lo que sí es el perdón:

  • Perdonar es aceptar que las cosas no han sido como nos gustaría que fueran y nos ayuda a dejar ir los sentimientos de rabia, decepción y tristeza.

  • Al renunciar al deseo de que el pasado hubiese sido distinto, perdonar nos permite enfocarnos en el futuro y encontrar la conciliación con lo que ya no se puede cambiar.

  • El perdón es una forma de bondad que nos ayuda a arrancar el resentimiento de nuestros corazones. Nos permite seguir adelante y construir una vida con paz y felicidad.

  • Perdonar es gratis y saludable. No tiene ninguna consecuencia negativa, sino que es un ofrenda que nos damos a nosotros mismos.

  • Perdonar es mostrar compasión y misericordia hacia nuestro ofensor. El perdón significa también bendecir a quien nos ha lastimado. Es amar al otro y aceptar su imperfección.

  • Perdonar supone una oportunidad. Cuando perdonamos y superamos los problemas y malentendidos, nuestras relaciones con los demás pueden salir fortalecidas. En algunas ocasiones, al perdonar al otro podemos llegar a reconciliarnos con él.

  • La ciencia y las corrientes espirituales nos muestran que cuando nos hemos sentido heridos por el comportamiento de los demás, el único camino seguro para dejar de sufrir es perdonar.

  • Cuando mantienes el resentimiento en tu corazón no es la persona la que no quieres perdonar la que te hace daño. Eres tú mismo


Durante la grabación del cortometraje “Forgive to live”, un periodista pregunta a una víctima del terrorismo, (Irene Villa), qué es para ella el perdón. Tómate unos minutos para ver este breve vídeo.


Se sabe que perdonar no es necesariamente algo que hacemos por el otro. Es sobre todo un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

Aprender a perdonar tiene beneficios que impactan positivamente nuestro bienestar físico, emocional y espiritual.



Pero la importancia del perdón nos aporta muchos otros beneficios A continuación, te mostramos los más importantes:


  • Perdonar nos fortalece ya que nos devuelve el control de nuestra felicidad. Cuando nos aferramos al resentimiento, seguimos permitiendo que la persona o el hecho que nos ha lastimado tenga poder continuo sobre nuestras emociones. Perdonar es tomar la decisión de sentirnos bien.

  • Perdonar nos permite tener pensamientos más productivos y alegres que nos son útiles para desarrollar la creatividad y perseguir nuestras metas.

  • Las personas de cualquier edad que aprenden a pedir perdón y a perdonar, conseguirán sentirse mejor con ellas mismas y se convertirán en personas más sociables, con una mayor capacidad para aceptar y ser aceptados por los demás. En un estudio se encontró que los niños que recibían una disculpa y la aceptaban, inmediatamente continuaban jugando y eran propensos a tener actitudes agradables hacia sus compañeros a pesar de que poco antes les hubieran transgredido de algún modo.

  • Perdonar mejora nuestras relaciones y fortalece nuestra familia. El resentimiento es un sentimiento contrario al amor. Por tanto, el amor y el resentimiento no pueden ocupar al mismo tiempo nuestros corazones, construyendo muros en nuestras relaciones y generando sentimientos desagradables hacia los demás. Por el contrario, el perdón nos ayuda a crear vínculos significativos con las personas que nos rodean y aumenta el amor, la empatía y la compasión. De este modo, es esencial para mejorar la forma en la que nos relacionamos con el mundo.

  • Cuando perdonamos, abrimos la puerta para que otros nos perdonen. Si nosotros mostramos compasión ante los errores de los demás, es más probable que recibamos el mismo trato.


Así que ya lo sabemos: cultivar el perdón nos permite ser más positivos, sanar nuestros cuerpos y dirigir nuestras acciones hacia nuestras metas.

Como todo buen hábito el perdón es como un músculo, cuanto más pequeños aprendamos a practicarlo, más fuerte se volverá y formará parte de nuestro carácter. Hagamos del perdón un valor que caracterice a nuestras familias y la forma en la que nos relacionamos entre nosotros,

empezando por nuestro ejemplo como padres.



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