Duelo infantil: La adaptación a la nueva situación . Reacciones normales por edad


En los otros artículos de esta serie hemos hablado sobre Cuidar tu propio duelo para poder cuidar, Consejos para dar la noticia y Cómo hacer partícipes a los niños de la despedida. En éste artículo hablaremos de la adaptación a la nueva realidad y las reacciones naturales de nuestros hijos, dependiendo de su edad.

 

La progresiva adaptación a la nueva situación

Poco a poco, a medida que el tiempo vaya pasando, los niños deberán volver a sus obligaciones diarias, acomodándose a la nueva situación, retomando sus rutinas cotidianas, sus actividades y responsabilidades diarias. He aquí algunas ideas para la vuelta a la “nueva normalidad”.

Aspectos que te pueden ayudar:

La muerte de alguien importante puede revitalizar la fe, pero también resentirla. En algunas ocasiones las personas creyentes pueden tener crisis de fe ante la muerte de un ser querido. Para los cristianos afrontar la muerte supone entrar en contacto con la experiencia de la resurrección, siendo el afrontamiento de la muerte un proceso personal e íntimo de reconstrucción o fortalecimiento de dicha fe.

Si eres una persona creyente, son muchos los temas sobre los que puedes dialogar con tu hijo, ayudándole así a adaptarse a la vida sin la persona fallecida. Conversar con él supondrá una oportunidad para pasar tiempo juntos, compartir la pérdida y profundizar en vuestras creencias religiosas. Además de acompañar a tu hijo, permanecer junto a él en silencio y validar su dolor, te sugerimos otras actividades relacionadas con la fe.

  • Lectura de algunos pasajes bíblicos en relación a la muerte y el sentido de la vida.

  • La oración en familia.

  • Lectura de poemas relacionados con la despedida del ser querido, las emociones que suscita su muerte, etc.

Existen también algunos recursos específicos para el duelo religioso. Estos son textos sobre los que tú mismo puedes trabajar. Están indicados para adolescentes y adultos, pero también pueden ser útiles para leer a los más pequeños algunas oraciones, poemas y cuentos.

Lecturas personales: Orar en el duelo de José Carlos Bermejo y Cuentos que sanan del mismo autor.

Lecturas pedagógicas (para padres y educadores) enfocadas a la educación de los hijos: Educar y vivir teniendo en cuenta la muerte de Pablo Rodríguez Herrero, Agustín de la Herrán Gascón y Mar Cortina Selva en Ediciones Pirámide.

 

El duelo en familias cristianas

Como ya hemos indicado a lo largo de la guía, los niños educados en familias religiosas transitan por el duelo de manera más ajustada, ya que tienen más recursos para interpretar la muerte y sus consecuencias. Para las personas cristianas, la muerte es un tránsito hacia la vida plena. Esta idea es compartida por personas creyentes también de otras culturas.

Las familias cristianas pueden hacer una lectura creyente de las circunstancias difíciles por las que atraviesan, ayudando a los hijos a obtener aprendizajes significativos sobre la vida y la existencia humana.

La muerte de un ser querido es un acontecimiento que conlleva ineludiblemente sufrimiento y dolor. En una situación de duelo familiar, los niños y adolescentes religiosos son capaces, con algo de orientación, de tomar conciencia sobre la naturaleza humana. Pueden entender que el sufrimiento forma parte de nuestra condición humana, y por lo tanto de la vida.

Tal y como indicábamos, el duelo es un proceso. En términos cristianos supone atravesar dicho sufrimiento para llegar al agradecimiento por la persona fallecida. El sufrimiento abre la esperanza también de la vida plena en Dios. Lejos de instalarse en dicho dolor, la persona religiosa transita por él y aprende a superarlo. El duelo cristiano supone:

  • Agradecer lo recibido por parte del ser querido.

  • Abrirse a la esperanza de que nuestro fallecido vela por nosotros en algún lugar distinto que no podemos definir ni conocer.

  • Aprender a esperar y adaptarse.

 

Reacciones normales según la edad

Terminamos esta guía con una revisión sobre las reacciones más normales de duelo en niños y adolescentes, así como posibles señales de alarma que nos pueden indicar que el niño esté teniendo dificultades durante el proceso. Pensamos que, aunque no necesites leerlas en este momento puedes consultarlas más adelante o te pueden servir de guía para supervisar que todo el proceso de duelo avanza de forma adecuada.

Las reacciones de duelo infantil dependen de muchos factores: el carácter del niño, las circunstancias de la muerte, etc. Pero uno de los aspectos que más determina su dolor es quién es la persona fallecida y qué tipo de relación tenía con el niño (si es uno de sus padres, un hermano o un abuelo muy cercano… las reacciones pueden ser diferentes).

Además, la capacidad para comprender la muerte depende de la edad. Ten en cuenta vuestras circunstancias familiares a la hora de interpretar las reacciones que puede tener tu hijo. Aun así, de forma resumida, te presentamos un cuadro orientativo con las más habituales en función de las distintas etapas evolutivas.

 

Niños de hasta 6 años

¿Qué saben de la muerte?

Los niños de esta edad no tienen una idea clara de la muerte. Con la aparición del lenguaje comienzan a entender el ciclo de la vida, pero aún no entienden por sí mismos que la muerte es irreversible. Sienten curiosidad y asombro hacia este concepto. Quieren saber por qué sucede y a qué se debe. Relacionan la muerte con un sueño o ausencia. Tienen pensamiento mágico, por lo pueden atribuir vida a objetos inanimados. Creen que sus padres son eternos y no se morirán nunca.

Reacciones más habituales en niños de 0-6 años:

Pueden presentar confusión, rechazo, sentimiento de abandono, miedo, culpa, enfado, falta de atención. En los primeros momentos pueden tener también comportamientos poco adaptados (rabietas, irritabilidad, enfados, desobediencia, falta de atención…), retrocesos evolutivos (volver a mojar la cama, no querer comer solo), pesadillas, desinterés por actividades cotidianas. Estas reacciones son normales y deben ir desapareciendo con el tiempo.

 

Niños de 6 a 12 años

¿Qué saben de la muerte?

A partir de los 6 años empiezan a entender su irreversibilidad, concepto que manejan perfectamente hacia los 8 ó 9 años. Ante la muerte de un ser querido su mundo se derrumba, perdiendo la estabilidad y protección en la que vivían. Pueden sentir culpa, rechazo, rabia y falta de aceptación ante la pérdida (“hacen como si nada”). En ocasiones desarrollan miedo hacia la muerte. Según son más mayores pueden aparecer inquietudes espirituales o filosóficas.

Las reacciones más habituales en niños de 6-12 años:

Tienen que ver con la irritabilidad, desinterés, agresividad, pesadillas, falta de concentración, insociabilidad. Pueden aparecer cambios de comportamiento (como agresividad, violencia, rechazo a otros familiares o aislamiento). Aunque estas reacciones son normales, deben ir desapareciendo poco a poco.

 

Adolescentes

¿Qué saben de la muerte?

La entienden casi como los adultos, pero para ellos es algo muy alejado de lo significativo en sus vidas en esta etapa. Pueden formarse una idea explicación compleja, filosófica, religiosa, ideológica del significado de la muerte, pero no tienen estrategias para enfrentarse a ella. Esto no se debe interpretar como indiferencia.

Las reacciones más habituales en adolescentes:

Tienen que ver con la inestabilidad propia de esta etapa evolutiva. Su estado emocional cambiante les plantea dificultades para afrontar el proceso de duelo. Presentan cambios de comportamiento (tales como aislamiento, agresividad, conflictos con familiares o amigos). Dada la complejidad del duelo en los adolescentes, hay que seguir muy de cerca estos comportamientos, supervisando que no desestabilicen su vida cotidiana y que vayan desapareciendo progresivamente.

 

Recomendaciones finales

Esperamos haberte ayudado, aunque queremos que entiendas que nuestra guía pretende únicamente aportarte algunos consejos generales en estos difíciles momentos.

Los niños experimentan el duelo de maneras muy dispares. Sus síntomas o manifestaciones suelen ser oscilantes. No suelen estar todo el día tristes ni contentos, pues sus capacidades de atención y pensamiento aún son limitadas. A veces pueden pasar momentos en que parecen “haberse olvidado” y de repente recordar. Sus emociones suben y bajan. Pueden mostrarse ausentes o meditativos, irritables o activos y necesitan tiempos diferentes a los de los adultos para interpretar y asimilar las nuevas situaciones.

Es muy probable que una situación de duelo familiar suponga para ellos, de alguna manera, una forma de crecimiento personal y por lo tanto una oportunidad para madurar. En ocasiones no podemos elegir circunstancias difíciles que son sobrevenidas, pero sí podemos ayudar a los niños a que afronten estas pruebas de la vida con fortaleza y resiliencia.

Aun así, si tu hijo tiene reacciones muy intensas, si éstas no desaparecen en un tiempo prudencial, o simplemente tu intuición te dice que algo no funciona como debería, te animamos a consultar con un psicólogo especializado en duelo que te pueda asesorar de forma más individualizada.

 

Más sobre el tema...

Este artículo forma parte de una guía para tratar el duelo. Si quieres seguir leyendo sobre el tema te invitamos a leer los artículos relacionados que encontrarás al final del artículo o descargar la guía completa.


1. Duelo infantil: Cuidar tu propio duelo para poder cuidar

2. Duelo infantil: Consejos para dar la noticia

3. Duelo infantil: ¿cómo hacer partícipes a los niños de la despedida?

4. Duelo infantil: La adaptación a la nueva situación. Reacciones normales según la edad (estás aquí)

 

Recursos interesantes para el duelo infantil

Libros sobre duelo para niños de hasta 6 años

NO ES FÁCIL PEQUEÑA ARDILLA de Elisa Ramón y Rosa Osuna.

Habla sobre las diferentes fases del duelo de una niña ante la muerte de su madre, así como del importante papel que desempeña su padre en todo el proceso. (De 0 a 4 años)

COMO TODO LO QUE NACE de Elisabeth Brami.

Explica el ciclo de la vida de plantas y animales, ayudando a comprender las diferentes etapas del mismo. (De 0 a 4 años)

¿DÓNDE ESTÁ EL ABUELO? de Mar Cortina.

Cuento en el que, a propósito de la muerte de un abuelo, se habla de cómo entender la muerte como una parte más de la vida. (A partir de 3 años)

GRACIAS TEJÓN de Susan Varley.

Tiene como protagonista un anciano tejón. Trata el tema de la despedida al final de la vida y el legado que dejan los que ya no están. (De 5 a 8 años)


Libros sobre duelo para niños de 6 a 12 años

GRACIAS TEJÓN de Susan Varley.

Tiene como protagonista un anciano tejón. Trata el tema de la despedida al final de la vida y el legado que dejan los que ya no están. (De 5 a 8 años)

NO ES FÁCIL PEQUEÑA ARDILLA de Elisa Ramón y Rosa Osuna.

Habla sobre las diferentes fases del duelo de una niña ante la muerte de su madre y del importante papel que desempeña su padre en todo el proceso. (Aunque está indicado para niños de 0 a 4 años, puede ser útil hasta los 6 años)

COMO TODO LO QUE NACE de Elisabeth Brami.

El libro explica el ciclo de la vida de plantas y animales, ayudando a comprender las diferentes etapas del mismo. (Aunque está indicado para niños de 0 a 4 años, puede ser útil hasta los 8 años)

LA ISLA DEL ABUELO de Benji Davies.

Trata del vínculo con nuestros seres queridos, aunque ya no estén. (Para niños de hasta 8 años).

CUANDO FALLECE UN SER QUERIDO: GUÍA PARA NIÑOS ANTE LA MUERTE DE ALGUIEN de Michaelene Mundy.

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