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El compromiso de educar

  • hace 13 horas
  • 7 min de lectura

Independientemente de cómo sea tu familia, su estructura o el lugar en el que vivas, educar siempre es un gran reto. Pese a suponer uno de los propósitos más maravillosos del ser humano, es una de las tareas más complejas. Todas las etapas del desarrollo infantil y juvenil tienen “su aquel”. Cuando los hijos son pequeños, son dependientes y precisan mucha atención y cuidados. Con el paso de los años, por ejemplo en la adolescencia, la dedicación que necesitan es distinta y pasa a centrarse en otros ámbitos, como el escolar o las relaciones sociales. 


Madre enseñando a su hija

Muchas familias de hoy en día son familias trabajadoras, en las que el padre y la madre se desarrollan profesionalmente. El mundo ha cambiado y esto a veces puede dificultar a los adultos dedicarse con atención plena a la crianza de los hijos. Sin embargo, la educación consciente sigue siendo posible si parte del compromiso compartido entre todas las personas adultas que forman el núcleo familiar.


¿En qué consiste educar desde el compromiso? Para la Fundación, el compromiso familiar es la gran diferencia entre una crianza improvisada y la educación consciente. Consiste en la motivación de los padres para estar presentes, para acompañar a los hijos en su crecimiento y desarrollo, apoyándoles y supervisando que sus aprendizajes y competencias sean las apropiadas. 


¿Realmente vale la pena estar comprometido?


Cuando tu bebé nace, probablemente hayas firmado un compromiso de amor y cuidados para toda la vida. Pero estar comprometido en la crianza implica tiempo y esfuerzo. A veces te supondrá también renunciar por un tiempo a otras facetas de desarrollo personal. Por ello es importante recordar que tu compromiso contribuirá a que tus hijos se conviertan en ciudadanos correctos y formados, capaces de alcanzar aquello que desean en la vida. 


¿Te has planteado alguna vez la gran huella o legado que dejas en este planeta a través de la educación de tu familia? ¿Has pensado cómo puedes influir en la felicidad futura de tus niños y adolescentes? Creemos que una educación comprometida vale la pena


  • Las investigaciones sobre modelos educativos familiares resaltan este componente de la crianza como factor decisivo en el desarrollo sano, destacando su influencia en los buenos resultados académicos, el buen comportamiento y la motivación personal durante la infancia y la adolescencia. 

  • Por otro lado, los hijos que perciben compromiso familiar muestran un mayor bienestar psicológico. Su vínculo de apego es equilibrado. Se sienten queridos e importantes, lo que fortalece su autoestima. 

  • Emocionalmente se regulan mejor, ya que adquieren progresivamente su autocontrol con apoyo y supervisión de las personas adultas. Allí donde ellos aún no son capaces de regularse, por ejemplo, cuando han de abandonar el ocio para cumplir con sus obligaciones, su familia contribuye con la dirección y regulación necesarias para que logren desarrollar responsabilidad y esfuerzo

  • Los niños y adolescentes con familias comprometidas desarrollan un mejor sistema personal de valores y buscan su felicidad de manera más ética. Toman mejores decisiones personales, por ejemplo, en las relaciones de amistad, ya que tienen muy presente el vínculo familiar y tienen claro cómo deberían comportarse.


Realmente da cierto vértigo plantearse que aquello que hagamos y así como eduquemos a nuestra familia es cómo se comportarán el día de mañana. En las siguientes líneas intentaremos aportar un poco de luz y consejos para hacerlo lo mejor posible. 


PRINCIPIOS DE LA CRIANZA CONSCIENTE Y FUNDAMENTADA EN EL COMPROMISO


  • Educar va más allá de procurar un techo, una alimentación o los recursos materiales necesarios para un desarrollo sano. 

  • Educar no es únicamente proveer. A veces, incluso es contraproducente dar demasiado. Educar es compromiso, presencia, interés, supervisión y colaboración

  • Educar supone organizar rutinas familiares y establecer límites.

  • Educar desde el compromiso lleva implícito dedicar tiempo de calidad a disfrutar en familia y tener tradiciones, pero no todo es positivo en la crianza cuando deseamos hacerlo bien. 

  • Educar es dirigir. No es posible educar sin discutir. Se darán muchas situaciones en las que niños y adolescentes necesiten corregir su actitud y comportamiento. Y educar supone también, desde el amor, implicarse en ello.


CONVERSANDO CON UN PRE-ADOLESCENTE…
- ¿Cómo es ese tipo de madre o padre que hace que los hijos acaben mal?
- Te dejan hacer lo que quieras y cuando quieras. Por ejemplo, mirar muchas horas vídeos en el móvil o jugar a diario con la consola. Si no estudias o vas al instituto con los deberes sin hacer, no hacen nada. Si te ponen un parte por mal comportamiento, te lo firman sin decir nada… No te preguntan la lección, ni se interesan por tus notas. También se despreocupan por tus amistades o por lo que haces cuando sales a dar un paseo. 
- ¿Tus padres son así?
- No. Literalmente lo contrario, (aunque nunca me han puesto un parte en el instituto). Mis padres se preocupan por mí. 
- Entonces, ¿cuál es el problema?
- El problema es que yo entiendo que ponen normas y lo hacen por mi bien. Pero es normal que a veces me moleste, ¿no crees? 
- Parece que, sin esas normas, probablemente no podrías cumplir tus objetivos…
- Así es. ¿A ti no te podía la pereza cuando eras joven?
- Por supuesto.
Familia preparando una comida para compartir

CONSEJOS PARA EDUCAR DESDE EL COMPROMISO


Tal y como apuntábamos más arriba, el primer paso es tomar conciencia y tratar de darle a la educación familiar un papel prioritario dentro de las responsabilidades adultas del día a día.  Pero ¿cómo dar lo mejor de uno mismo? ¿es posible desconectar de lo ajeno y dedicarse plenamente a la familia hoy en día? La respuesta es sí. 


Muchas veces nos resistimos a abandonar las ocupaciones y preocupaciones adultas, sin darnos cuenta de que nuestra auténtica vida comienza al salir del trabajo, cuando cierras la puerta de tu oficina o del negocio y llegas a tu casa. Por eso, uno de nuestros primeros consejos tiene que ver con que, en la medida de lo posible, diferencies bien esas dos versiones tuyas: o eres un/a profesional o eres padre/madre. Alternar estas dos versiones te hará ser mejor en cada una de ellas. Consulta nuestro artículo con consejos sobre cómo conciliar la familia y el trabajo para más información.


Ya en casa: 


  • Ser un padre o madre con propósito implica dedicación y atención plena. Dedica tiempo a la familia, procurando planes sencillos y/o divertidos todos juntos. Disfruta también de las rutinas familiares (no siempre han de ser tediosas si se realizan con buena disposición). 



NOTAS DE UNA MADRE COMPROMETIDA
Cuando reflexionamos juntos sobre la educación de los hijos, mi marido y yo tenemos claro el objetivo: En esta etapa de nuestras vidas es importante sacrificar algo de nuestro crecimiento individual y profesional para dedicar tiempo y pasión a la educación de los hijos. Ese es nuestro compromiso con la familia. Intentamos alternar oportunidades de ascenso o proyectos personales nuevos para poder estar presentes. Nos turnamos. Sabemos que los hijos nos necesitan ahora y todo lo importante gira en torno a eso. 

  • Aprovecha para transmitir tus valores personales y para promover principios morales que les ayuden a ser mejores personas. Hazlo a cada rato: viendo una película, en el supermercado, paseando, haciendo las tareas.

  • Elige buenos modos de comunicación familiar. Hablaos bien. Y hablad de cualquier cosa que sea apropiada para su edad. Aprender buenas estrategias de comunicación es importantísimo para solucionar problemas. Y la comunicación se practica siempre en familia, tratando temas que no suponen un conflicto. A través de la conversación os conoceréis mejor y estaréis más preparados para dialogar sobre asuntos más serios.

  • Elige tus batallas, (probablemente no puedas corregirle en todo a la vez) pero no pierdas el propósito y lucha por una educación en valores. Corregir a tu hijo no siempre resulta sencillo, ya que no es posible educar únicamente desde el elogio y la gratificación. Los hijos son personas en desarrollo y se equivocarán muchas veces. Nos necesitan para ser reconducidos, corregir comportamientos y aprender actitudes saludables. 

  • Pon límites. Deja claro lo que se puede hacer y no se puede hacer en esta familia. Educa con el ejemplo para mostrar cómo es correcto comportarse y aplica consecuencias si no se cumplen las normas. Si es necesario, dedica tiempo a estudiar un poco algunas técnicas sobre cómo hacerlo mejor. Puedes leer más sobre esto en nuestra escuela de familias.

  • Interésate por su escuela, sus amigos...Habla con sus profesores, conoce sus amistades e interésate por sus progresos académicos. Los hijos deberían ser independientes en los estudios, pero si saben que para ti es importante que se esfuercen se motivarán mucho más. 

  • Implícate en el hogar, para buscar momentos de calidad. La familia es un gran sistema en el que todos sus componentes deben sentir ese compromiso. Conversar en familia y resolver juntos pequeños problemas individuales o compartidos les dará estructura, valores y sentido.

  • Trata de promover un ambiente familiar positivo, implanta costumbres y hábitos familiares que les ayuden a sentir unión y haz uso del sentido del humor (incluso en situaciones difíciles).

  • Cuida la pareja como fuente de sintonía familiar. Haz planes de ocio en pareja y busca momentos en los que intercambiar opiniones sobre cómo lo estáis haciendo y hacia dónde queréis ir.

  • Conecta con la familia extensa. Los abuelos, los tíos y otros familiares pueden ser fuente de inspiración y de buenos momentos compartidos. Si tú le das el valor que corresponde a la familia, ellos también lo harán. 


Pese a todas estas recomendaciones, sabemos que la crianza en ocasiones es compleja y requiere mucha implicación. Probablemente a veces es mucho más sencillo pasar por alto sus errores, quejas o faltas de educación, pero educar en el compromiso supone intervenir en ello. Por eso, si eres de los que no se callan, ¡enhorabuena! Si, además, en estas circunstancias eres capaz de buscar la manera de transmitir a tu familia una educación en valores eres uno de los grandes héroes de esta historia.


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