¿Cómo cultivar y ser ejemplo de gratitud como padre o madre?

Actualizado: 10 de jul de 2020


En el artículo "¿Qué entendemos por gratitud?" hemos hablado sobre cómo la gratitud juega un importante papel en el bienestar de los jóvenes. En este artículo te daremos las pautas generales que necesitas comenzar a aplicar como padre o madre para servir de ejemplo en su educación.

Desde que somos pequeños nos educan para dar las gracias al otro cuando nos hace un regalo o tiene un buen gesto con nosotros. Aprendemos a agradecer automáticamente y como una regla social. Pero, ¿cuántas veces agradecemos las pequeñas cosas buenas que nos suceden en el día a día? ¿Realmente experimentamos la gratitud?

Ver la vida con los ojos de la abundancia, siendo conscientes de todo lo que tenemos, está estrechamente relacionado con la felicidad. Por eso, cuando nos paramos a valorar lo que la vida nos ha regalado estamos cableando nuestro cerebro para ser feliz.

Párate a pensar por unos minutos el tiempo que pasas al día quejándote de lo que no va bien, de que los niños no te obedecen, del frío o calor que hace, de los atascos de la mañana o del ruido que hacen los vecinos. Mucho ¿verdad?

Piensa ahora en el tiempo que dedicas al día a dar gracias por el agua potable que sale de tu grifo, por saber leer para comprender estas palabras, por tener un techo bajo el que dormir, por poder poner algo de comida en la mesa. Quizás pienses que estás cosas son muy básicas, que casi todo el mundo puede disfrutar de estas pequeñas comodidades, pero nada más lejos de la realidad.

Hay millones de personas en el mundo que tienen que recorrer kilómetros para tener agua o que pasan días enteros sin llevarse nada a la boca. Y no tenemos que irnos al “Tercer Mundo”, a tu alrededor, en tu ciudad e incluso en tu barrio, puede que haya personas que te envidien por haber tenido la suerte de formar una familia, porque pareces más sano que enfermo o por poder poner la calefacción en invierno.

Tienes la oportunidad de abandonar la rutina de las quejas para sustituirla por las de la gratitud. Estas son algunas formas de conseguirlo:

1. Sé un modelo de gratitud

Expresar gratitud a través de palabras, escritura y pequeños regalos o actos son maneras de enseñar a los niños a ser agradecido. Si ven que lo haces deforma frecuente y natural, te imitarán y comenzarán a expresar la gratitud abiertamente. Serán conscientes de la cantidad de cosas por las que pueden estar agradecidos y se sentirán mucho más satisfechos con sus vidas.

2. Pasa tiempo con ellos

Los niños, y aunque no lo parezca también los adolescentes, están deseando pasar tiempo con los padres. Durante estos ratos podéis cocinar juntos, aprender algo nuevo, contar anécdotas o practicar algún deporte.Cualquier actividad que se te ocurra puede ser un buen instrumento para transmitir valores como la empatía, generosidad o el amor, todos ellos tremendamente importantes para el desarrollo de la gratitud y el comportamiento moral.

3. Utiliza las tareas domésticas

Como ya se ha hablado en más de una ocasión, el reparto de las tareas domésticas puede ser muy didáctico. Es un ejemplo claro de cómo lo que hace uno (la comida, pasear al perro, ordenar la casa…) repercute positivamente en los demás y desde luego, es algo por lo que estar agradecidos.

4. Dar sin esperar recibir

No es raro que nuestros hijos asuman que todo lo que hacen por los demás tiene que estar recompensado de alguna manera (aumento de la paga,comprar algún capricho, puntos…) Es importante enseñarles que no todo está “remunerado” pero que de igual manera, podemos recibir el premio intrínseco de sentirnos bien y agradecidos. Aprenderán a valorar la gratitud de los demás como el mejor pago a su comportamiento.

5. Redescubre momentos gratificantes

Otra forma de hacer florecer la gratitud es sacando de tu memoria cosas que en su día fueron positivas para ti, que te impactaron y por lo que te sientes agradecido. El día que nacieron tus hijos, el día que alguien te tendió su mano cuando lo necesitabas…

6. Regodéate en lo bueno que te ocurre

Se ha comprobado que cuando nos ocurren cosas buenas, no solemos sacarle todo el provecho que podríamos y eso en ocasiones nos conduce ano experimentar tanta gratitud como sería esperable. Te animamos a que cuando algo bueno ocurra tomes fotografías mentales, des las gracias, te felicites a ti mismo si es resultado de tu esfuerzo, agudices tus sentidos oque vivas el momento y lo disfrutes plenamente.