¿GESTIONAS BIEN TUS EMOCIONES EN TU RELACIÓN DE PAREJA?
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Importancia de la gestión emocional y cómo conseguirlo

La gestión emocional en las relaciones de pareja es clave para que el vínculo sea sano, estable y satisfactorio. Consiste en reconocer, entender, gestionar y comunicar lo que sentimos sin dañar al otro ni a nosotros mismos. También implica ser capaz de empatizar, validar, escuchar y contribuir a que tu pareja sea capaz de gestionar correctamente sus emociones.
Como veremos a lo largo del artículo, no es cuestión de no sentir emociones difíciles sino de ser capaz de afrontarlas de la mejor forma posible.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE UNA CORRECTA GESTIÓN EMOCIONAL EN PAREJA?
Seguridad emocional y apego sano
Cuando ambas personas saben identificar y expresar lo que sienten, la relación se convierte en un espacio seguro y emocionalmente sano.
Desaparece la necesidad de controlar, no hay miedo a ser abandonado o rechazado por ser uno mismo, hay mayor estabilidad y se reduce mucho la dependencia o conductas evitativas.
Comunicación profunda y sincera
La gestión emocional permite hablar de temas difíciles sin deteriorar el vínculo, favoreciendo la intimidad emocional.
Cuando hay una correcta gestión emocional, se pueden expresar necesidades, establecer límites, se evitan los malos entendidos y la conversación fluye con naturalidad. Se puede hablar con apertura y transparencia sin miedo a ser juzgado o invalidado.
Conflictos como medio para fortalecer la relación
Cuando las parejas son emocionalmente competentes, no se evitan los conflictos. Los problemas se resuelven de manera pacífica y respetuosa, se aprende de los errores y las discrepancias contribuyen al crecimiento de la relación.
Ser capaces de gestionar correctamente las emociones, aporta seguridad y solidez por lo que el conflicto deja de ser una amenaza y se convierte en un medio para crecer y evolucionar.
Además, el desarrollo de inteligencia emocional compartida ayuda a reconocer patrones problemáticos y darles solución, regular emociones intensas con mayor facilidad y apoyarse en momentos difíciles. Todo esto favorece la sensación de un nosotros como equipo.
Mayor intimidad emocional y afectiva
Para que exista intimidad, en cualquiera de sus variantes, es importante que exista una comprensión emocional. Esto favorece sentirse más cerca del otro y la confianza y la conexión aumentan considerablemente.
La conexión emocional profunda que deriva de la gestión adecuada de las emociones, contribuye enormemente a la intimidad.
Bienestar psicológico individual
Ser capaz de gestionar las emociones es esencial para sentirse bien. Las personas que logran hacerlo, sienten menos emociones difíciles, tienen una autoestima saneada y no dependen emocionalmente de su pareja.
Estar bien con uno mismo y ser capaz de gestionar los problemas y emociones dan lugar a ver a la pareja como un apoyo más que como una persona “sin la que no se puede vivir”. No se genera una relación de dependencia sino un vínculo seguro y de apoyo.
Relación más duradera y consciente
Las parejas con buena gestión emocional toman decisiones desde la calma, afrontan cambios vitales con mayor madurez y fortaleza y renuevan su compromiso con el convencimiento de que estar juntos les hace mejores.
Prevención de dinámicas tóxicas
Gestionar emociones correctamente evita conductas manipulativas, chantajes, violencia, repetición del ciclo ruptura- reconciliación.
Cuando hay una correcta gestión emocional, se escucha, se valida, se habla de emociones y no de errores del otro. Se busca el acuerdo y no ver quien lleva la razón.
PASOS PARA UNA CORRECTA GESTIÓN EMOCIONAL EN PAREJA
Empieza por ti
No se puede dar lo que no se tiene. Antes de plantearte gestionar las emociones en la pareja, tienes que saber qué sientes y por qué.
Pon nombre a tus emociones (enfado, miedo, tristeza, frustración…).
Pregúntate: ¿Esto viene de ahora o de algo anterior? ¿Lo que siento está desencadenado por la realidad o por mis pensamientos/lo que me dice mi mente?
No tengas prisa en abordar el tema. Conecta primero con tus emociones y pensamientos para entender cómo te sientes y por qué. De esta manera podrás transmitir mucho mejor lo que ocurre y podrás gestionar de manera mucho más eficaz lo que sientes.
Comunicación honesta, pero desde el respeto
La gestión emocional dentro de la pareja requiere que se comunique bien lo que está ocurriendo. Te recomendamos que seas claro y conciso. En ocasiones hablar mucho o dar demasiadas vueltas, contribuye a que el mensaje no llegue bien.
Usa mensajes en primera persona: “Yo me siento…” vs. “Tú siempre…”. “Me está pasando…” vs. “Me haces sentir…”
Evita:
Reproches. Sacar cosas del pasado, aunque sea para ejemplificar, no suele tener gran utilidad. Suelen ser vividos como ataques por lo que la persona que los recibe, se pone en “modo lucha” para defenderse.
Sarcasmo. Tampoco son beneficiosas las pullas o los dobles sentidos ya que se considera una comunicación agresiva y puede generar mucha tensión.
Generalizaciones. Por otro lado, palabras como “siempre”, “nunca”, “todo”, “nada” … suelen recibirse muy mal. Lo cierto es que cuando generalizamos, solemos faltar a la verdad y nos alejamos de la realidad. Es mejor centrarse en el evento concreto e intentar resolverlo.
Como decíamos anteriormente, habla cuando estés calmado, no en pleno pico emocional. Si lo haces cuando la emoción es muy intensa, probablemente la propia emoción te “arrastre” y no puedas aplicar ninguna de estas recomendaciones.
Escucha con todos los sentidos
Una de las mejores maneras de contribuir a la gestión emocional en pareja, es la escucha activa. Cuando nos sentimos escuchados, nos apaciguamos. Las resistencias caen y nos sentimos seguros para mostrarnos tal y como somos. Escuchar no es esperar tu turno para responder, es mostrar interés, cercanía y captar el mensaje y emociones que la otra persona tiene. Algunas ideas para hacerlo:
No interrumpas. Cuanto mejor pueda expresarse, mejor podrás entender lo que ocurre y mejor podréis afrontarlo.
No minimices lo que el otro siente y valídale. “Entiendo que te sientas así” o “Veo que esto es complicado para ti”
Pregunta para comprender, no para lleva razón. “¿Me puedes explicar esto para poder entenderte mejor?”, “¿Qué esperas de mi en el futuro si esto vuelve a ocurrir?” …
Puedes encontrar más información sobre cómo escuchar aquí.
Acepta vuestras diferencias
Ambos tenéis vuestras formas de pensar, sentir y reaccionar. No siempre lo haréis de la misma manera o al mismo tiempo. Esto no es un problema siempre y cuando lo gestionéis correctamente. Cómo conseguirlo:
Evita imponer tu forma de sentir. Las emociones no se deben cuestionar o censurar. Si tu pareja ha expresado alguna emoción, responde validando (“Veo que esto te ha hecho sentir…”, “Percibo que estas enfadado…”) Quizás tú no lo veas de la misma manera o sientas algo diferente, pero es importante favorecer ese espacio en el que cada uno os sintáis libres de expresar cómo os sentir sin tener miedo a ser censurado.
Practica la empatía: ¿Cómo se ve esto desde su lugar? La empatía también nos ayuda a aceptar las diferencias. Ser capaz de ponernos en el lugar del otro, contribuye a que haya un mejor entendimiento y una conexión mayor. Si predomina el juicio y la crítica es probable que aumente el distanciamiento.
Las diferencias no son amenazas, son información. Esta idea es importante interiorizarla. Las diferencias no son malas, e incluso nos pueden enriquecer. Cada uno tiene derecho a ver las cosas de una manera, la cuestión es ser capaz de transmitirlo y de recibirlo de tal forma que no nos dañe ni nos distancie.
Gestión emocional conjunta
A lo largo de la conversación, pueden intensificarse las emociones. Aunque intentemos mantener la calma, no siempre será posible por lo que te animamos a que sigas estos consejos:
Si la discusión sube de tono o alguna de las partes se siente incómodo o abrumado, hacer una pausa. Hablar cuando no se está preparado para hacerlo, puede ser contraproducente. Hay algunos temas que requerirán más de una conversación.
Una señal que ayude a parar. En la línea de lo anterior, una estrategia útil es establecer una palabra o señal que ayude a parar. Antes de hacerse daño, es mejor cortar la conversación. Con anterioridad podéis consensuar una palabra y si es un poco absurda mejor, esto ayuda a bajar la tensión mucho (bombilla, , rojo…)
El contacto físico puede ayudar. Un abrazo, una caricia, mantenerse “piel con piel”. Aunque sean temas complicados, no tiene que haber una distancia. El contacto físico, siempre que ambas partes estén de acuerdo, es una buena forma de calmar emociones y de sentirse en un lugar seguro.
También es importante establecer acuerdos emocionales de antemano. ¿Qué necesitamos cuando estamos mal?, ¿Cuáles son nuestros límites y qué consideramos líneas rojas?, ¿Cómo podemos pedir apoyo sin atacar?
Aprende a gestionar los conflictos
Los conflictos forman parte del día a día. Son normales, sanos e inevitables. La clave está en cómo los gestionamos. En ocasiones, se le tiene miedo al conflicto por las consecuencias que tiene (gritos, reproches, tensiones, malhumor…) pero en realidad un conflicto bien gestionado, no tiene consecuencias negativas, todo lo contrario. Se solucionan problemas, se llega a acuerdos, aumenta la conexión, nos sentimos seguros en la relación… La idea es: el conflicto es normal, lo problemático es cómo se maneja. Algunas claves cuando aparece el conflicto:
Ver el conflicto como algo que nos une y no que nos separa. Tener una discrepancia en un momento determinado puede ayudarnos a evolucionar. Para que la relación funcione, es importante que las dos partes estén bien. Si uno está mal, lo mejor es hablarlo para encontrar soluciones.
Mejor no sacar los temas del pasado. La única excepción es que sean temas no resueltos, que sigan dando problemas en el presente. Pregúntate: ¿Qué utilidad tiene sacar esto en este momento? Si no tiene ninguna, déjalo pasar.
Buscar soluciones concretas. Una vez que el conflicto está sobre la mesa, no es momento de buscar culpables sino soluciones.
Lo positivo, siempre presente
Cuando en una relación no se reconoce lo que va bien, puede instalarse una sensación constante de frustración, apatía o tristeza. Los problemas hay que hablarlos y solucionarlos, pero también hay que hablar y remarcar las cosas que van bien. Os animamos a que haya espacio a la gratitud, el reconocimiento, hablar de las cosas que os gustan del otro, de lo que va bien, celebrar los retos que superáis, cuidar la relación desde el amor…
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Pide ayuda
No siempre se pueden resolver los problemas, sobre todo cuando ya están enquistados o hay dinámicas muy instauradas. En ocasiones, la ayuda de un tercero ayuda a mediar y a plantear las cosas desde otros prismas.
En este artículo te hemos expuesto las bases para conseguir una correcta gestión emocional. No obstante, hay consideraciones particulares para cada emoción y también es muy importante tener habilidades y estrategias de comunicación eficaces. Te animamos a que visites la sección “Matrimonio y pareja” de nuestra web, donde encontrarás contenido muy útil.







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