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Qué es lo que de verdad ayuda a tu hijo a ser más feliz



1. Aclarando conceptos: ¿Qué es la felicidad? ¿Podemos aprender a ser felices?

2. 10 recomendaciones que ayudarán a tu hijo a ser más feliz.

3. Esto es lo que no ayuda a tu hijo a ser feliz: Errores frecuentes.

4. Lo que puedes aprovechar para ti mismo y para convertirte en un modelo de felicidad.


Aclarando conceptos: ¿qué es la felicidad? ¿podemos aprender a ser felices?

Son muchas las familias que contactan con nuestra Fundación y nos consultan sobre cómo mejorar la crianza y educación de sus hijos. Algunas nos transmiten un propósito claro: que sus hijos sean capaces de llevar una vida acorde con sus valores y que consecuentemente se conviertan en personas más felices.

Nuestro equipo de psicólogas ha recogido información sobre este noble objetivo, rescatando de las últimas investigaciones sobre psicología y ciencia de la felicidad, algunas claves para lograr que niños y adolescentes crezcan en un entorno que les aporte equilibrio y felicidad.

¿En qué consiste realmente la felicidad? ¿Es posible, a través de gestos sencillos, educar personas felices? ¿cuál es el camino más adecuado para lograrlo?

Te animamos a que sigas leyendo este artículo para lograr desvelar las respuestas a estas y muchas otras cuestiones relacionadas con nuestro objetivo: ayudar a los hijos a encontrar la felicidad.


¿Qué es y qué no es la felicidad?

Nos parece sensato comenzar por aclarar este aspecto. Se trata de una cuestión muy relevante. Tanto que lleva en el pensamiento humano desde los inicios de la filosofía en Grecia. El propio Aristóteles procuró definir los atributos de la felicidad, relacionándola con las virtudes humanas y la buena conducta. Desde esa época hasta los pensadores más actuales, numerosos autores relevantes han intentado dilucidar sus claves. Martin Seligman, por ejemplo, habla de tres dimensiones de la felicidad: la vida gratificante, (necesidades básicas y placeres inmediatos), la buena vida (desarrollo personal de nuestra potencialidad) y la vida con sentido, (encontrar un propósito).

De esta conceptualización extraemos nuestra primera recomendación general para hacer un hijo feliz:

Ayudarle a encontrar un proyecto de vida que tenga significado, en el que sienta que contribuye a mejorar el mundo.

Si tu hijo es capaz, con tu ayuda, de encontrar una ocupación que le resulte placentera y que tenga que ver con sus puntos fuertes y destrezas, en realidad será posible que halle el elemento que contribuya a su felicidad.


¿Se puede aprender la felicidad?

La mayoría de nosotros estamos convencidos de la importancia de ser felices. El asunto es saber cómo alcanzar dicha felicidad. Actualmente se sabe que existen ciertos determinantes genéticos y factores externos que determinan nuestra grado de felicidad, un asunto que normalmente no podemos cambiar. Sin embargo, se ha demostrado que un alto porcentaje de lo que hacemos y de lo que nos lleva a ser más felices depende de nuestra actitud ante la vida, de lo que hacemos, de aquello en lo que nos esforzamos y realizamos con pasión.

Hoy en día se conoce que ser feliz comporta numerosas ventajas, tanto en la parte más física de nuestro organismo, (se mejora nuestra salud), como en el ámbito psicológico, (aportándonos estabilidad y equilibrio mental). Pero ¿somos capaces con los conocimientos actuales de decidir qué sucede antes? ¿Cuidar nuestra salud nos lleva a estar más felices o, por el contrario, ser más felices nos lleva a ser más saludables? Lo que sí que parece es que existe una relación muy estrecha entre ambos conceptos: felicidad y salud.


10 recomendaciones que ayudarán a tu hijo a ser más feliz


En este apartado analizaremos contigo algunas de las estrategias más eficaces para la crianza de hijos felices. Empecemos por algunos objetivos de la educación de los hijos que les pueden ayudar.


OBJETIVO 1: Aprender a gestionar sus emociones.

Uno de los aprendizajes más significativos que deberá ir adquiriendo a lo largo de su desarrollo es el de la gestión emocional. Los seres humanos experimentamos en ocasiones una montaña rusa sentimental, en las que se superponen emociones agradables y emociones desagradables, en ocasiones muy intensas. Los padres, como resultado de nuestro afán por consolarles y protegerles, podemos intentar equivocadamente animar a los hijos a que se muestren felices, pase lo que pase. ¿Te has descubierto a ti mismo diciendo “no llores”, “no pasa nada”, “anímate, no es para tanto”? Estas expresiones, la mayoría de las veces bien intencionadas, pueden entorpecer que tu hijo entienda que sentir emociones intensas negativas a veces es razonable , e impedir también que se dé permiso para ser un ser humano, imperfecto y vulnerable.

Paradójicamente, tu hijo puede ser una persona muy feliz si es capaz de superar la exigencia personal y social de estar siempre feliz.

Sus experiencias vitales le deberían enseñar a aceptar que no pasa nada por tener emociones desagradables. Esto no es sinónimo de imperfección, sino de humanidad. Entender que somos seres vulnerables supone aceptar que en ocasiones tendremos emociones diversas. Y eso no es imperfección, sino la vida misma. Aceptarlas y escuchar el mensaje que dichas emociones tienen para nosotros supone un triple aprendizaje: por un lado, entender qué es lo que nos quiere decir. Por otro, plantearse qué es lo que te está sugiriendo cambiar y, finalmente, conseguir regular dichas emociones.

Te sugerimos que ayudes a tu hijo a identificar las emociones dolorosas y que le acompañes en su aceptación, dándole seguridad psicológica y permitiendo que aprenda que no pasa nada por cometer errores y ser imperfecto. Tú mismo lo eres también como padre o madre. Muchas veces esas emociones son el primer paso para crecer y mejorar.


OBJETIVO 2: Ser capaz de estar en calma.


Esta es otro de los aprendizajes fundamentales para emprender el camino de la felicidad. Durante la infancia son muchas las enseñanzas que puedes transmitir a tu hijo en este camino a la tranquilidad. Cuando somos niños, somos mucho más capaces de estar ensimismados y concentrados!

Ayúdale a desarrollar esta capacidad para la atención plena. Que vea la necesidad y la importancia de no hacer mil cosas a la vez. Permite que se entrene en esta habilidad y la desarrolle. Para los niños, es más sencillo disfrutar de actividades agradables que les permitan “fluir”. Esta abstracción, además de desarrollar su creatividad, es una forma de meditar, que le ayuda a estar en el presente, con plena atención.



¿Cómo? Facilítale un entorno tranquilo y relajado. Dale la oportunidad de que juegue o lea sin interrupciones, que aprenda a disfrutar de actividades agradables en soledad. Deja que piense “en sus cosas”. Desde la calma los pensamientos se ven de otra manera. Consulta más recomendaciones en nuestra web y más abajo, en el apartado de hábitos saludables.

En familia, simplifica. Busca momentos de diversión tranquilos, que permitan a tu hijo aprender a valorar las pequeñas cosas. Hay muchos estudios que demuestran las grandes ventajas de estos momentos sosegados en beneficio del desarrollo de su capacidad de atención y creatividad. Por el contrario, las últimas investigaciones muestran los inconvenientes del “niño hiper-entretenido” en el desarrollo evolutivo. Vargas-Llosa, además, advierte de los peligros de “la civilización del espectáculo”, aquella en la que la búsqueda del entretenimiento y la evitación de lo que nos perturba puede tener nefastas consecuencias para cualquier persona. Por todo ello, parece interesante programar actividades de ocio tranquilo ¡e incluso tiempo para no hacer nada!