¿Cómo educar en la espiritualidad desde el ejemplo?

Actualizado: 2 de jul de 2020


Como vimos en el primer artículo de esta serie "¿Qué entendemos por espiritualidad y por qué es importante?" es un valor que contribuye a contextualizar nuestro comportamiento, a trascender de nuestra individualidad para ser capaces de observar nuestro entorno de manera desinteresada y poder actuar conforme a nuestros valores. Sería adecuado comenzar a inculcar la espiritualidad a nuestros hijos desde pequeños. A continuación te explicamos cómo hacerlo.

Muchas familias se preguntan cuándo debemos empezar a educar a los niños en la espiritualidad. Resulta evidente, como veremos a lo largo de la guía, que los niños son seres espirituales desde que nacen. Cuando somos niños tenemos un mundo espiritual muy rico que perdemos a medida que vamos creciendo si no se nos estimula de forma correcta. Se trata de un tema poco investigado en la psicología clásica, aunque muchos estudios actuales demuestran que ya nacemos con una vida espiritual muy desarrollada. La interioridad es una capacidad innata a los seres humanos.

Los niños, desde bien pequeños, se plantean el sentido de la existencia humana, muestran interés por el ciclo de la vida, por nuestra naturaleza y orígenes, así como por la naturaleza del resto de seres vivos. Se sorprenden con todo ello y muestran una gran apertura hacia el misterio y el aprendizaje. De forma muy natural son capaces de cuestionarse sobre el“por qué o cómo” de las cosas. Muchos de ellos tienen profundas experiencias espirituales, en las que posteriormente asentarán su vida espiritual. Estas cualidades, que tanto tienen que ver con su propio desarrollo personal, pueden y deben ser estimuladas por los adultos,contribuyendo así a su crecimiento cognitivo, creativo y espiritual.

¿Recuerdas algunas de tus momentos más espirituales de la infancia? ¿Cómo cultivabas entonces tu espiritualidad?

Entrenarles tempranamente y alentar la vida espiritual de los niños supone contribuir a su desarrollo cognitivo, creativo y espiritual. Es, además, una oportunidad para redescubrir nuestra propia faceta espiritual, dotando de sentido a nuestra vida, ahora como familia. Como padres tenemos muchas herramientas para influir en la educación delos hijos y para transmitirles nuestros valores y principios. Es maravilloso ver cómo los hijos nos imitan y piensan como nosotros en aspectos relevantes,principalmente en las edades más tempranas. Nuestro ejemplo, puede ser una gran varita mágica para transmitirles nuestros valores y principios y esa oportunidad la debemos aprovechar.

Estos son algunos consejos:

✓ Cuida tu propia espiritualidad. Plantéate objetivos personales que te orienten hacia una mayor paz interior y un crecimiento personal.

✓ Cultiva tus propósitos. Analiza qué ámbitos puedes mejorar para sentirtemás realizado y vivir con plenitud.

✓ Educa desde el ejemplo. Practica la espiritualidad en tu vida cotidiana:haz meditación, da “paseos mudos” por la naturaleza, lee obras inspiradoras sobre filosofía o personajes ilustres, reflexiona sobre el mundo y su sentido adoptando una visión crítica y filosófica.

✓ Habla con tu hijo sobre vuestros valores familiares. Hazlo desde una actitud humana, con humildad, mostrándoles tus deseos e intenciones para actuar conforme a tus planes y propósitos. Explícale cuáles son tus prioridades, invitándole a que exponga las suyas propias y vaya madurándolas poco a poco.

✓ Promueve la austeridad. La persecución de bienes materiales como única fuente de felicidad personal dificulta el desarrollo de la inteligencia espiritual y hace caer a los hijos en el consumismo. Un consumo educado y moderado evitará que los niños se sientan vacíos cuando no consigan tener los objetos que desean. Conseguirás que su felicidad se traslade a aspectos más relacionados con su mundo interior y sus valores. Puedes consultar nuestra guía específica sobre el valor de la austeridad para encontrar consejos más concretos para este valor. Añadir enlace a austeridad.

✓ Huye de la superficialidad de los medios de comunicación y de las preocupaciones banales vida cotidiana en general. Enseña a tu hijo a analizar las situaciones con criterio, animándole a profundizar en lo importante.

✓ Fomenta el encuentro con uno mismo. Muchas veces los niños no tienen tiempo de cultivar su espiritualidad. Procura no saturar los horarios de tu hijo con obligaciones y actividades. Elige actividades que inviten ala escucha interior, huyendo de la aceleración e hipersaturación del día adía. Es importante disponer de tiempo para reflexionar y dedicar tiempo ala interioridad: escribir, pintar, pensar… Dedica espacios en familia para silencio, la tranquilidad y (¿por qué no?) para la soledad.

✓ Educa a tu hijo en resiliencia. Permite que se enfrente a pequeños retos y desafíos que le hagan comprender que la vida no es siempre superficial. Ayúdale a madurar y a mejorar en el proceso de tomar decisiones.

✓ Muéstrate como un modelo de tranquilidad. Si actúas con nerviosismo e impaciencia delante de tus hijos verás que estas actitudes son elevadamente contagiosas… pero también lo es la tranquilidad. Si te muestras ante tus hijos como un modelo de tranquilidad puedes llegar a contagiarles de tu actitud, ayudándoles a regularse. Mira en el recuadro nuestras sugerenc