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¿Qué entendemos por gratitud?


Este artículo es el primero de una serie que trata el tema de la gratitud. Nuestro objetivo es poder brindarte una guía en la que encuentres respuesta a las preguntas que te pueden surgir a la hora de educar en este valor, pautas sobre cómo cultivarlo y recursos prácticos en los que te puedes apoyar.

1. ¿Qué entendemos por gratitud? (estás aquí)

2. ¿Cómo educar en gratitud desde el ejemplo?

3. Gratitud: Propuestas prácticas para menores de 6 años

4. Gratitud: Propuestas prácticas para niños de 6 a 12 años

5. Gratitud: Propuestas prácticas para adolescentes

Si te interesa puedes descargarte la Guía Completa o leer cada uno de los artículos.

En nuestro día a día, es fácil que pasemos por alto los regalos que la vida nos hace porque estamos expuestos a cientos de distracciones. El móvil, el estrés, las mil actividades que queremos abarcar… Muchos adultos vamos por la vida con la mente ocupada y corremos el peligro de perdernos un sinfín de cosas maravillosas que cada día ocurren.

La gratitud es un antídoto ante esta tendencia. Rescatamos las palabras de Carmen Serrat- Valera (2010) y definimos la gratitud como: “una actitud general que no se limita al hecho de agradecer de vez en cuando lo que nos dan o lo que ocurre. La gratitud es una forma de ver todo lo que la vida nos ofrece y contemplar todo lo cotidiano con asombro y apreciación y que nos ayuda a ser más felices y no anestesiarnos ante los milagros que acontecen de cada día”.

¿Por qué es importante practicar la gratitud?

Son muchos los estudios que sugieren que la gratitud juega un importante papel en el bienestar de los jóvenes. Por ejemplo, un estudio reciente concluye que los adolescentes (11-13 años) que se muestran agradecidos en comparación con los menos agradecidos, son más felices y optimistas,tienen mejor apoyo social, están más satisfechos en el colegio, con la familia, en la sociedad, con los amigos y con ellos mismos.

Estos estudios confirmaron también que los adolescentes mayores (14-19 años) están más satisfechos con sus vidas, utilizan sus fortalezas para mejorar la sociedad, están más comprometidos en sus obligaciones y aficiones, son menos envidiosos, presentan menores índices depresión y son menos materialistas.

Pero las investigaciones no sólo se han centrado en estudiar a los más jóvenes, también lo han hecho de forma general y han llegado a estas interesantes conclusiones.

- Nos hace más felices. La gratitud es uno de los métodos más infalibles para aumentar la felicidad porque genera sentimientos como la dicha, el optimismo o el entusiasmo. Además, bloquea emociones negativas y tóxicas como la envidia o el resentimiento. Esto es posible porque la gratitud y las emociones que produce son incompatibles con las emociones negativas que mencionamos, ¡no puedes experimentarlas ala vez!

- Mantiene nuestra salud. Se ha comprobado que la gratitud fortalece el sistema inmunológico, reduce la presión cardíaca y reduce molestias físicas asociadas a la enfermedad. También se ha demostrado que mejora la calidad del sueño y por eso se produce un aumento de la energía y salud.

- Mejora nuestra calidad de vida. Para experimentar la gratitud tenemos que vivir enfocados en el presente y esto nos permite apreciar lo bueno que la vida nos ofrece. Valoramos más las cosas y contribuye a tener una postura más activa y constructiva ante la vida. Además, cuando vemos la vida con los ojos de la abundancia, mejora nuestra autoestima y nos sentimos más queridos.

- Enriquece nuestras relaciones. La gratitud es ingrediente esencial en el perdón, la compasión o la generosidad. Estas emociones son elementos muy importantes para que nuestras relaciones sean satisfactorias y fuentes de apoyo y protección. Se ha observado que las personas agradecidas suelen tener más facilidad para resolver conflictos de modo respetuoso y empático.

- Somos más generosos. Cuando nos sentimos agradecidos somos más propensos a hacer cosas buenas por los demás.

En la Universidad de Yale se llevó a cabo un estudio para comprobar si también ocurría esto en los niños pequeños. Formaron dos grupos de niños entre 4 y 8 años a los que se les regaló un peluche. A la mitad seles dijo que se lo había regalado otro niño y a la otra mitad que se lo había regalado una universidad (algo abstracto para ellos). Luego se les dio un montón de caramelos que podían compartir con los demás o por el contrario, no hacerlo. El resultado fue que los niños que habían recibido el regalo de otra persona eran más propensos a compartir sus caramelos que los que lo habían recibido de una entidad a la que era difícil “ponerle cara”. Y también se comprobó que los niños eran más generosos a partir de los 6 o 7 años, ¡a los más pequeños les costó mucho compartir sus caramelos!

- La gratitud es un antídoto contra el estrés. Las prisas, el ritmo de vida enloquecedor que la sociedad actual nos impone, nos impide darnos cuenta del milagro de la naturaleza. ¿Cuántas veces tomamos consciencia y agradecemos un día de sol, la hermosa luz de nuestras ciudades mediterráneas, el azul del cielo?

- Somos más cuidadosos con el medio ambiente. No damos por hecho nada sino que valoramos cada cosa que la naturaleza y el medio nos ofrece. El aire que respiramos, los océanos limpios, la diversidad de animales y plantas…

Como puedes observar son muchas las ventajas que tiene practicar la gratitud. Merece la pena poner un poco más de atención en todos estos regalos y sentirnos dichosos por ellos. Pero no te creas nada, practica la gratitud y compruébalo por ti mismo.

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