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Nuestros adolescentes y el vapeo: la nueva epidemia, una amenaza silenciosa, el peligro disfrazado de colores y sabores.

  • 28 may.
  • 6 min de lectura

La responsabilidad de las autoridades sanitarias y los intereses comerciales.  El papel que podéis  jugar los padres. 


En el Día Internacional sin Tabaco volvemos a retomar este tema, no para asustaros sino para que toméis conciencia de la gravedad del problema y para ver qué podemos hacer por esta epidemia como padres y cómo exigir una respuesta más eficaz por parte de nuestros gestores sanitarios.


joven diciendo no al tabaco

En nuestro anterior artículo, que te recomendamos vuelvas a leer


 ¿Qué sabes sobre el vapeo?, te ofrecimos información sobre el vapeo, qué es un cigarrillo electrónico y sus consecuencias para la salud de vuestros hijos y cómo hablar con tus hijos sobre este tema.


En vísperas del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra cada 31 de mayo, los expertos en cáncer de pulmón han recordado que éste es el cáncer más letal de todos y ha superado a las enfermedades cardiovasculares como principal causa de muerte en España, y que es un tumor prevenible, pues el 80 % está provocado por el tabaco.

Cada año se diagnostican 35.000 nuevos casos y mueren 23.500 personas por este cáncer.


Sin ánimo de asustaros, pero si con el propósito de ayudaros a intervenir y prevenir este problema en vuestros hijos os volvemos a hablar de este tema en nuestra página.


Si bien el consumo de tabaco ha descendido, no así el de los vapeadores.



Los adolescentes españoles son los que más vapean de toda Europa, una práctica que se esconde bajo una apariencia inocua, aunque puede producir daños graves a los pulmones, también de los más jóvenes.



Virginia Calvo, oncóloga médica del Hospital Puerta de Hierro, ha mostrado su inquietud por la dificultad de hacer llegar las políticas habituales en materia antitabáquica a este colectivo, que se nutre fundamentalmente de redes sociales, en las que los cigarrillos electrónicos se les presenta bajo una falsa sensación de seguridad.


Se ha celebrado un concurso No dejes que el tabaco entre en tu vida: Final Alternativo, dirigidos a estudiantes de 12 a 16 años.

El primer premio ha recaído en el Colegio El Ave María de Albacete por el vídeo No te dejes engañar, que acumula ya más de 25.000 reproducciones, en el que los chicos advierten de los riesgos del tabaco y animan a no dejarse llevar por mensajes engañosos. 


Estas son algunas cosas que dicen


«Son basura», dice uno de los ganadores, Alfonso, que quiere dejar claro a sus compañeros que si fuman y vapean «pronto os vais a morir».

«El cigarrillo es más impactante, pero los vaper te los pintan de colores y con sabor a frutas»,


«La mayoría de la gente de mi edad, dice Miranda, tiene vapers de varios sabores y se la pasan vapeando por todos lados». «La verdad es que no lo entiendo porque te puede llevar a problemas de salud serios a largo plazo», añade.


Vapear puede producir daño pulmonar agudo grave incluso en jóvenes sin patologías previas; entre sus efectos descritos, se encuentran la inflamación crónica, estrés oxidativo, disfunción epitelial, neumonitis aguda, daño alveolar difuso y un mayor riesgo de infecciones respiratorias.

Además, su uso podría favorecer procesos de fibrosis y remodelado pulmonar, han recordado los oncólogos.


¿Qué hacen los responsables de la sanidad pública para controlar la epidemia del vapeo entre nuestros adolescentes?


La sanidad pública y las instituciones de salud tienen una enorme responsabilidad en la prevención y control de la epidemia de vapeo entre adolescentes, porque no estamos ante una simple “moda”, sino ante un problema de salud pública con implicaciones neurológicas, psicológicas, educativas y sociales.

Algunas de sus principales responsabilidades serían:


  1. Informar con claridad y honestidad


    Muchos adolescentes creen que vapear:

    • “no es peligroso” 

    • “solo es vapor” 

    • “no engancha” 

    • “es mejor que fumar” 


    Sin embargo, la evidencia científica muestra que:

    • la nicotina altera el cerebro adolescente, 

    • aumenta el riesgo de adicción, 

    • afecta a la atención y al control emocional, 

    • y puede facilitar posteriormente el consumo de tabaco u otras sustancias. 


    La sanidad pública debería desarrollar campañas similares a las que se hicieron contra el tabaco, pero adaptadas al lenguaje y redes sociales que usan hoy los jóvenes.


  2. Prevenir antes de que aparezca la adicción


    La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable porque el cerebro aún está madurando, especialmente las áreas relacionadas con:

    • el autocontrol, 

    • la toma de decisiones, 

    • la búsqueda de recompensa. 


    Por eso la prevención no puede limitarse a “prohibir”, sino que debe:

  3. Regular la publicidad y el acceso


    Uno de los grandes problemas es que muchos vapeadores:

    • tienen sabores atractivos (fresa, mango, chicle…), 

    • diseños modernos, 

    • apariencia tecnológica o inocente, 

    • marketing dirigido indirectamente a menores. 


    La salud pública debería presionar para:

    • restringir sabores dirigidos a jóvenes, 

    • limitar publicidad en redes, 

    • controlar ventas online, 

    • aumentar inspecciones, 

    • exigir etiquetados claros y advertencias visibles. 


  4. Detectar precozmente el problema


    Pediatras, médicos de familia, psicólogos y enfermería escolar deberían preguntar rutinariamente por el vapeo igual que preguntan por:

    • alcohol, 

    • sueño, 

    • alimentación, 

    • ansiedad. 


    Muchos adolescentes vapean:

    Detectarlo pronto evita dependencias mayores.


  5. Ayudar a las familias y colegios

    Muchos padres están desorientados porque:

    • no conocen los dispositivos, 

    • creen que “no es tan grave”, 

    • no saben cómo hablar del tema sin generar rechazo. 


    La sanidad pública debería ofrecer:

    • guías para familias, 

    • talleres escolares, 

    • formación a docentes, 

    • materiales educativos claros y prácticos. 


  6. Investigar y vigilar las consecuencias a largo plazo


    Aún no conocemos completamente los efectos del vapeo prolongado durante décadas, especialmente cuando empieza a edades muy tempranas.


    Hay preocupación por:

    • daños pulmonares, 

    • alteraciones cardiovasculares, 

    • dependencia intensa a nicotina, 

    • efectos sobre memoria, atención y regulación emocional. 


    La vigilancia epidemiológica es fundamental.


Imagen que muestra cigarrillos y vapeo

Pero también hay una responsabilidad social más amplia

La solución no depende solo de las autoridades sanitarias o gobiernos.

También tienen responsabilidad:

  • las familias, 

  • los centros educativos, 

  • las redes sociales, 

  • las empresas fabricantes, 

  • los influencers, 

  • y la cultura juvenil actual. 


Muchas veces el vapeo aparece como respuesta a:

  • ansiedad, 

  • vacío, 

  • necesidad de pertenencia, 

  • búsqueda de estímulos rápidos, 

  • presión social. 


Por eso combatir esta epidemia implica también educar en:

  • fortaleza interior, 

  • autocontrol, 

  • sentido crítico, 

  • manejo emocional, 

  • hábitos saludables, 

  • pertenencia real y no superficial. 


En el fondo, no basta con quitar el vapeador: hay que ofrecer alternativas humanas más profundas y atractivas.


Una vez más las redes están en la base de los problemas de nuestros adolescentes y los amplifican. ¿Que hacen nuestras autoridades?


Muchos padres, profesores y profesionales sienten precisamente eso: que algunos problemas que afectan a los adolescentes no solo no se frenan con suficiente claridad, sino que a veces se normalizan, banalizan o incluso se favorecen indirectamente desde ciertos ámbitos sociales, comerciales o políticos.

Y esa sensación tiene parte de fundamento.


Porque mientras aumentan:

  • la ansiedad, 

  • la soledad, 

  • las autolesiones, 

  • la dependencia de pantallas, 

  • el vapeo, 

  • la hiperestimulación, 

  • la fragilidad emocional, 

  • la falta de sueño, 

  • o la pérdida de autocontrol, 


muchas respuestas institucionales parecen:

  • lentas, 

  • superficiales, 

  • contradictorias, 

  • o demasiado condicionadas por intereses económicos y culturales. 



¿Qué critican muchas familias y expertos?


  1. Falta de prevención seria

    A menudo se actúa cuando el problema ya está extendido.

    Pasó con:

    • el tabaco, 

    • las redes sociales, 

    • las apuestas online, 

    • la pornografía,

    • la adicción a pantallas,

    • y ahora el vapeo. 


    Durante años se permitió:

    • publicidad indirecta, 

    • acceso fácil, 

    • normalización social, 

    • e incluso cierta imagen “moderna” o “inofensiva”. 


  2. Mensajes contradictorios

    Muchos adolescentes reciben mensajes sociales como:

    • “haz lo que sientas”, 

    • “todo vale”, 

    • “el límite es malo”, 

    • “la frustración debe evitarse”, 

    • “si algo te calma, úsalo”. 


    Pero el desarrollo sano necesita justamente:

    • límites,

    • esfuerzo,

    • tolerancia a la frustración,

    • autocontrol, 

    • sentido crítico,

    • disciplina interior. 


    Cuando una cultura evita constantemente el malestar, los jóvenes pueden volverse más vulnerables emocionalmente.


  3. Intereses económicos muy poderosos

    Detrás de muchas dinámicas hay enormes intereses comerciales:

    • industria tecnológica, 

    • publicidad, 

    • plataformas digitales, 

    • industria del vapeo, 

    • entretenimiento hiperestimulante. 


    La atención de los adolescentes se ha convertido en un mercado.

    Y muchas empresas diseñan productos para generar:

    • hábito, 

    • dependencia, 

    • consumo repetido, 

    • recompensa inmediata. 


  1. Poca protección frente al entorno digital

    Muchos expertos consideran que las autoridades han ido muy por detrás de la revolución tecnológica.

    Hoy un adolescente puede pasar horas expuesto a:

    • sobreestimulación constante, 

    • comparaciones sociales, 

    • pornografía, 

    • violencia, 

    • contenidos adictivos, 

    • desinformación, 

    • modelos poco saludables. 


    Y muchas familias sienten que están solas intentando poner límites en un entorno enorme y muy invasivo.


  2. Medicalizar sin ir a las causas

    A veces se intenta resolver el sufrimiento adolescente únicamente desde:

    • diagnósticos, 

    • etiquetas, 

    • o medicación, 


    sin abordar suficientemente:

    • la soledad, 

    • la desconexión familiar, 

    • el exceso de pantallas, 

    • la falta de sentido, 

    • el aislamiento, 

    • el estrés académico, 

    • la falta de descanso, 

    • o la ausencia de vínculos sólidos. 


Pero también conviene evitar simplificaciones


No toda “la autoridad” actúa igual.

Hay:

  • pediatras, 

  • psicólogos, 

  • profesores, 

  • investigadores, 

  • asociaciones, 

  • y responsables públicos que llevan años alertando seriamente sobre estos problemas.


El problema es que las instituciones suelen reaccionar más despacio que los cambios culturales y tecnológicos.


Quizá una de las grandes preguntas de fondo es esta:


¿Estamos educando adolescentes para:

  • soportar cualquier deseo inmediato o

  • para aprender a gobernarse a sí mismos? 


Porque una sociedad que ofrece placer inmediato constante pero entrena poco:

  • la paciencia, 

  • la responsabilidad, 

  • la resiliencia, 

  • el esfuerzo, 

  • la vida interior, 

  • o el sentido del deber, 


deja a muchos jóvenes emocionalmente desprotegidos.

Y ahí la responsabilidad no es solo política o sanitaria: es también cultural, educativa y familiar.





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