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¿Qué entendemos por optimismo?



Este artículo es el primero de una serie que trata el optimismo. Nuestro objetivo es poder brindarte una guía en la que encuentres respuestas a las preguntas que te pueden surgir a la hora de educar en este valor, pautas sobre cómo cultivarlo y recursos prácticos en los que te puedes apoyar.


1. ¿Qué entendemos por optimismo? (estás aquí)

2. ¿Cómo cultivar y ser ejemplo de optimismo como padre o madre?

3. Optimismo: propuestas prácticas para niños menores de 6 años

4. Optimismo: propuestas prácticas para niños de 6 a 12 años

5. Optimismo: propuestas prácticas para adolescentes



Si te interesa puedes descargarte la Guía Completa o leer cada uno de los artículos.


¿Qué entendemos por optimismo?


El optimismo es la disposición a analizar las cosas de forma positiva, ver la cara amable de la realidad y sentir que uno es capaz de alcanzar aquello que se ha propuesto.


Es una actitud ante la vida. Nos permite ver lo bueno de las cosas y de las personas, asumiendo los errores y contratiempos desde la calma y la aceptación. Nos ayuda a encontrar la oportunidad y el aprendizaje en la adversidad.



¿Por qué es importante educar en el optimismo?

El optimismo es una de las mejores enseñanzas que puedes transmitirle a tus hijos. Una familia que se enfrenta a la vida desde el optimismo gozará de grandes ventajas como las que te mostramos a continuación.


✓ Genera un clima familiar positivo El optimismo fomenta valores tan importantes como el apoyo mutuo, el cariño o la confianza. De este modo la familia se convierte en un refugio y un lugar sano donde desarrollarse a nivel físico y psicológico.

✓ Mejora la autoestima Tener una visión positiva de la vida y de los demás favorece la aceptación tanto de lo aciertos como de los errores y fallos. El optimismo nos enfoca en las fortalezas y en los puntos fuertes de cada uno. Se tienen muy presentes y se potencian desde la confianza y el espíritu de superación. Asimismo, los puntos débiles se aceptan pero al mismo tiempo se valoran las opciones de mejora.

✓ Superación y crecimiento Cuando tomamos una actitud optimista no nos rendimos con facilidad ya que detrás de cada fallo, analizamos lo ocurrido y eso nos permite aprender y mejorar en siguientes ocasiones. Las dificultades se transforman en retos que nos motivan y movilizan hacia el cambio. Nos facilita el enfrentarnos a los problemas con una actitud proactiva y favorece que generemos soluciones creativas.

✓ Mayor adaptación a los cambios y la adversidad Las personas optimistas son menos rígidas en su forma de pensar. Esta flexibilidad mental les permite aceptar mejor las circunstancias inesperadas o complicadas. No se resisten al cambio y lo afrontan con una actitud constructiva, sintiéndose capaces de adaptarse a la nueva situación. Además, todo lo anterior permite que la respuesta emocional ante dichas circunstancias, sea mucho más controlada y proporcional al hecho concreto.


✓ Menos problemas emocionales El optimismo es un antídoto para emociones como la tristeza, el enfado o la desilusión. Una de las razones es que la persona optimista genera una mayor proporción de pensamientos positivos, viendo la vida llena de posibilidades y no de obstáculos. Además los optimistas recuerdan mejor los sucesos positivos, retroalimentando y prolongando sus estados de ánimo optimistas. También se ha comprobado cómo el optimismo amortigua y reduce el estrés. Esto se debe a que se afronta el estrés desde la aceptación y la sensación de control. Por otro lado, se perciben menos amenazas y por tanto, se reduce considerablemente la respuesta de estrés.



✓ Persiguen sus metas

Las personas optimistas se plantean objetivos y luchan activamente para conseguirlos. No se rinden ante los problemas ni se desaniman cuando no reciben apoyo externo. Son perseverantes, aprenden de sus errores y enfrentan los retos con confianza, seguridad y entusiasmo. Al mismo tiempo, al ser conscientes y asumir sus limitaciones, saben reajustar sus expectativas y plantearse metas realistas.


✓ Promueve comportamientos prosociales

Se ha observado que las personas optimistas son más generosas, altruistas y solidarias. Creen y confían más en el ser humano y eso se observa en sus actos y en la forma de afrontar sus relaciones. Están basadas en la confianza, el respeto y la concordia.


✓ Mejor salud y longevidad

Los optimistas, pese a poder parecer lo contrario, se preocupan más por su salud. Tienen mayor sensación de control sobre sus vidas y eso les hace tener hábitos más saludables. Comen mejor, practican más ejercicio, consumen menos drogas, cuidan su sueño…

También se ha concluido que pensar de forma positiva influye en la longevidad. Por ejemplo, las personas que asumen el paso de los años con alegría viven más que aquellos que se quejan frecuentemente de sus achaques o limitaciones.


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