Día del Padre: cómo ser un buen padre sin necesidad de ser perfecto
- hace 10 horas
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Ser buen padre (o madre) no significa hacerlo perfecto, sino desarrollar fortalezas humanas que sostienen la relación con los hijos a lo largo del tiempo. La buena noticia es que todas se pueden entrenar, como un músculo . Te las explicamos de forma clara, con ideas prácticas para cultivarlas en el día a día.

Mostrar amor incondicional (seguridad emocional)
¿Qué significa?
Que el niño se sienta querido: “Valgo por quien soy, no por lo que hago”. Es la base de la autoestima y del apego seguro.
Lo que no significa consentirle y permitirle todo
¿Cómo hacerlo?
Separa siempre la conducta de la persona: “Esto que has hecho no está bien”. No debes descalificar a tu hijo como persona “eres un vago”.
Mostrar afecto siempre que le corrijas, pero manteniendo las normas y límites.
Decir explícitamente: “Te quiero, aunque esté enfadado contigo”.
Se nota cuando…El niño se atreve a equivocarse sin miedo a perder el cariño.
Presencia real (atención plena)
¿Qué es?
No es estar mucho tiempo, sino estar de verdad.
Cómo se desarrolla
Intenta pasar tiempo todos los días aunque sean 10-15 minutos con tu hijo, con cada uno de ellos. Sabemos que no es fácil, pero es importante.
Cuando estés con tu hijo mantén el móvil apagado y fuera de la vista, tanto cuando tu hablas con él cuando tu hijo habla.
Adquiere el hábito de escucharle sin interrumpir ni tratar de buscar la solución enseguida.
Ejercicio sencillo
Cada día dedica un tiempo a hablar con él no solo de las rutinas (colegio, deberes) sino de temas que le enseñen a pensar “¿Qué ha sido lo mejor y lo más difícil de hoy?” .
Importancia de la coherencia y estabilidad
¿Qué significa?
Un comportamiento coherente entre lo que se dice y se hace, con unas normas y límites adecuados, a la vez que estables (que se mantienen con regularidad), ayuda a tu hijo a saber lo que puede hacer y prever lo que puede esperar y encontrar en su entorno y le proporciona seguridad emocional.
Ten cuidado de no comportarte en función del cansancio o de tu humor, lo que puede llevar a que unos días haya normas y otros se relajan en función del estado de ánimo. Esto puede llevar al niño al desconcierto y la desorientación.
¿Cómo hacerlo?
Pocas normas pero claras y sostenidas en el tiempo.
Acordadas entre los padres y compartidas con otros adultos con los que se relaciona el menor (abuelos, cuidadores) siempre que sea posible.
Cuando te falle la coherencia es importante reconocer los errores propios y dar una explicación . “Perdóname pero me equivoqué”).
Clave importante
La coherencia no es rigidez, es fiabilidad.
Cultivar una autoridad serena y firme pero amorosa.
¿Qué significa?
Es la capacidad de guiar con afecto y sin gritar ni someter, ni humillar.
¿Cómo se desarrolla?
Es muy importante establecer las normas por anticipado y en un ambiente sereno antes que se produzca el conflicto.
El niño y adolescente debe experimentar las consecuencias naturales de su comportamiento. Si no cuida sus cosas y se rompen, no se le compran otras o si dispone de una hucha y es algo necesario debe colaborar a su reposición. Esto no es un castigo, es una consecuencia lógica que le ayuda a aprender.
Es importante mantener los límites aunque el niño proteste. “Entiendo que no te guste, y aun así esto es lo que hemos acordado.”
Las reuniones familiares, son un entorno adecuado donde establecer normas, explicar su razón y ayudar a aceptarlas.
Desarrollar la paciencia y el autocontrol emocional
¿Qué es?
Saber aceptar el malestar del niño sin dejarse desbordar por él..
¿Cómo se desarrolla?
Hacer una pausa antes de responder y recordarte cuál es tu objetivo. Tu eres el padre y tu hijo está en proceso de maduración. Te puede ayudar respirar profundamente, contar hasta 10 antes de responder, recordarte cuál es tu objetivo: educar , hacer de modelo y no descargar emociones.
Si pierdes los nervios, no te maltrates a ti mismo, aprende de la situación y pide perdón.
Es muy importante un estilo de vida saludable: hacer ejercicio, dormir y cuidaros: la paciencia se agota con el cansancio. Técnicas para practicar juntos (relajación, mindfulness son de gran ayuda).
Los grupos de autoayuda matrimonial en las parroquias, en el colegio o con un grupo de amigos, con el acompañamiento de un mediador son de gran ayuda.
Con tu paciencia y autocontrol emocional estás transmitiendo: “No soy perfecto, pero sé pedir perdón y aprender de los errores”.
Actitud importantísima para desarrollar inteligencia emocional.
Importancia de educar en valores
¿Qué significa?
No solo corregir conductas, sino formar personas.
Cómo se desarrolla
Preguntate: “¿Qué tipo de personas quiero hacer de mis hijos?¿Qué quiero que aprenda de esta situación?”
Hablad los padres sobre ello y tratar de llegar a conclusiones.
Explica el porqué de las normas siempre que sea necesario.
Sed un ejemplo de los valores y predicarlos con vuestro comportamiento. El ejemplo es mucho más eficaz que mil discursos.
Confía en tu hijo y en la capacidad que todos tenemos para desarrollarnos
¿Qué significa?
Confía en el inmenso potencial que tu hijo tiene, fíjate en todo lo positivo y no te olvides de reconocerlo y evita centrarte en los fallos.
¿Cómo se desarrolla?
Fíjate sobre todo en los avances, por pequeños que sean y confía en su capacidad de mejorar .
Evita las etiquetas (“siempre”, “nunca”, “eres así”).
Transmítele la confianza que tienes: “Tu puedes, eres capaz…
Los hijos tienden a convertirse en aquello que sienten que sus padres esperan de ellos.
Cultiva la humildad y el aprendizaje continuo
¿Qué significa?
Aceptar que criar es un proceso, que puedes aprender y crecer con ello, y que necesitas formarte.
Cómo se desarrolla
Lee, pregunta, reflexiona. Comparte con un grupo de padres tus valores y tus propósitos. Suele ser gran ayuda.
Ten en cuenta que cada hijo es distinto y que cada edad requiere cosas diferentes.
Pide ayuda cuando hace falta a personas con criterios educativos y valores. Es un camino muy fructífero, consolador y sumamente ilustrativo.
Una idea muy importante
Un buen padre no es el que nunca falla, sino el que:
Ama sin condiciones.
Pone límites con respeto, pero firmes y estables.
Pide perdón y aprende cuando se equivoca.
Y no deja de aprender y crecer junto a sus hijos.







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